Si un poeta se enamora de ti

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Si un poeta se enamora de ti…

Tendrás que acostumbrarte a su torpeza

A su particular manera de transgredirlo todo

A su hermosa tristeza tras los ojos

A sus mil y un recodos, a sus cien averías,

a sus cantos, sus esquinas, a su inocencia herida

A su boca de bala

A su niño interior, a su niño por fuera,

a sus cien mil infantes bailando con la vida

Tendrás que convivir con la utopía,

que se siente a tu mesa y se beba tu vino,

que se oville en tu cama hasta el amanecer

que desnude tu celo y se enrede en tu ser

Si un poeta te ama…

Tendrás que acostumbrarte a que te lleve en su verso

A la daga y el fuego en la palabra,

a la tierra minada de sus sueños,

al puto resplandor de su mirada,

al ciervo mestizo que recorre su sangre,

a sus manos de rama,

a su beso endiablado, a sus huesos de blanda esperanza,

a su cielo clemátide, a que vuele y se alce y te abandone un poco

A que regrese roto, a que quiera salvarte del mundo,

a que quiera salvarte de él

A que duerma en tu piel

y se escriba en tu sueño otra historia, otro nombre, otra aurora

Si un poeta se enamora de ti…

Tendrás que armarte de paciencia,

creer de nuevo en la belleza, en el vuelco, en los sueños de aire

Morir en la derrota humana

Tendrás que levantarte una mañana

Y preguntarte al leerlo: ¿Este soy yo?

¿Así es como me ama?

Y querrás que te borre en lo escrito,

o querrás que te nombre

y  te lleve a un camino donde seas motivo y leyenda

que hilvane su boca proscrita

Si un poeta se enamora de ti,

entonces, estarás perdido…

Tendrás que contagiarte de su mala cabeza,

beberte su locura, sorbo tras sorbo,

amar como los ciegos su roja libertad,

vivir en la palabra y saber que no has de morir nunca,

porque si un poeta te ama de verdad…

Tendrás que acostumbrarte

a ser poema

*Publicado en:  mujer de aire

http://mujerdeaire.blogspot.com.es/2013/11/si-un-poeta-se-enamora-de-ti.html

*Imagen obtenida de la red

Presunto estado del bienestar

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Imagen obtenida de la red

Me pregunto en qué telediario denunciarán sus hechos. Cuándo la caja boba nos dirá: “son estos”…. Los más pulcros verdugos, los que juegan a dioses.  Los dueños del veneno que corre por la tierra. El que está coronando los pueblos y los días.  El que solamente existe para elevar a sueño lo imprescindible…

“Tener un puesto en el mundo. Un salario digno. Un estado  del bienestar cuidando de ti y de los tuyos.  Enseñándoles a crecer y abastecerse.                                                                                                                      A ser un día hombres libres…”

Pero ¡NO!  Los ministros del gran capitalismo, NO nos quieren libres.

Los que roban dinero, prevarican y comen los mejores manjares. Pero cagan veneno. ¡Cicuta sobre nosotros! Los que otorgan: ahora, tú te aprietas más la soga  y tú: ¡Revientaaaas!

Y yo, que estoy naciendo como un liquen en medio de esta furia para agarrar la piedra…     A esta sociedad la estoy llamando judas, culpa, angustia.

¡¡Estoy pidiendo auxilio y mi voz se pierde en el vacío!!! Pero, ¿Por qué seguimos siendo la misma soledad que toman dos caminos que se cruzan?

¡El liquen sobre  la piedra! o ¡El miedo sobre la furia!

La furia, porque  aquí hay niños que en invierno no llevan sus deberes a la escuela porque a las cinco es de noche y en su casa no llegan para pagar la luz. ¡Niños que crecen con el rostro azul de la miseria!

Joder ¡Qué le den trigo al hambre y  no le hablen de austeridad!  Que vayan con su supuesto “estado del bienestar” al llanto periférico de la ciudad; a la esquina que recoge la sombra a capela del inmigrante, del mendigo, o de la prostituta que todos juzgan sin conocer su historia.

Pero dicen nuestros verdugos: que esperemos, porque estamos saliendo de la crisis…    ¡Que lleven a sus hijos a las colas del paro y pongan en sus manos la oscura dote del miedo y la angustia!

