Etiqueta: Mujer de lluvia

Soledad, es esta página

Le hubiese dado un verso
como un faro anti niebla

Le hubiese dicho:
no necesitas del perdón
porque no existe la culpa
si ahora al fin y al cabo
por fin podremos ser
lo que nunca nos dimos

Hubiese podido derrotarlo
al borde de mi abismo
con una sola palabra
clavada en su miseria

“Colisiones”

“Los rockeros”

Nadie hubiese dado un duro
porque tú, un día;
estuvieses leyendo poemas
como leyendas urbanas
y cruzaras la noche
con la soledad inyectada
de palabras ajenas
que se van metiendo en ti
como en la víscera

Somos, literatura cero…

A punto de licuar el calendario, haces balance de cuentas y regresa de nuevo la misma eterna canción… Amor, conato, principio de acción o fuego… Soledad. Llevas en las venas, la sed de un hombre en guerra. La infancia, de un millón de lágrimas. Otras te dirían: “Llevas, la tez de un hombre triste” y te dibujarían sonrisas y después, cerrarían los ojos para darte un beso. Pero yo ya solo miro debajo de los rostros y si alguna vez nos diésemos un beso, abriría lentamente los párpados porque querría saber si tú, alguna vez, te ofreces al amor con los ojos abiertos.

Día 21, December. “La niña de la cueva y yo”

Vivíamos sin dar paso al invierno, la niña de la cueva y yo. Llevábamos leotardos y aún así; seguíamos con los sueños completamente helados. Pero al fin y al cabo: sobrevivíamos, al margen de otras cosas. Siempre dentro de la cueva. Siempre, la niña y yo…

Persistíamos en ese caminarnos tan descalzas sobre la lana o la nieve del recuerdo. Y el recuerdo era fértil; paría otros recuerdos y toda la cueva era una hecatombe de vivencias-recuerdos y nosotras debíamos caminar como esquivando los bultos y el hielo y las espinas que había derramado, lo fiero de Diciembre. Nos protegíamos del hielo prendiendo un fueguecito de palabras. Entonces, llegaban los poemas. Y las dos decíamos al unísono: ¡Entrad poemas! y los pobres poemas entraban en la cueva, completamente inconscientes de que jamás podrían salir de ella. Serían poemas para nutrir nuestra hoguera de palabras. Serían quemados por lo inútil de servir para otra cosa.

Día 20, December. “Un adiós tan sencillo…”

Escribir nuevamente el adiós necesario.

Con los pies, con las manos,

con tu nombre.

Olvidar el reproche

el cómo y el cuándo.

El por qué.

Saber que no has de volver

cuando te muerdan los dedos

tus soledades.

Día 19, December. “Mi vida, capítulo dos, kilómetro cero!

Mi vida…

Capítulo dos, kilómetro cero, de estos nuevos pasos a tientas, por sendas de la esperanza. Mi vida; razón de Ser sin precisar creer en ti, se ha convertido ahora en el tema principal de mi inocente cordura. Caen los sueños que ayer fueran míos… ¡Qué alguien pare este mundo! para bajarme del aire y bailar en la oscuridad bebiéndome los sorbos de mi propio lamento…

Vivir: sin ya soñar despierta,

Día 18, December. “Y sí, me he escrito desnuda…”

Y sí,
me he escrito desnuda
porque desnuda soy
y ya no es el frío.
Desnuda soy la voz
sin la niebla
ni la ausencia
ni el vestigio o el hálito del frío.

Día 17, December. “Me tienes a mí”

Me hablabas de tu infancia de abandono, del olor y el motivo de la niebla. Me hablabas de la ausencia temprana de una madre, de gritos en la noche y la palma de la madre sobre tu rostro de niño. Hablabas de tu abuela paterna, que había viajado para cuidar de vosotros. Hablabas y eras tan capaz de imaginarlo todo; de ponerlo frente a ti en un orden conciso de secuencias. Hablabas y conforme lo hacías, seguías inventando y así fue como te hilaste a una historia a la que nunca perteneciste, a una vida que nunca fue la tuya. Trazaste, igual que un niño, el juego perfecto de tu mente; vitrales para un sueño donde nos desterraste, sin más, a los dos. Pero tanta imaginación, conduce al vértigo… Y yo que sólo te anhelaba, precisamente, fuera del riesgo de que tu amor pudiese hacerme daño, dejarme en la piel alguna herida nueva… Por eso, primero, habías decidido ser mi amigo.

Día 16, December. “Si vas a abrazarte al mar”

Si vas a abrazarte al mar, debes ser azul. Si deseas fundirte con la lluvia, debes ser como el agua. Si aspiras a ser beso, debes cerrar los ojos y ser primero labio. Si acaso crees en los sueños; si verdaderamente crees en tus sueños: debes luchar por ellos. Si el amor en otra piel, tú, lo sueñas limpio y auténtico y por eso; lo besas como el beso, lo riegas como el agua, lo amas con la libertad del ancho mar, es probable, que azul inmensidad puedas tenerlo.

Día 15, December. “Respirarte y no estar”

Respirarte y no estar o respirarme y volver a volar. Volar de vientos y arrogancias. Volar, de volar en calma. Y no volver a ese “ser y no ser” perpetuo y Shakesperiano que se repite y no cesa cuando regresas tú.

Respirar, descansar de ti en el aire.