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Sin límites

“He de escribir una mujer sin límites”

Una mujer valiente y firme…

Una, que está existiendo desnuda dentro de otra mujer.

Una mujer repetitiva: caída, riesgo y cima.

Una mujer, al fin y al cabo

auténtica

que antes que piel fue aire,

espíritu, lenguaje de la vida.

Una mujer instintiva, hermosa por sencilla.

Una que sigue siendo el Fuego y el Aire …

“Mujer elemental”

Conozco una mujer naturaleza
Una mujer vivencia y secreto
Mujer asida a la tierra, a la lluvia
al Dios universal de las estrellas
Mujer voz y eterno sueño de la mujer
que vivo en mi cuerpo
Reitero su belleza desnuda de abalorios…

Como una religión…

Si pusiera alguna regla, ante este riesgo de amor que nos ronda sería: “guerras cero”. No anhelo conquistar ninguna patria, ni vine a liderar batalla alguna o a cuestionar la libertad y el color de la verdad, en boca de nadie.

Si pidiese un territorio donde vivir este amor, aún consciente, de que ésto que voy a decirte, tal vez, te parezca completamente precipitado y cursi… Sería: una morada con puertas a tu alma. Que antes de mezclarnos en los músculos del órgano que propulsa a ríos nuestra sangre; que antes, incluso, de rozarnos, desnudarnos, desbordarnos o desear encontrarnos a nosotros mismos sobre la piel del otro. Te pases, sin juzgarme por mi rasa frontera de los días. Que te pongas descalzo y si quieres, cruces la aduana de mi tristeza que aún no supo encontrar la respuesta exacta, a cada gesta, en que el amor que ofrecí se fracturó en la vida.

Día 21, December. “La niña de la cueva y yo”

Vivíamos sin dar paso al invierno, la niña de la cueva y yo. Llevábamos leotardos y aún así; seguíamos con los sueños completamente helados. Pero al fin y al cabo: sobrevivíamos, al margen de otras cosas. Siempre dentro de la cueva. Siempre, la niña y yo…

Persistíamos en ese caminarnos tan descalzas sobre la lana o la nieve del recuerdo. Y el recuerdo era fértil; paría otros recuerdos y toda la cueva era una hecatombe de vivencias-recuerdos y nosotras debíamos caminar como esquivando los bultos y el hielo y las espinas que había derramado, lo fiero de Diciembre. Nos protegíamos del hielo prendiendo un fueguecito de palabras. Entonces, llegaban los poemas. Y las dos decíamos al unísono: ¡Entrad poemas! y los pobres poemas entraban en la cueva, completamente inconscientes de que jamás podrían salir de ella. Serían poemas para nutrir nuestra hoguera de palabras. Serían quemados por lo inútil de servir para otra cosa.

Día 20, December. “Un adiós tan sencillo…”

Escribir nuevamente el adiós necesario.

Con los pies, con las manos,

con tu nombre.

Olvidar el reproche

el cómo y el cuándo.

El por qué.

Saber que no has de volver

cuando te muerdan los dedos

tus soledades.

Día 17, December. “Me tienes a mí”

Me hablabas de tu infancia de abandono, del olor y el motivo de la niebla. Me hablabas de la ausencia temprana de una madre, de gritos en la noche y la palma de la madre sobre tu rostro de niño. Hablabas de tu abuela paterna, que había viajado para cuidar de vosotros. Hablabas y eras tan capaz de imaginarlo todo; de ponerlo frente a ti en un orden conciso de secuencias. Hablabas y conforme lo hacías, seguías inventando y así fue como te hilaste a una historia a la que nunca perteneciste, a una vida que nunca fue la tuya. Trazaste, igual que un niño, el juego perfecto de tu mente; vitrales para un sueño donde nos desterraste, sin más, a los dos. Pero tanta imaginación, conduce al vértigo… Y yo que sólo te anhelaba, precisamente, fuera del riesgo de que tu amor pudiese hacerme daño, dejarme en la piel alguna herida nueva… Por eso, primero, habías decidido ser mi amigo.

Hace friísimo…

Tiempo de esquina y párate. De hogar y recogida. Y la voz que vuelve al mundo, al templo que respira hacia dentro. Tiempo de otoño y pulso. De abrazarse o huir de la piel del abrazo.
Tiempo de “hace friísimo”, después de tanta lluvia.

Combato a una mujer

Combato a una mujer que me combate. En una va mi sangre, en la otra sé: que voy a morir un día. Primero es la que cimbrea. La piel que se me inyecta en cada amanecer para victoria. La de salir al mundo a… Continue Reading “Combato a una mujer”