Joder, que le hablen de espera al hombre de más cincuenta que vive en la cola del paro, o al anciano solitario al que siguen recortando su mísera pensión. Que le hablen de espera y estado del bienestar a mi hijo adolescente al que dentro de dos años no podré pagar la universidad, mientras siguen ganando “ellos”

Y hoy aquí esperamos que ganen nuestros versos y yo, que os reconozco que llevo una mujerdeaire metida en mi cabeza, lo que más quiero es: ¡Qué ganen nuestros sueños! Que nuestros versos sean rojos, nuestras palabras furias, ¡Piedras que lancemos contra ellos! y ¡Qué venza la cometa de nuestra libertad!

Que nuestra ciudad no sea: esta ciudad caída. Ni nuestras vidas: el sueño que ellos pisan con su codicia.

De esta guerra que os narro….

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Nunca vimos el numen de sus fieles.

Ni les fuimos asfalto. Ni pudimos jamás estrecharles la mano.

Debo aclararos: ¡NO LES PERTENECIMOS!

Más bien malvivimos renegando de ellos

del tuétano hasta el labio y la memoria viviente

en continuo pasado…

Del febril culebreo de sus ciénagos actos

demasiados valientes dieron con la cuneta.

Nosotros perduramos porque son otros tiempos.

No tenemos fusiles.

Ni ostentamos poderes más allá de los gestos, la boca,  la palabra

para asirnos más fuertes al crujir de los versos, sangre de la cuneta.

Es nuestra bala negra o nuestro abecedario.

Os juro por los míos, que los jodidos macabros

hoy nos siguen tachando:

¡De apátridas! ¡de rojos!

Veneno para el germen del pueblo_dicen ellos.

Irreverentes prosaicos, ateos, absurdos inocentes.

Idiotas insumisos con los días contados_dicen ellos.

Nosotros  por nuestro lado les seguimos llamando:

¡Asesinos! ¡Falangistas venéreos!

¡Ministros del infierno,  curas negros!

¡Economistas hambrientos egóicos excelsos

de aquí ordeno y te aplasto!

De esta guerra que os hablo

ya hablaron o callaron mis abuelos

según  fue necesario.

Aunque no os lo parezca perduran ambos bandos.

Los hijos de los hijos_dicen ellos.

Pero hay gente que vive  al margen de que existe.

Normal, aunque increíble.

No hablan de ella jamás en las noticias. Nunca el telediario.

Ni en vallas publicitarias. Ni siquiera el Estado.

Porque en esta guerra fría que ahora os narro:

 nosotros nunca vencimos

y ellos aún no ganaron

Días rebeldes…

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No estar del todo cuerdo y amar el canto y el verso por  puro compromiso con tu sueño. Y sentir el delirio de que no es que estés loco porque andes huyendo de las formas constrictas. Porque vivas en prosa y te sueñes bien lejos del colapso constante con los días opacos, rutinarios y cuervos, en que sientes que mueres entre jaulas.                                 Porque sabes muy bien que  te quieren:  ¡doblada! Que te esperan sin rima y sin riesgo de ti. Resignada ante ellos: los amos de tu futuro liso y medido.                                                                                                                                                  Y te espetan voraces a ser lo consensuado; a tenerte tenaz, comprometida, conforme con tu capa de lana-corderita. Sin daga para ellos, sin palabras rebeldes, sin miradas que sueñen, sin alma de leona.

Pero un día, te atreves a mirarlos sin miedo y te pones tu manto de “resistencia” porque ya queda menos. Te vistes con la esgrima de currante sensata y ofreces lo que puedes, pero no lo que esperan, pero no lo que eres…                                      Y dos o tres veces al año, miras hacia atrás ¡qué ya tienes edad para balances! Y comprendes… ¡qué todo es un perfecto sin sentido! Y yo soy otro yo y no el de aquella. Soy mi voz y mi tiempo ¡Libre de la esgrima!                                                                 Y le llamo poema al dolor escanciado, cuando estar medio muerto es mirar hacia ellos con ojos de borrego y demasiada lluvia sobre la lana. Porque hay una estación que me desgarra el alma si no puedo salirme de la jaula… Y ya sé donde crece la rama en medio del desierto, donde vuelan los pájaros, resucitan mis muertos y mis lágrimas… ¡Mis lágrimas son agua que el corazón emana para no arderme en llamas!

