Nadie nos borra los poemas

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Ahora sólo intuyes que la caída es libre. La distancia es un arma de doble filo. Si se te acerca disparas y si se aleja, ya no elegirías ser tú el muerto. Entonces la soledad de los huesos cobra un sentido. Que nadie rompa este insomnio. La esfera de la noche en llamas. Que nadie venga a preguntar por qué no ha sido.

Le amaba por conjugar la locura. Volaba y cruzaba el charco. Océano manso. Un hogar en un cuerpo de lobo. Su irrealidad este pozo. Díganle, por favor, que nunca le he pertenecido. Este lenguaje es mi casa. Aquí no me arrepiento de nada. Hablo de transparencia, de haber salido de la jaula. De estar soñando que vivo. Que ahora ya conozco la osadía. La niña de trapo. Que yo misma nos salvo. Reconozco mi nombre, Venus al norte, a mi gatita dormida sobre el escritorio. Este lenguaje es nuestra casa. Nosotras tenemos garras. Ahora, vivimos en la noche sanas y salvas de los depredadores.

Nadie nos borra los poemas.  

Día 16, December. “Si vas a abrazarte al mar”

Imagen de Teresa Salvador "Fábulas" en Flickr
Imagen de Teresa Salvador “Fábulas” en Flickr

Si vas a abrazarte al mar, debes rendirte azul. Si deseas fundirte con la lluvia, habitarás el agua. Si aspiras a ser beso,  cerrarás los ojos, y serás primero labios. Si crees en los sueños, irás a por ellos. Si el amor en otra piel, lo sueñas auténtico y  lo besas como el labio, lo nutres como el agua, lo amas, con la libertad del ancho mar,  azul inmensidad, podrás tenerlo. Pero si solamente construyes una torre con naipes y el suelo que la alza, es de barro…

Si acaso estás besando, al amor verdadero con los labios, que pronuncian mentiras o pretendes tocarlo con los dedos que cuentas fracasos…

Si llevas un disfraz, que trata de ocultar tu estampa de hombre triste y ni siquiera tú, te amas…

Piensa, un ángel está mirando. Caerá el frío Diciembre sobre ti y sus primeras ventiscas, harán volar tus naipes. Su nieve caerá,  reinando sobre el barro. Se vestirá su invierno de largo y te dejará sin máscaras, desnudo tu disfraz a la intemperie. Tu piel retomará la sed de los caminos. Querrás huir de todo y nada, será  tu andanza el cansancio, Tu corazón de naipes, la senda que trazaste con las mismas manos de haber abrazado el mar, siendo el cartón mojado de una torre de naipes.

Fue lo que sucedió cuando llegó aquel Diciembre. Cuando tú, hombre de naipes, desapareciste y yo lloré tanto y tanto que, al fin, pude diluirme y ahora soy mujer de lluvia.

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Día 15, December. “Respirarte y no estar”

Personas lluvia 14Respirarte y no estar o respirarme… Y volver a volar. Volar de vientos y arrogancias. Volar, de volar en calma. Y no volver a ese “ser y no ser” perpetuo y Shakesperiano que se repite y no cesa cuando regresas tú…. Respirar, descansar de ti en el aire. Pausarme y pausarte. No soñar, ni soñarte. No quererte en el olor de mi sueño, ni de mi duda, ni de mi duelo. No encontrarme con tu nombre a las puertas de mi alma. No quererte ya deseo, ya ni eso quiero vivo. Has sido y me has vencido. Y yo, que nada busco que no pueda encontrar, quiero seguir siendo como la avena silvestre. Quiero volar y hasta después de ti: ser como la avena  silvestre, que busca amor de verdad en la espiga de la vida y del amar. En mi sueño ya me has roto mil veces. De pecados y de ausencias, has quebrado mi nombre. Qué cansancio me sigues provocando…

Regresas porque eres, como un sueño rapaz. Un sueño vigilia y desespero, que no se deja soñar. Me quiero libre de ti.

¡Libre, libre, libre!

Porque me duele la luz de invierno detrás de tus pupilas. Porque me duele la triste estampa que arrastras y esa piel que te vestiste para acudir al amor.

El amor es sólo vida… El amor, ¡Es sólo vida! Entonces sí, te hace libre.

Maldita sea, si esa que tú llamas “libertad”; sólo ha servido para vestir mi piel de nieve… Y yo, que había ido para besarte y hablarte de mi amor y tú,  sólo supiste: temblarme el corazón, huir del fuego y de la hoganza, llover en mí de palabras que como el aire y el viento volaron sobre mi rostro.

