Día 3, December «Sin papeles»

Copia+de+CIMG3726

Paisajes

Nos hemos llenado de paisajes.

De tanto contemplarlos se han quedado

y ahora forman parte de lo nuestro.

Dormimos la paciencia entre los dedos.

La ausencia se hace eterna.

La ternura es un río indomable

que siempre nos desborda

en el mismo territorio de la sangre.

Las islas del recuerdo me siguen envolviendo

en medio de la noche entre tus brazos.

Nos hemos llenado de propósitos,

de besos y te quieros que viajan libremente

de tu ciudad a la mía.

Y ahora que el verano se desprende

que vuelve a ser septiembre

como la primera vez que el tiempo

paraba en nuestros labios.

Quiero pensar que ya no falta demasiado

y que al fin habremos conquistado

todos los paisajes.

Que no será preciso imaginarlos,

vivirlos en nosotros cuando cerremos los ojos.

Que tú estarás aquí, desnudo de motivos

y todos los instantes serán nuestros.

3 de septiembre de 2011,  publicado en «mujer de aire»

********** 

3 de diciembre. “ Sin papeles”

Esto no es un diario. No es tampoco una bitácora de a bordo. Nunca tuve la constancia de escribir una bitácora. De cumplir día tras día con un orden preciso de sucesos. Pero ahora vuelve a ser diciembre y cuando al fin terminé,  yo; te habré sobrevivido después de tres diciembres y eso, sí que vale la pena escribirlo. Aquí en esta casa nueva, que tengo puesta en el aire. Un hogar limpio,  donde poner en fila las palabras. Un espacio real, porque ya no vive en él ni la muchacha de la piel, ni la mujer del sueño. Sólo esta certeza. Este nuevo paisaje donde mis miedos empiezan a ser mis puedos y mis tristezas  “cometas de emergencia” hacia la vida.

No somos nada “sin papeles”. Si no estamos escritos, no existimos. Y hoy  tengo un recuerdo, una imagen viva en la memoria: la del primer diciembre y el fuego. La del vacío en el pecho y la mano temblando llenísima de papeles. Y después… el fogón de la cocina repleto de cenizas. Mis ojos con el agua y la rabia frente al polvo y todas las cenizas de paisajes y papeles que hablaban de nosotros.

En mí país no existes porque ningún papel habla de ti y esto; solo está siendo escrito  en el aire. Ahora tú también eres aire sobre un paisaje de diciembre.  Aquí ya no tienes ninguna imagen. Eres solamente, el tantísimo frío del aire que yo venceré con fuego.

Día 3: avanzaré. Lo juro, que avanzaré. Será un diciembre sin piel. Sin nadie. Será una soledad de fuego y ningún hombre-niño absurdo y hambriento recorrerá una vez más tu inexistencia.

Mi casa huele a incienso. Mi corazón existe porque huele a sangre y aunque tropiece, habla. Pero nosotros ya no somos nada sin papeles. En mi país, no existes. Yo nunca fui tuya. De nuestra historia: solo quiero el fogón que asistió a las cenizas sobre el tercer día, del primer diciembre.

Nunca fueron nuestros los paisajes.

*Imagen Río Tomebamba en Cuenca de Azuay

Motivos para el rojo de los labios…

Pintarse la boca de rojo, la bien verdad de rojo, la sed blanca de rojo.

Y así que el rojo de los labios, sea portal del corazón rojísimo…

images (16)

Ahora vivo en esta boca roja y tan frontera. Perfilo los motivos y a veces; deliro en el carmín y ya no puedo, ni quiero desarraigarme del rojo.

Conocer la medicina oriental me ha enseñado a protegerme. Ahora sé; que cada color tutela el equilibrio de un órgano y que el rojo siempre ha sido amparo del corazón del hombre. Por eso he aprendido a elegir y a pintarme de rojo los labios. A llevar una sonrisa roja sobre los días de lluvia y a vivir en la locura de derramar tinta o verbo rojo sobre todo lo que escribo.

He aprendido a latir sólo y sencillamente por el rojo, para ser justa con el mundo. Para que el hombre comprenda que soy una rebelde y que vivo protegida y que hoy por hoy; aprendo a “amar entre comillas”.  Quiero decir; a salvo, como nunca, de la devastación y el incendio y el cansancio. Con la inocencia más sabia o más traviesa, tras la herida o tras los años. Con la intuición y el equilibrio y la pasión justa del rojo.