Y te lloras a solas, pero resistes digna como nadie y vuelas cuando acaba  tu  jornada para  llegar a tu hogar, a tu casita digna de ser roble y tormenta y te quitas la capa, corres las cortinas, enciendes una vela y te quemas la herida…                                ¡Sacudes las cenizas, las sombras de otro día, lo que otros dictaron para ti!

¡Nada cabe en tu noche, porque tu noche es tuya!                                                                           Y el futuro es ahora y mi alma en derroche y sin jaula. Y mi dogma “soy yo”  repleta de errores o de puentes tendidos y de sueños que imploro al dios de los cautivos.  Y volveré a ser la rama y aunque llueva mi canto sobre mojado, os diré: “soy esta”… la que arriesga el poema y soy todo lo que llevo vivido por dentro.                        ¡Qué vale más una sola noche de amor  que veinte años bajo el yugo-proyecto de los otros!

Y ya avanza la noche,  me avecina otra aurora. Habré dormido poco, por haberme vivido demasiado despierta. El  café y una ducha templada entramarán a mi cuerpo cada anhelo. Y con mi dócil capa de cordera, empezaré otra mañana a gusto de “ellos” porque ya queda poco…

Porque ya falta nada.Porque ya tengo fuerzas.                                  ¡Porque ya tengo alas!   Porque ya tengo edad para arriesgarlo: ¡TODO!

*Imagen para el texto obtenida de la red

Sin límites

mujerdeaireHonestamente, digo:

“He de escribir una mujer sin límites”

Una mujer valiente y firme…

Una que está existiendo desnuda dentro de otra mujer

Una mujer repetitiva: caída,  riesgo y cima

Una mujer, al fin y al cabo ¡auténtica!

Que antes que mi piel fue aire 

espíritu

lenguaje de la vida

Una mujer instintiva

Hermosa por sencilla

Una que solo sigue siendo

de Fuego y alma de Aire

dentro de esta mujer

de otra mujer

de otra

mujer

Una que se siente cautiva

y me pide ser:   ¡Libre!

¡Libre! ¡Libre!

una mujer

sin Herida

una naturaleza Viva

una mujer

de Nadie

Una…

Mujer de Aire

*La imagen tomada para el texto es de la NASA
http://apod.nasa.gov/apod/astropix.html

“Mujer elemental”

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Conozco una mujer naturaleza
Una mujer vivencia y secreto
Mujer asida a la tierra, a la lluvia
al Dios universal de las estrellas
Mujer voz y eterno sueño de la mujer
que vivo en mi cuerpo
Reitero su belleza desnuda de abalorios
Su fuerza inenarrable en lo que ha pedido ser
Su espíritu del viento carente de disfraces
Su piel 
no piel

He bebido en su espejo un lenguaje instintivo
que no aprendo a expresar entre los versos
Camino lentamente hacia ella
Sé que sólo soy por ella
Su esencia son mis verdaderas alas

He errado tantas veces tratando de escribir
en mí una “mujer de aire”
¿La peregrina ajena huyendo del peligro
de estar viva? ¿La poeta?

No. Ahora lo comprendo todo…
Asumo esa mujer que pocos ven en mí
La amo, la deseo, la intento
en cada trozo de mi alma
la estoy viviendo en silencio
secreta y poderosa
salvaje y sabia como es

Efímera o eterna
sé que estuve durmiendo
para vivir despertando
de una vez en su verbo

El grito del abuelo

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Imagen tomada del blog: ivansainzpardo.blogia.com

Soy una insensata con fortuna.

No tengo ni espero marido y sé,

de una soledad de trigo

que te ayuda a quererte

más de lo que otros hicieron.

Una, que si alguna noche te desvela

la piel sabe de dónde viene y el por qué.

Mis hijos, empiezan a ser hombres

a pesar de mis dudas

de seguirlos consintiendo más de la cuenta.

Tengo un trabajo que nos deja vivir…

Contando lo que toma cada mes de mi salario

don judas-capitalismo

casi siempre logro pagar las facturas,

llenar la nevera de casa

y una semana al año_cruzo los dedos_

huir con mi familia hacia algún territorio

cercano y rodeado de azul de mar.

