TAO TE HUMAN

Somos la manifestación del Cielo

y de la Tierra

*Imagen cedida por el grupo de Sungazing de Barcelona

Somos Cielo y Tierra; nuestro espíritu cósmico viaja desde las estrellas para encarnar en la materia de este hermoso planeta. Cada ser humano, posee tres grandes tesoros para caminar en esta vida: la esencia, la energía y el espíritu.

Nuestro cuerpo es un microcosmos, reflejo del universo, que está en equilibrio con los 5 elementos que la Medicina Tradicional China nos enseña:

  • La Madera, que rige el hígado y la vesícula biliar.
  • El Fuego, representado por el corazón (hogar del shen/espíritu) y el intestino delgado.
  • La Tierra, reino mutante del Bazo y del Estómago.
  • El Metal, reino del pulmón y del intestino grueso
  • El Agua, energía madre que gobierna nuestros riñones (hogar del Jing/Esencia) y la vejiga.
  • En nuestra circulación energética, vivimos un ritmo circadiano de 12 a lo largo de un día completo. Son las llamadas 12 ramas terrestres.  Cada rama está  representada por un animal en medicina tradicional china. Y cada hora china, consta de dos horas de las nuestras. El Qi (la energía) está guiado por este ritmo circadiano en nuestro  cuerpo. Todo se encuentra conectado mediante un gran entramado de canales, que en medicina china llamamos: los 12 meridianos principales.

    La armonía y la coherencia de las teorías de la Medicina China con respecto a los fenómenos del Cielo y de la Tierra, ¡es hermosamente asombrosa!

    La teoría de los 5 elementos está relacionada con los ritmos estacionales y circadianos. Las enfermedades, se manifiestan cuando alguno de los elementos entra en desequilibrio.

    En el transcurso de un día vivimos 4 ciclos o momentos, también guiados por los principios universales:

    • La madrugada corresponde a la energía de la primavera
    • El mediodía corresponde a la energía del verano.
    • La tarde corresponde a la energía del otoño.
    • La medianoche corresponde a la energía del invierno.

    • Por la mañana, las funciones orgánicas empiezan a desarrollarse. La energía vital nace como la energía de la primavera.
    • Al mediodía, las funciones orgánicas se desarrollan al máximo. La energía vital alcanza su máxima expansión como la energía del verano. 
    • Por la tarde, las funciones orgánicas comienzan a disminuir. La energía vital empieza a retirarse igual que la energía del otoño.
    • A media noche, el funcionamiento del organismo está aquietado. Es el momento de la regeneración y el descanso. La energía vital se esconde y se conserva, hiberna.  El cuerpo duerme y se regenera, mientras lo más sutil de nuestro espíritu, viaja hacia las estrellas… ¡A la GRAN MADRE CÓSMICA!

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