Me quiero libre de ti: ¡Libre, libre, libre!

30 de Diciembre de 2013

“Cuaderno de Equilibrio” Inédito

Día 11, December. “Dejaré de escribirte”

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Dejaré de escribirte y tú: dejarás de ansiar mi verbo. Te caerás del basto insomnio, del mundo al otro lado del océano y sólo serás tu propio territorio con amor de trincheras. Ya nadie te tejerá una espera. Nadie te escribirá una piel para poemas; una historia sin historia o un final de decadencia. Una ausencia o su falta de nobleza. Nadie. Ya nadie te escribirá. Yo, dejaré de fragmentarte y tú: dejarás de ser mi duelo. Dejarás de andar día tras día en mi recuerdo, multiplicando por dos mi verdadera edad. Dejarás tu andar de cauce en mis memorias. Dejarás de ser mis sombras, dejarás mi persistencia. Pero sobre todo: dejarás de contemplarme resumida en esta jaula de palabras.

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Día 10, December. “A diez palabras de ti”

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Estoy a diez palabras de ti. A diez minutos de la lluvia. A diez mil leguas marcadas sobre el mapa infinito, que no saben mis días, que ya  he recorrido. Estoy a diez instintos del grito o del silencio sagrado.  Solo estoy a diez metros de la mirada de un ángel de esos, que instalan nuevamente la cordura en su lugar perfecto. Estoy a diez latidos del corazón del abismo, que ha de llegar donde comienza el agua. A diez caminos de salvarme del puto frío, para sanar cada una de mis fracturas.

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Día 9, December. “Un fueguecito en la palabra”

"Luces de Navidad", Diciembre 2014
“Luces de Navidad”, Diciembre 2014

Hace un frío inmenso y no puedo recordar si alguna vez mi voz dijo:   “te amo”…   Si alguna vez mi amor, contuvo un ángel dentro y siendo ángel voló y yo quedé vacía y ausente en este frío.

Es diciembre y el frío ha llegado a mi ciudad para que mi piel no finja que, bajo ella, gobierna aún la nieve y que estas palabras que escribo, desde el más crudo invierno,  apenas pueden ser mi candela. Un intento de fogata que deseo prender para que mi corazón se eleve otra vez a 37º.

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Día 6, December. “Estrella de Belén”

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Estrella de Belén 

Hubiese necesitado tanto aliento

tanto puño a golpe de pecho

o acaso un ejército entero de salvación

para arrancarme del aire a la intemperie

y que las lágrimas brotasen

del espejismo roto

de la jaula por dentro

de la mentira dentro

del níveo temblor sobre el asfalto

 

Hubiese preferido cualquier tipo de contagio

o un balazo certero en la cabeza

en la raíz nociva del pensamiento de ti

desdoblando las mentiras

como cuerpos sin vida

que rociaron nuestros días

 

Hubiese necesitado no tener que escribir

jamás de los jamases la sierpe de tus noes

la fría cobardía de tus labios al otro lado del teléfono

lo inútil del fantoche y de mi aullido

tu voz como de duelo

y la excusa más vacía de todo el basto mundo

 

Hubiese preferido una huida tras otra

tras otra               tras otra

una convalecencia en cama

tu rauda soledad de mundo

en mi sal derramada

 

Hubiese preferido

que hubieses profanado la niñez

de mi esperanza otro maldito mes

y no el puto diciembre

siempre eterno diciembre

O que hubieses entrado como un vándalo

invadiendo otra casa

y no mi corazón de mimbre y sol

 

Hubiese preferido a un hombre

como los de antes

como los de verdaderamente Hombres

valientes y consecuentes con la vida y sus valores

Con las manos capaces de ganar o perder

con los brazos capaces de querer y poder

con la nobleza en el alma de amar a una mujer

y por ella y por él

salvarse del abismo 

 

Un hombre como los de antes

entero y consecuente

con el valor de cerrar la historia de un amor

antes de su devastación

 

Hubiese preferido amarte solamente lo preciso

sin excederme nunca

y que tú me hubieses también en eso

ganado la batalla

Que hubieses llegado para arrancar de mí

la jaula del cansancio

la piel de los poemas

mis imperfectas cometas

y la simpleza del aire

 

Todo eso hubiese preferido

y la SOLEDAD en mayúsculas

y sobre ella

la sed de las acacias derramada

Y sobre todas las cosas

hubiese preferido no haberte preferido nunca

y no cometer la culpa

de haber envejecido trescientos años o más 

mi fe en el hombre

 

Hubiese soportado a cambio

el pavor absoluto de este mundo

el páramo feroz de la mansa tristeza

Hubiese preferido lo ignoto y la locura

que cerrar estos versos vaciándome de ti

por todos los diciembres que tejiste en mí

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La “Estrella de Belén” es la esencia floral del Dr. Bach que se utiliza en los duelos

Día 4, December. “Inanición y riesgo”

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El Dios del arrozal

No conozco el tiempo bobo.