Y sé que nunca te lo he dicho, porque te he quiero solamente “entre comillas” … No por encima de todo. No por encima de mí. No en la persistencia, ni en la ausencia, ni en la falta de respuesta. Pero sobretodo: no en lo absurdo, ni por encima del rojo.

Y  es así, porque no queda otra opción. Porque aún no te atreves, tú al rojo vivo ni a la vida que llega y golpea en tu puerta. Ni a estar fuera de ti después del animal herido. Y podrías muy bien, ser o haber sido, si no fueses en esto como un proyecto del sueño de ti mismo, como una letanía, como un ¡ay ,todavía…  un ay! Si no fueses acaso un laberinto de pecho contra aullido, un paradigma del yo mismo en el tú de las horas y el alma de la duda los días del cansancio. Porque insistes en ser y no ser,  en seguir viviendo en cautiverio bailando con las máscaras del tiempo y creerte en lo distante, a salvo y tan dichoso.

Y yo te sigo queriendo, así : “entre comillas” y lo hago  sólo porque una vez te atreviste a mirarme a los ojos y yo te hubiese dado un beso para tacharnos todas las comillas y empezar una emoción a juego con el rojo.

Para dejar de pintarme la boca, rojísimo portal del corazón. O para dejar de buscar tu rojo en otros labios, mientras  tú; asumes que los grises del silencio te mantendrán a salvo de los que latimos vivo el rojo, o llevamos los labios pintados y gritamos que somos rebeldes…

Para siempre, “entre comillas”…

Hasta que el amor desborde:   en vivo el  Rojo. 

Escribir… (Texto contra la violencia de género)

02-Soledad

Escribir y alzar un cortafuegos. 

Una boca de incendio que te salve.

Escribir, bajar hasta el mismísimo infierno. Morder cuneta y labio. Y escribir, para morir o vivir con tinta china y sangre. 

Escribir para decir, que hoy al fin te sobrevivo y que es cierto: «El amor nunca te mata» 

Te teje y te hace fuerte y despiertas un día y te lo arrancas. 

Escribir, vivir dentro del tronco de un olmo y salir solamente a la intemperie para tatuarse en el pecho: causa y efecto. Y así que lean y comprendan; que siempre acabo sobreviviendo y que en este mundo de ciegos jamás los impostores vencieron a los nobles. 

Escribir.

Escribir, para uno mismo. Relatarse o reinventarse y volver a construirse palmo a palmo, lenguaje a lenguaje.

Escribir y tener verbos de sangre que te salven del hambre del hombre ruin. Que siempre pueda decir: «me desmiembro de todos los tristes» 

Me desmiembro y elijo: quedarme con mis rotos y volver a empezar como si la vida fuese simple y no hubiese peligro alguno en el amor. 

Escribir para vivirlo y que el amor sea escrito para darle la vuelta si es preciso.

Escribir desde adentro y hallar un patrimonio entre la mano y el pecho. 

Saber que he estado rimando obsoletos para arrancarte de mí…

Obsoleto el recuerdo; tu tristeza de mundo derramada en mis pechos, tu mentira en mi trigo, tu peligro en mi fin, tu abandono en mi herida, todo selló obsoleto. 

Y sí, sí, sí…

¡Sobrevivo! Para seguir escribiendo y decir:

Que fuiste tú quien perdió. Que trepaste el descenso y bajaste de mi amor. 

Perdieron tus ejércitos la fuerza de mis lágrimas.         No importa dónde estés, no importa dónde vayas, no importa lo que hagas…

Pues yo sigo escribiendo y vuelvo a volar lento, porque volar tampoco es tan seguro y apago los incendios a golpe de papel.

Y hoy por fin absoluta, bendigo las palabras. 

Ya no hay tierra, ni patria donde inscribir tu nombre. No me quedan batallas ni cuentas para ti.                            

Puedes medirme acaso en el amor que te daba, y volver a morderme en esa muerte que ya no importa a nadie, ni tan siquiera a mí.

Contémplame descalza para el mundo; sin cobro revertido,   ni equipaje de exceso hacia el pasado. 

Y arriésgate a tu suerte, de diablo o caballero. Aprende, si es que puedes y protege a tus hijas de riesgos como tú… 

Deja blanco el peligro, deja limpio tu ego.

¡No lo laves en mí!

 

Que todo está obsoleto

Que todo está obsoleto

Y ahora, sobrevuelo

lejísimos de ti

//www.spreaker.com/embed/player/standard?episode_id=5258522&autoplay=false