Quédate en casa_Día_27_ un cuento-Poema

El hombre del Sol

¿Lo ves?

Vuelve a cambiar la estación

Y mi voz;

destila las notas de un No tiempo

en que la tierra, vuelve a estar preparada para recibir el agua

y también la sed de mi nostalgia

Y yo camino por ella,  buscando cualquier recuerdo

 que me lleve otra vez hacia aquel sueño

donde no tenga que sentir, que pienso en ti a cada momento

Y me mire las manos vacías y me mire la frente, al espejo

y aún lo vea allí prendido

a aquel Sol que tú me enseñaste

cómo ponerme por dentro.

Pero a ti ya no encontrarte, porque cada vez

que te he buscado

te has ido yendo más y más lejos.

Y ahora vuelvo a estar descalza y sin paz en el alma

Y sé que vuelvo a tener la edad misma que el mundo

Que de tanto rodar y volar por él

también tengo, como tú:

la fe dormida o cansada.

Y un día, caminaba al amanecer

por la arena de aquella playa y te vi allí sentado

mirando absorto al Sol…

Y tú, tal vez no lo recuerdas, pero me dijiste:

“A él le gusta que lo miren, ¿Sabes?

Que el hombre goce

de llevarlo dentro mismo de su cuerpo

y yo lo he hecho y quiero

 que tú también lo hagas, niña mía.

Porque ahora, ya sé con certeza

que el Sol debe llevarse dentro de nuestra sangre

y así la sangre sea el fuego

que nos rebose en los poemas

que aún tendremos que escribirnos,

cada vez que no estemos, así, tan cerca el uno del otro.

Y si tú sientes que el Sol se encuentra a gusto en ti, amor,

no permitas nunca que se vaya

porque hay muchos hombres y mujeres que lo pierden

y van muriendo un poco, cada día,

sin darse apenas cuenta.

Tú, llévalo siempre en el corazón y tras tu frente

Y así, cuando yo esté perdido y no me encuentre

podré volver a encontrarme y a encontrarte.

Yo también lo dejaré por siempre dentro de mi corazón y en mi frente

para que así; cuando seas tú la que esté perdida y tengas miedo

sepas que mi Sol estará por siempre esperándote

para fundirse con el fuego y la luz del tuyo”

Aquel día, antes de que llegase el momento,

en que nos separásemos de nuevo durante muchísimo tiempo

El hombre del Sol, me había besado apasionadamente en los labios

y yo,  ya nunca pude olvidarme de aquel beso

ni del placer infinito de nuestros Soles desnudos

Amándose.

Y he escrito mucho, ¡Lo juro!

Que he escrito mucho, desde entonces.

Y ahora que desde el sueño me llega otra vez el recuerdo,

Siento: que se me ha quedado dormido el Sol

por dentro y también, un poco, la esperanza.

Y ya no estoy bastante segura,

de que me quede suficiente fuego en la sangre

para seguir dejándome la voz y el corazón,

en las palabras.

Mientras te sigo buscando descalza, a ti, hombre del Sol

Aquí, perdida en el mundo

Imagen tomada después del Sungazing,
desde la terraza de mi edificio en Horta-Guinardó


Zbigniew Preisner soundtrack – Dekalog V / Kieslowski Krzysztof

¡Quédate en casa!_día 23_Cuento neo a-romántico

Flor de Nottingham con abeja

En primavera …

Wendy solo quiere ser maga. Gardenia en flor bajo las nubes, polvo de hadas y risas de aire, volando entre Peter y las luces del nuevo horizonte que muy pronto se levantará frente a sus alas. Ya no quiere coserle más la sombra en la espalda, ni oír hablar de “Nunca Más” y mucho menos, del maléfico capitán Garfio.

Gardenia en flor

¡La cuentacuentos es ella, no él! ¡La maga, es ella y no él! Y está dispuesta a borrarle de un plumazo, como no se calle y se quede quietecito de una vez.

Peter, compungido, se cose la sombra y la boca él solito, a espaldas de la aurora. No quiere volver a defraudarla con falsos tesoros, o con promesas hechas de niebla, o con lo que fueran solamente alas de mimbre para Wendy…

Desde las flores; Campanilla aplaude su acierto con la esperanza incierta, de que la primavera los sostenga en el mismo sueño-cuento. Sin rombos y siempre apto para mujeres-niña- cuentacuentos y hombres-niño-duendes, que sepan aún vivir en un mundo real y lleno de esperanza.

Al amanecer: el rojo.

Siempre el mismo rojo instante, de un nuevo Sol naciente dando color al destino de un cuento diferente. Porque la primavera ya ha estallado fuera, mientras Wendy y Peter están cada uno en su casa, exactamente como nosotros.

Por la ventana, la vida se abre camino. Brillando mágicamente un equinoccio agradecido que, tras eones infinitos de tiempo, empezó sin nosotros.

