Etiqueta: Cuando hable de él sólo diré Diciembre

Nadie nos borra los poemas

Ahora sólo intuyes que la caída es libre. La distancia es un arma de doble filo. Si se te acerca disparas y si se aleja, ya no elegirías ser tú el muerto. Entonces la soledad de los huesos cobra un sentido. Que nadie rompa… Continue Reading “Nadie nos borra los poemas”

Día 16, December. “Si vas a abrazarte al mar”

Si vas a abrazarte al mar, debes ser azul. Si deseas fundirte con la lluvia, debes ser como el agua. Si aspiras a ser beso, debes cerrar los ojos y ser primero labio. Si acaso crees en los sueños; si verdaderamente crees en tus sueños: debes luchar por ellos. Si el amor en otra piel, tú, lo sueñas limpio y auténtico y por eso; lo besas como el beso, lo riegas como el agua, lo amas con la libertad del ancho mar, es probable, que azul inmensidad puedas tenerlo.

Día 15, December. “Respirarte y no estar”

Respirarte y no estar o respirarme y volver a volar. Volar de vientos y arrogancias. Volar, de volar en calma. Y no volver a ese “ser y no ser” perpetuo y Shakesperiano que se repite y no cesa cuando regresas tú.

Respirar, descansar de ti en el aire.

Día 11, December. “Dejaré de escribirte”

Dejaré de escribirte y tú: dejarás de ansiar mi verbo. Te caerás del basto insomnio, del mundo al otro lado del océano y sólo serás tu propio territorio para amor de trincheras. Ya nadie te tejerá una espera. Nadie te escribirá una piel para poemas; una historia sin historia, un final de decadencia, una ausencia y una falta de nobleza. Nadie. Ya nadie te escribirá. Yo, dejaré de fragmentarte y relatarte y tú: dejarás de ser mi duelo. Dejarás de andar día tras día en mi recuerdo, multiplicando por dos mi verdadera edad. Dejarás tu andar de cauce en mis memorias. Dejarás de ser mis sombras, dejarás mi persistencia. Pero sobre todo: dejarás de contemplarme resumida en una jaula de palabras.

Día 10, December. “A diez palabras de ti”

Estoy a diez palabras de ti. A diez minutos de la lluvia. A diez mil leguas marcadas sobre el mapa infinito, que no saben mis días, que ya he recorrido. Estoy a diez instintos del grito o del silencio sagrado. Solo estoy a diez metros de la mirada de un ángel de esos, que instalan nuevamente la cordura en su lugar perfecto. Estoy a diez latidos del corazón del abismo, que ha de llegar donde comienza el agua. A diez caminos de salvarme del puto frío, para sanar cada una de mis fracturas.

Día 9, December. “Un fueguecito en la palabra”

Hace un frío inmenso y no puedo recordar si alguna vez mi voz dijo “te amo”. Si alguna vez mi amor contuvo un ángel dentro y siendo ángel voló y yo quedé vacía y ausente en este frío.

Es diciembre y el frío ha llegado a mi ciudad para que mi piel no finja que bajo ella gobierna aún la nieve y que estas palabras que escribo, desde el más crudo invierno, apenas son mi candela. Un intento de fogata que deseo prender para que mi corazón se eleve otra vez a 37º.

Día 6, December. “Estrella de Belén”

Estrella de Belén

Hubiese necesitado tanto aliento

tanto puño a golpe de pecho

tanto boca a boca

o acaso un ejército de salvación

para arrancarme el aire a la intemperie

y que las lágrimas brotasen de mis ojos

del espejismo roto

de la jaula de adentro

de la mentira dentro

del temblor sobre el asfalto
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Día 4, December. “Inanición y riesgo”

El Dios del arrozal

No conozco el tiempo bobo.

No me aburro, ni me lloran los ojos.

No es preciso llorar para estar vivo.

Nadie recuerda el día de mi nacimiento

y sin embargo, nace un día tras otro sobre mí.

Día 3, December “Sin papeles”

3 de diciembre. “Papeles”

Esto no es un diario. No es tampoco una bitácora de a bordo.

Nunca tuve la constancia de escribir una bitácora. De cumplir día tras día con un orden preciso de sucesos.

Pero ahora vuelve a ser diciembre y cuando al fin terminé, yo; te habré sobrevivido después de tres diciembres y eso, sí que vale la pena escribirlo. Aquí en esta casa nueva, que tengo puesta en el aire. Un hogar limpio y nuevo, donde poner en fila las palabras. Un espacio real, porque ya no vive en él ni la muchacha de la piel, ni la mujer del sueño. Sólo esta certeza. Este nuevo paisaje donde mis miedos empiezan a ser mis puedos y mis tristezas “cometas de emergencia” hacia la vida.

Día 2, December. “Un ángel”

Día 2, December

No volveré a escribir tu nombre. Sólo sé que es Diciembre y voy a sobrevivir.

Esta es “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío” o mejor podríamos decir:

“La triste historia de tu amor sobre el mío”

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Cuando empieza el amor, se nos concede un ángel. Así es.

Justo cuando empieza una historia de amor, tenemos a nuestro lado un ángel. Él es quien abre la puerta al amor. Quien muestra las paredes de la casa; si quedaron humedades, o algún que otro desperfecto tras la estancia del último huésped. Es el ángel el que conduce al amor para mostrarle bien todos los rincones. Le enseña donde se encuentran los puntos frágiles; en qué lugar quedaron daños y ahí, precisamente por eso, debe ser más delicado y entrar con más suavidad en ese nuevo corazón.

Y así es como las paredes del corazón de cada uno de los amantes, son “mostradas” al amor por el ángel para que todo empiece mejor…