No me aburro, ni me lloran los ojos.

No es preciso llorar para estar vivo.

Nadie recuerda el día de mi nacimiento

y sin embargo, nace un día tras otro sobre mí.

Siempre soy la misma senda en tu camino

Y mi hombro sobre tu hombro.

Soy una mujer de las antiguas;

la que cocina en tus días y sueña bien poquito.

Le pongo cobijas a tu sombra de paz mientras descansas.

Tú caminas delante, yo siempre voy detrás.

Las hijas de esta tierra; todas las nuestras,

aquellas que son como mi madre van conmigo.

 Aquí nadie se queja. Hay que labrar y sembrar.

Llevar la luz al grano sobre los campos.

Rezar todas las noches al Dios del arrozal.

Porque aquí hay tanta gente, con hijos, padres, nietos

¡Muertos-Vivos-Muertos!

Tantos hombres con caminos que viran y casi siempre regresan

al mismo lugar del entrepecho para que uno sepa:

que aún le queda corazón por dentro.

Y yo, camino detrás tuyo y nunca lloro.

Porque mi hombro se apoya sobre tu hombro.

Pero alguna vez es él,

el Dios del arrozal

el que lleva la lluvia hasta mis ojos.

Poema publicado en el blog “mujer de aire”

Día 4, December. “Inanición y riesgo”

Pedirle otro destino a la palabra y no encontrar la fuerza. No encontrar la calma. No poder remitir del cansancio. Ni poder sopesar todavía, hacia qué lado se inclina la balanza. Y no poder escribirse en el hueco del pecho, ni siquiera en el frío paisaje de la noche. No estar por no ser nada. Por una nada ser solamente un no Ser. Cerrar los ojos para asistir a la vida y respirarle bocanadas de aire, que como hielo, desgarran los pulmones y siguen congelando la herida sobre los días.

Haber asistido al precipicio. Y ser porque sientes el témpano del menos cero grados. Sobrevivir, porque mueres en la piel de otra mujer. Porque viviste dentro de un cuerpo con una tez de sombra. Porque viviste en una historia que no podías borrar de tu memoria de error y sólo le dictabas al latido sumisión.

Inanición y riesgo. Morir sólo por dentro, habiendo constatado que el amor jamás te matará por fuera.

Golpea y golpea.

Pero tú… no vuelvas a decir nunca más que esa mierda que dabas era amor.

“Te amaré por los siglos de los siglos” _ amén lo firmo

Y mentira sobre mentira, te abrasaré en los siglos.

Y yo, no poder sopesar aún la balanza. La ira contra la ausencia.

Pero sé que  conocí, o mejor dicho viví en la piel de una mujer transocéanica. Una mujer hermosa y soñadora. Romántica e intrépida. Una mujer sin accidentes, de sólo 36 y tan valiente: como para atreverse a cruzar continentes para estrellarse en ti.

Inanición y riesgo. Sopeso en la balanza: a ella ya no la tengo, pero me tengo a mí. Y en mi “ahora” contengo todo el verbo y el valor del error cognitivo. Y ahora, una vez más, la fiebre de un diciembre de aullido pidiéndome que vuelva a cometer en mí: la pura vida.

Un Diciembre pidiendo: que me escriba en el aire y lo haga sin ella. Pidiendo: ¡Qué me inscriba en la tierra! ¡Qué vuelva a ser la vida! ¡Qué vuelva a ser el ala! ¡La rama y la poesía!

Qué me escriba en el aire y que me viva: sin ti.

Día 3, December “Sin papeles”

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Paisajes

Nos hemos llenado de paisajes.

De tanto contemplarlos se han quedado

y ahora forman parte de lo nuestro.

Dormimos la paciencia entre los dedos.

La ausencia se hace eterna.

La ternura es un río indomable

que siempre nos desborda

en el mismo territorio de la sangre.