Wendy, cumpliendo con su noble oficio, está escribiendo muchísimo y se siente bastante feliz en este encierro, a pesar de que en su quietud, no deja de preguntarse: si Peter sabrá cómo reinventarse… Y estar quieto y calladito, dejando allí fuera el país de Nunca Jamás, a los niños perdidos y al Capitán Garfio. Se pregunta, si Peter encontrará las fuerzas para volar hacia dentro sombrita y boca cosida. Siendo simple silencio y reencuentro consigo mismo. Espejo donde Wendy podrá contemplarse, cuando abran las puertas de las casas y ambos vuelvan a ser:

la nueva y floreciente primavera…

¡Qué nos estará esperando a todos!

Flores en Nottingham

Versión en catalán

A la primavera …

La Wendy només vol ser maga. Gardènia en flor sota els núvols, pols de fades i rialles d’aire, volant entre en Peter i els llums del nou horitzó que molt aviat s’aixecarà davant les seves ales. Ja no vol cosir-li més l’ombra a l’esquena, ni sentir parlar de “Mai Més” i molt menys, del malèfic capità Garfi.

La conta contes és ella, no ell! La maga, és ella i no ell! I està disposada a esborrar-lo d’un cop de ploma, com no es quedi ben quietet i es calli d’una vegada.

En Peter, compungit, es cus l’ombra i la boca ell solet a esquenes de l’aurora. No vol tornar a defraudar-la amb falsos tresors, o amb promeses fetes de boira, o amb el que fossin només ales de vímet per la Wendy .

Des de les flors…

Campaneta aplaudeix el seu encert amb l’esperança incerta; que la primavera els sostingui en el mateix somni-conte sense rombes i sempre apte per a dones-nena- conta contes i homes-nen-follets, que sàpiguen encara viure en un món real i ple d’esperança.

A l’alba: el vermell. Sempre el mateix vermell instant d’un nou Sol naixent, donant color al destí d’un conte diferent. Perquè la primavera ja ha esclatat fora, mentre la Wendy i en Peter estan cadascú a casa, exactament com nosaltres.

Per la finestra, la vida s’obre camí. Brillant màgicament un equinocci agraït que,després d’eons infinits de temps, va començar sense nosaltres.

La Wendy, complint amb el seu noble ofici, està escrivint moltíssim i es sent prou feliç en aquest confinament, tot i que, en la seva quietud no deixa de preguntar-se: si en Peter sabrà com reinventar-se. Romandre quietíssim i calladet, deixant allà fora el país de Mai Més, als nens perduts i al Capità Garfi. Si en Peter trobarà les forces per volar cap a dins seu, ombreta i boca cosida, essent només silenci i retrobament amb ell mateix. Mirall en què la Wendy podrà contemplar-se quan obrin les portes de les cases i tots dos puguin tornar a ser:

la nova i florent primavera…

 Que ja ens estarà esperant a tots!

Imagen “Monet” de Teresa Salvador, “Fábulas” en Flickr

¡Quédate en casa! _Día 22_ Un poema sanador para mujeres arcoíris

yo Sabana, poemas sanadores para mujeres arcoíris

Yo, Sabana. Poema recitado

Tú, buscadora: lo sentías…

Indian woman, Imagen de Pintarest

Ahora ya no eras la gata de la lluvia maullando en piel ajena soledades

¡Ya no eras! 

Ahora dilataba tus pupilas el alma de la luna danzándole a tus ciclos: el amor hacia ti misma y la ternura.

Y yo, mujer hermana, tan solo te contaba mi vivencia. Mi pequeña palabra o verdad. Mi forma personal de sanarme a mí misma, para mí y para el mundo, por si a ti, también te servía.
Yo solo te contaba, que ahora no dormía mi memoria en sueños frágiles de aire. 

Que ya cesaba el llanto de mis ojos y giraba veloz sobre mis propios pasos, si es que regresaba: caminante él a mi camino y volvía a recordarme, de qué hoguera y de qué selva habíamos nacido los dos. Y entonces yo mudaba, leona, a mi pelaje. Alborotaba al viento la melena ¡Y rugía! Rugía de verdad, voceando frente al mar:

¡Qué yo ya no llevaba el peso de la lluvia o de la culpa en las entrañas de la primera Eva!
Porque ahora era auténtica. Era, mujer universal.
Ya no tenía que maullar en piel de Adán o Adanes. No volvería a ser la flor trémula del aire prendiéndome en el pecho, versos con pétalos mojados en lágrimas, para un amor de nadie, para un amor fugaz solo de aire…

Yo ya empezaba, a ser: Luz y Sabana
El alma de la selva, del agua y del volcán.
Y era mi vida todo eso: la luz de aquella estrella, mi espíritu salvaje, mi sangre y mi linaje. Todo eso era.