Sigo luchando para que bajo este techo

nadie le haga ascos a ninguna comida.

Dono dos euros al mes a una ONG africana

y vivo con la vergüenza a cuestas

de saber que eso es nada.

Tuve un abuelo materno

que fue republicano hasta la muerte.

Rebelde en un mundo de atroces,

ahora sólo puede gritar desde mi sangre.

En los días peores le imploro alguna tregua de silencio

y lloro mientras rompo malos poemas

que no nos dejan ni luchar por lo que somos

ni soñar la libertad de los nuestros.

Duermo poco y a veces canto a solas.

En los días de fiesta me disuelvo

por esta ciudad hermosa y sin alma

que mira fijamente al mar.

Gloriosa se proclama: “ciudad europea”

pero en sus calles enfermas, la vida se detiene

a cada vuelta de esquina en la tez de la pobreza.

Te mira con sus ojos de matar y a veces,

te habla de hambre en otras lenguas…

La miras de reojo porque sus manos abiertas duelen

y le arrojas unas monedas, mientras sientes:

la soledad ronca del otro.

La culpa, la furia, la sangre,

la daga impotente de la angustia.

El grito acorralado del abuelo.

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Imagen tomada de la red

Como una religión…

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Si tuviese que poner alguna regla, ante este riesgo de amor que nos ronda sería:

“guerras cero”

No anhelo conquistar ninguna patria, ni vine a liderar batallas o cuestionar la libertad de nadie.

Si pidiese un territorio donde vivir este amor, aún consciente, de que ésto que voy a decirte puede parecerte precipitado o cursi…

Sería: una morada con puertas a tu alma. Que antes de mezclarnos, antes,  incluso,  de rozarnos, desnudarnos, desbordarnos o desear encontrarnos a nosotros mismos sobre la piel del otro. Te pases, sin  juzgarme por mi rasa frontera de los días. Y si quieres; cruces la aduana de mi pena que no sabe encontrar la respuesta, a cada gesta, en que el amor que ofrecí se fracturó en la vida.

Deseo que comprendas, que si supiese cómo definir la poesía ayer hubiese sido: cualquiera de mis coágulos, mis charcos de barro y lágrimas.

 Hubiese sido mi poema, la brecha y la resiliencia del “género mujer” sobre este cuerpo, que se sigue arriesgando a arropar mi espíritu.

Y hubiese sido poesía, no para mí,  para otros, el abismo escrito sobre aquel huracán que ya ni quiero mencionar.

Pero  hoy,  solo deseo que comprendas que poesía: es el canto del fuego que he visto bailando en tus ojos. O tus manos repletas de pasión, en todo eso que haces mejor que nadie. Decirte, que veo poesía en el perfil de la niñez que te asiste y alguna vez tambalea sobre el hueso a tu hombre. Poesía, en tu causa de lobo, tratando de salvarte, como yo, de este jodido y absurdo pretérito de mundo a punto de extinción.

Si pudiera contemplar a solas, sin poesía: la jungla de tu corazón. Verde, poroso, principiante o copioso de lluvia como el mío y tú, supieses el vértigo que sufro, cada vez que me acerco a un precipicio y siento que quiere devorarme la ley de la gravedad…

Insisto, por mucho que pueda llegar a parecerte aún innecesario o cursi, que hoy; un día como otro, para intentar  que el amor sea mucho más que mi primera regla “guerras cero”  Deseo que si llega; si sucede que viene y se esboza en nosotros, con su peso y su fuerza sobre el peso infinito de la tierra. Si se queda, a pesar de todos mis desperfectos, mis fracturas, de los tuyos y las tuyas, insisto: por mucho que puedas pensar que estoy exagerando.

Ese amor sería como un árbol asido a nuestro tiempo. Y nosotros, el género mestizo viviendo lo hermoso de lo humano sobre sus raíces. Y entonces, serían mis manos, tus ramas, nuestras llamas, nuestros besos:  como una religión desnuda para  ateos.

