Etiqueta: Mujer de lluvia

Día 14, December. “En esta habitación”

Soñar…

En esta habitación no es Diciembre. No es en este nido. No en este corazón. Sueño, en este insomnio que no es Diciembre. Tengo una habitación con vistas a la luna. Una jaula dentro de un gorrión. Tengo un gorrión dormido sobre el pecho. Sueña que sólo vive de mi calor. ¡Vuela, vuela gorrión, qué fuera no es Diciembre! Debes huir de esta habitación.

Día 13, December. “Mi piel contiene un bosque”

Sencillamente fue…

No preguntar por qué

pues el “por qué” padece de inacaboses.

Cada vez que me caigo:

un ángel acude, me besa las rodillas.

Una niñez acude, como el bosque a la lluvia.

Mi piel: también contiene un bosque…

Día 12, December. “Tejerse habitaciones en la lluvia”

Tejer habitaciones en la lluvia, en las palabras páramo, en la certeza pulcra de la bondad del agua…
Tejerse en la palabra: quietudes y bondades. Espejos donde llover sea el trigal y lo sencillo. Donde mirar la sed del corazón se haga necesario. Sus cavidades, su ausencia dentro, su persistencia dentro, su duelo contra la herida en jaula. Saber de su consuelo en el agua. Porque la lágrima es tan pura como la lluvia y como la lluvia, nutre la tierra de nuestro cuerpo-páramo.

Día 11, December. “Dejaré de escribirte”

Dejaré de escribirte y tú: dejarás de ansiar mi verbo. Te caerás del basto insomnio, del mundo al otro lado del océano y sólo serás tu propio territorio para amor de trincheras. Ya nadie te tejerá una espera. Nadie te escribirá una piel para poemas; una historia sin historia, un final de decadencia, una ausencia y una falta de nobleza. Nadie. Ya nadie te escribirá. Yo, dejaré de fragmentarte y relatarte y tú: dejarás de ser mi duelo. Dejarás de andar día tras día en mi recuerdo, multiplicando por dos mi verdadera edad. Dejarás tu andar de cauce en mis memorias. Dejarás de ser mis sombras, dejarás mi persistencia. Pero sobre todo: dejarás de contemplarme resumida en una jaula de palabras.

Día 10, December. “A diez palabras de ti”

Estoy a diez palabras de ti. A diez minutos de la lluvia. A diez mil leguas marcadas sobre el mapa infinito, que no saben mis días, que ya he recorrido. Estoy a diez instintos del grito o del silencio sagrado. Solo estoy a diez metros de la mirada de un ángel de esos, que instalan nuevamente la cordura en su lugar perfecto. Estoy a diez latidos del corazón del abismo, que ha de llegar donde comienza el agua. A diez caminos de salvarme del puto frío, para sanar cada una de mis fracturas.

Día 7, December. “Sueño, luego existo”

Sueño luego existo

En todos los precipicios: yo, me salvo. Yo, me caigo del abismo hacia mí misma y me salvo. Me salgo de este cuerpo y me salvo. Y empiezo los comienzos de blanco como quien vuelve a la tierra del “verdadero hombre”. No me hago promesas, simplemente me arriesgo; porque sin riesgo tampoco eres nada. Y me recuerdo a mí misma de repente, de puntillas, en tus ojos y quiero pensar que ahí puede existir un buen comienzo.

Día 6, December. “Estrella de Belén”

Estrella de Belén

Hubiese necesitado tanto aliento

tanto puño a golpe de pecho

tanto boca a boca

o acaso un ejército de salvación

para arrancarme el aire a la intemperie

y que las lágrimas brotasen de mis ojos

del espejismo roto

de la jaula de adentro

de la mentira dentro

del temblor sobre el asfalto
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Día 1, December

Día 1

No volver a abrir la puerta a aquel Diciembre. No a que vuelva a temblar en mi raíz, el rigor de aquella muerte. No a que pueda yo volver a intentar jamás arrancarte de mí: Salvaje, ni en la mentira, ni en el jirón de otro hombre. Quiero que deje de herirme en esta piel diciembre, porque tú ya no existes y ya no he de arrancarte. Nunca volveré a volar al otro lado del océano. Y nunca regresó tu nombre. Sólo una daga en el pecho y el silencio mordaz de los aullidos. La jauría humana. El bocado de la bestia sobre el vientre. La nieve sobre la sangre helada. La herida siempre y siempre coagulándose. Y la niña muerta sobre el trigo.

Llueve y de repente ya no…

Llueve… La tercera vez que trato de escribirte y llueve. Llueve, con una lluvia finísima. Como de justicia sobre la ínfima paz del hombre y  la Tierra. Llueve, como si el amor fuese prescindible y no hablasen de él los planetas. Como si enfadarse contigo o… Continue Reading “Llueve y de repente ya no…”