Las islas del recuerdo me siguen envolviendo

en medio de la noche entre tus brazos.

Nos hemos llenado de propósitos,

de besos y te quieros que viajan libremente

de tu ciudad a la mía.

Y ahora que el verano se desprende

que vuelve a ser septiembre

como la primera vez que el tiempo

paraba en nuestros labios.

Quiero pensar que ya no falta demasiado

y que al fin habremos conquistado

todos los paisajes.

Que no será preciso imaginarlos,

vivirlos en nosotros cuando cerremos los ojos.

Que tú estarás aquí, desnudo de motivos

y todos los instantes serán nuestros.

3 de septiembre de 2011,  publicado en “mujer de aire”

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3 de diciembre. “ Sin papeles”

Esto no es un diario. No es tampoco una bitácora de a bordo. Nunca tuve la constancia de escribir una bitácora. De cumplir día tras día con un orden preciso de sucesos. Pero ahora vuelve a ser diciembre y cuando al fin terminé,  yo; te habré sobrevivido después de tres diciembres y eso, sí que vale la pena escribirlo. Aquí en esta casa nueva, que tengo puesta en el aire. Un hogar limpio,  donde poner en fila las palabras. Un espacio real, porque ya no vive en él ni la muchacha de la piel, ni la mujer del sueño. Sólo esta certeza. Este nuevo paisaje donde mis miedos empiezan a ser mis puedos y mis tristezas  “cometas de emergencia” hacia la vida.

No somos nada “sin papeles”. Si no estamos escritos, no existimos. Y hoy  tengo un recuerdo, una imagen viva en la memoria: la del primer diciembre y el fuego. La del vacío en el pecho y la mano temblando llenísima de papeles. Y después… el fogón de la cocina repleto de cenizas. Mis ojos con el agua y la rabia frente al polvo y todas las cenizas de paisajes y papeles que hablaban de nosotros.

En mí país no existes porque ningún papel habla de ti y esto; solo está siendo escrito  en el aire. Ahora tú también eres aire sobre un paisaje de diciembre.  Aquí ya no tienes ninguna imagen. Eres solamente, el tantísimo frío del aire que yo venceré con fuego.

Día 3: avanzaré. Lo juro, que avanzaré. Será un diciembre sin piel. Sin nadie. Será una soledad de fuego y ningún hombre-niño absurdo y hambriento recorrerá una vez más tu inexistencia.

Mi casa huele a incienso. Mi corazón existe porque huele a sangre y aunque tropiece, habla. Pero nosotros ya no somos nada sin papeles. En mi país, no existes. Yo nunca fui tuya. De nuestra historia: solo quiero el fogón que asistió a las cenizas sobre el tercer día, del primer diciembre.

Nunca fueron nuestros los paisajes.

*Imagen Río Tomebamba en Cuenca de Azuay

Día 2, December. “Un ángel”

Un poema de Marwan de su libro: “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”

 

Casi

Un álbum de cromos inacabado.

El gol que no marcó Pelé.

Una noche de ensueño que acaba sin un te llamaré.

La flor exacta de un cactus.

Mirar el mar a través del cristal.

Que coincidan con el tuyo cuatro

De los cinco números de la lotería.

Una playa artificial.

Escribir la palabra todo

y tirar de la cadena para que al final

nos quedara la palabra casi.

En eso consistió nuestra historia.

Día 2, December

No volveré a escribir tu nombre. Sólo sé que es Diciembre y voy a sobrevivir.

Esta es “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío” o mejor podríamos decir:

“La triste historia de tu amor sobre el mío”

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Cuando empieza un amor, se nos concede un ángel. Así es.

Justo cuando empieza una historia de amor, tenemos a nuestro lado un ángel. Él  es quien “abre la puerta” al amor. Quien muestra las paredes de la casa; si quedaron humedades, o algún que otro desperfecto tras la estancia del último huésped. Es el ángel el que conduce al amor para mostrarle bien todos los rincones. Le enseña dónde se encuentran los puntos frágiles; en qué lugar quedaron daños y cómo ahí, precisamente por eso, debe ser más delicado y entrar con más suavidad en ese nuevo corazón.

Y así es como las paredes del corazón de cada uno de los amantes, son “mostradas” al amor por el ángel para que todo empiece mejor.

En nuestra historia de amor, tuvimos solamente un ángel ciego. Un ángel tan ciego como el propio amor.

En nuestra historia de amor: el ángel fui yo.