Y sí, también era mi corazón desprendido, en otros tiempos, volviendo a ser prendido a la vida y a la rama.
Mi corazón desprendido, asido firmemente a la rama de la selva y mi vientre de la selva. Mis ojos, de la tierra del hombre verdadero. 

Mis ojos: sus espejos. Y sus ojos: mis espejos.

Yo era mi Dios y mi Diosa en el camino, hacia un dulce equilibrio.  Sabía bien mi destino porque ya, había aprendido a intuir…
Fluía con la vida, olía el viento acre y el beso del almizcle y volvía a reinventar: mi calma o mi ternura. Mi grito contra el viento de la nada, mi auténtica victoria sobre el ego vencido.

Yo era mujer de un solo eje, montaña o cordillera ¿Sabes?
Era mamífera intuitiva y audaz. Humana, parida del cielo de lo humano. Hija del sol y la luna, del único latido de la vida y la jungla.

¿Y sabes, hermana? Ya no fui más felina, maullando a gatos pardos que no sabían aun si eran amigos del diablo o habían perdido el corazón y cuatro o siete vidas sin un amor verdadero.  Solo podía reconocerme: en otra piel como la mía, en otra selva como la mía, en otro corazón sin rejas, sin escarcha, sin torres, sin domar. 

Porque ahora solo era, mírame: “La divina”.
Aquella de la que el hombre del miedo siempre por siempre huiría, por mi bien, cada vez que intuyera que yo empezaba a ser la mejor versión de mí misma, cuando él, aun no estaba listo para serlo.
La mejor versión de mí misma, parida por mí misma para la Tierra. Ya no quedaba guerra ni guerrera. Mi tierra era tan solo la sabana, que abría y entregaba un ser puro de fuego, o el beso en la horma de otro pecho rugiendo sangre viva y auroras frente al alba, como yo.

Esa era ahora ¡mi Sabana extendida! Mi amor para mí misma, hoy, ya, por siempre, era. Principio y primavera, el cauce universal de Dios y lo divino. Sagrado femenino para el mundo. La auténtica mujer que, como tú, hoy despierta.

Hermana, esta es mi palabra. Mi pequeña historia para ti y para mí.

Yo: la maga, la enlazadora de mundos, caminante del cielo y de la tierra, como tú.

Te entrego mi decreto con todo el amor del corazón. 

Xaman woman, Imagen de Pintarest


Yo, la Dakini                                    
Yo, la Chamana  Yo, de la Selva
Yo, de la Luz
Yo, como tú, mi Hermana
Mi dulce Espejo
Azul
🎇☪️🕉☯  

Zbigniew Preisner to know

¡qUÉDATE EN CASA!_día 17… VIVE EN LAS “CIUDADES DEL AIRE”

Imagen de una Barcelona limpia, tomada desde Horta-Guinardó al amanecer
“En las ciudades del aire” poema en formato Slam publicado en Mujer de Aire
y en mi canal de You Tube

Hoy sueño con mi Voz, en las ciudades del Aire…

Anhelo tanto estar consciente en esta razón del Ser y estar Aquí. En este sentimiento que es salva conducto para mí, que me abre a los mares del cielo.  En esta voz habitada y en esta soledad sana y saciada de Aire. En este despertar que vuelve a ser canto rodado, llorado y asumido. Que ha venido a salvarme, cerrándome los ojos y respirando en mi aire. Derramando la piel del silencio, tutelando la boca donde empiezan mis sueños.  

Buscando, salvajemente, la hebra y la palabra verdadera que me pueda vivir en las Ciudades del Aire. Aquí mismo, llana y abierta la Voz. Aquí,  mi duelo de viento y mi memoria. Aquí, mi luz consolada en la voz de las Ciudades…

Hoy conozco a ciencia cierta mi intención y no voy a cargarme de equipajes… 

¡Huyo de esto y de todo! ¡Me voy, para vivir!

Y a mi vivir me doblo y voy alma incendiada, como una loba en llamas. ¡Mujer no Eva, mujer de vuelo soy!

Hoy vuelvo a resolverme, en el rigor del aire. A limpiar mi palabra en el aire, porque en ella; quisiera ser como la hermosa Suzanne de Cohen. Ofrecer un té kukicha al hombre que no pueda convencerme. Ofrecer mi ternura, mis naranjas abiertas en las manos, mis sueños de puntillas irisados y mis calles del aire… Mis palabras de nadie, porque nada tengo, porque nada soy, porque aire y boca mía, solo poseo. 

Hoy quiero;  regresar hasta la cuna misma, andar la libertad, recomenzar el camino y la palabra. Subir al mar de Cadaqués e imaginar que allí, ha de vivir el principio de mi sueño. Que plantaré mi casita frente a él y en él otra Suzanne empezará a vibrar, aquella Suzanne tan sabia que logre comprender al mundo y de ese modo, edificar en el mundo su libertad.  