Soledad, es esta página

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Imagen de Antonio Seijas, de su libro: “La luz”                                                 http://www.komic.es/lecturas/375-la-luz-antonio-seijas-de-ponent.html
Le hubiese dado un verso
como un faro anti niebla
 
Le hubiese dicho:
no necesitas del perdón
porque no existe la culpa
si ahora al fin y al cabo 
al fin podremos ser para otros
lo que nunca nos dimos
 
Hubiese podido derrotarlo 
al borde de mi abismo
con una sola palabra clavada
en su miseria
Le hubiese dicho:
niño o hambre
fraude de hombre
Judas sobre los Judas
 
Le hubiese llamado
una y mil veces:
vértigo
precipicio
absurdo 
inocente
 
¿Qué hablas de soledad?
 
Soledad
es esta página
La sombra de esta sombra
La boca que hubiese ido a darte 
el último beso
como un jirón
de adiós
y hasta nunca sin guerra
sobre el temblor de mi sangre
 
De nada ha de servirte 
mi perdón
como de nada sirve
la hoguera 
de la culpa
¡Llora!
¡Derrámate!
Hasta que empapes 
de lágrimas tu herida
y ella te haga digno 
de ser llamado 
hombre
 
¡Llora!
como tu buque hundido
como sangró en mi pecho
la hemorragia
 
Soledad es esta página
 
El cuerpo del silencio
que visto
en este olvido

“Testamento”

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Ahora que el silencio es un cuerpo de versos que alumbran la mañana. Que mi esperanza es luz y mi voz la trinchera.

Que me conozco, me derrocho y me conduzco, sin faros antiniebla y me pronuncio en ella: en la mujer que gobierna mi piel y mis fronteras. Y tan sencillo es…

Ahora, que al fin escribo:

Que mi piel no es territorio, sino lenguaje. Que mi horma y mi norma, son el viento y el aire, que mi ciudad es de Nadie y mi pueblo, mi Sur.

Ahora que al fin aprendo a vivir con lo puesto, asumo y reconozco: que la tristeza no es manta, ni borla y la reforma es un cauce, no un hogar todavía.

Que uno debe aprenderse primero en la sal y edificarse, antes de darse prestado.

Que a día de hoy, aquí se intenta el ejercicio de aprender a bucear y trepar montes.

Que mi mundo, es un sueño que se hace y se goza. Que mi intención es la vida y lo que pones en juego por el amor sin sombra y su lucero.

Que mi noche tardía, es mi día y en él o en ella, me he ido derramando. He derrochado las horas frente al verso y me hago cargo de todo cuanto he roto, en su nombre.

Que ya sabías, lo sabías… ¡Qué voy muriendo a chorros por un soplo de luz!

Que no tengo palacios y sólo soy un templo de mujer. Una boca que late, una nube fecunda, una rama, que se intenta y se trepa. Esta mujer que me nombra en la que pregunta el ¿Dónde?  Que derrocha y agota pronombres y no adquiere ropajes, ni apellidos de nadie.

La que duerme conmigo y se amanece: voraz y en llamas.

La que muerde en mi cuerpo las mañanas y ansía tanto el Norte.

La que dicta: que tengo un territorio tutelado, un camino y un cofre. Un sauce, para el llanto…

Que he surcado los miedos y lo he intentado todo y he caído contigo en picado y prefiero lo digno de levantarme sola.

Que me nutro en el musgo y me interpolo en esta otra, que también es mi voz y mi mujer en cueros.

Que mi tierra es salvaje y alita de alma o loba, ahora y siempre he sido.

Que me voy y no vuelvo: porque no puedo más y mi llanto, es mi quiero o mi quiebro y mi nunca, es ahora. Que mi adiós es una rémora colgándome de la boca.

Que nada tiene sentido, si lo piensas, pues tu roto es el fuego y mi fortuna el agua.

Que en ti ya me he mojado y en ti me seco en llamas.

Que he hecho testamento y he dicho:

Aquí ya no se rasga,  aquí ya no se jode, aquí no se dicta, ni se levanta el verbo o se regala el plomo y el cansancio…

Aquí se va de rojo y no de luto. Aquí no se oscurece, ni se apaga la luz.

…He dicho

Que prefieras tu suerte, compañero y con ella te valgas y te sobres.

Que no inventes,  no sueñes,  no vuelvas, mañana a pronunciarme.

Aquí ya nada tiembla y el invierno no suda, su témpano de nieve.

Aquí, vuela el Arube hacia otra primavera.

Aquí se abrasa el Aire y se enciende una Vida.

Aquí…

Aquí, voy a vestir de largo la Poesía.