Tantas veces han venido a doblarme…A querer inmolarme, a dejarme desnuda, a hacerme desear:  ser nada, ser mera y pura Voz, raíz del Aire. Ahora, fielmente humana, doblada y transparente; quiero sentir la llama viva y no el dolor del vértigo.  Atesorarme por dentro, doblar las voluntades. Hacer un edificio, una torre de mimbre que me habite y me pueda vivir, sin ser infringida por Nadie. 

Ya tengo suficiente edad para soltar a la niña de jade y liberarla, en este vigoroso anhelo de apaciguar y almar su aire. A día de hoy, puedo contar mi báculo de errores… Decir que cada uno, de los que han venido a amarme me ha ido inconstruyendo de una manera u otra.  Me ha desposeído de mí misma, me han roto en mil pedazos el alma y la poesía.  Me han bajado hasta el río y he visto su deriva. Me han enseñado, la bien verdad del llanto y he sabido volar y dar las GRACIAS porque me han devuelto cada vez a mis Alas. A vibrar mi quietud frente a un azul desnudo en Cadaqués, a salvarme la piel a sus orillas, a huir voraz de rojo y fugitiva del hombre hacia esa libertad que ha pernoctado tanto tiempo en un “no puedo”.

He sido una rebelde por causa y por costumbre. Un ave o una leona, un delfín navegando por los mares online de la memoria. Una nutria cambiando el ritmo de la furia. Una mujer crecida, subida al Aconcagua. Una mujer kilimanjara. 

Soy un verbo aprendiz en erupción… 

Me arrullo en esta piel, que se ha ido acostumbrarme a despedazarme el ego en contraluces. Esta piel que me seduce a ser fuego y libertad de aurora. Llevo en este sueño a Suzanne por bandera.  Respiro intensamente y el aire huele a incienso, aquí mismo y ahora. Puedo recuperar el vientre del enigma, el vértice preciso donde empieza la vida. Puedo doblarme a su esencia, desde el ombligo, y ser hebra. Sentirme liviana y vorazmente libre. Puedo soñarme verdadera, más aire y menos carne de cañón.  Puedo ser de mí o de Nadie, o ni de mí ni de nadie, como no lo es el Aire que los hombres respiran. Puedo ser alma de viento y constelar mi intención dentro del pecho. Porque este, es el lugar al que regreso cuando estoy viva y latiendo o cuando me siento herida y necesito salvarme a toda costa para ser mía, mujer de aire. 

Y ahora…

¿Quién va a venir a rasgarme, a derramar mis telares?

¡Si solamente  soy una Suzanne!

¡Una mujer de aire!

Suzanne de Leonard Cohen

¡Quédate en casa! DÍA 14, VIVIENDO EN nuestras CASITAS-mundo-ISLA

Ya llevamos catorce días de encierro, igual que llevaréis vosotros, en esta casa habitada por seres Vivos y seres Vida.

Los seres vivos somos: mi hijo mayor, Jordi, mis chaman-gatas Kira y Llum y yo. Los seres vida, están en el salón y en las ventanas de la casa y son las flores, las plantas medicinales y las otras plantitas que tenemos.

En la distancia de otra casa está viviendo Nil, mi hijo pequeño, y su compañera Laura. Ellos decidieron, desde el primer día de confinamiento, quedarse solos en su piso de estudiantes porque el resto de los chicos con los que comparten la vivienda, regresaron a sus pueblos con las familias y ahora Nil y Laura tienen la casa para ellos solos. En otra casa, están mamá y papá viviendo estos días de recogimiento en su propio piso, del que no salen, a pesar del inconformismo de papá, ni para tirar la basura. Mi hermano David y yo, nos encargamos de hacer sus compras y de cubrirles las necesidades básicas que van surgiendo. David está en su piso con su familia; mis sobris, que siguen como otros niños pintando Arcoíris, y mi cuñada Laura, que ahora también trabaja desde casa como mi hermano.

Y en otro hogar habitado, aunque geográficamente muchísimo más lejano, está viviendo mi amor, Sandeep, un hombre de la India que pasa estos días con su familia en Bahadurgarh, una ciudad muy cercana a Delhi. A estas alturas, ya hemos aprendido a sostenernos en la distancia y mucho más aún desde que ambos sabemos, que ya no será posible reencontrarnos en semana santa en el viaje que teníamos programado. Tendremos que esperar a mayo, o a junio, o quien sabe y yo moriré de calor y amor al mismo tiempo en India.  

Pero ¿sabéis?, ha vuelto a florecer la orquídea. Ha abierto tres hermosas flores blancas. Hasta el coleo, que según dice mi madre lo raro es que no haya muerto durante el invierno, ha abierto entre sus semillas unas pequeñísimas flores azulonas. Y yo siento que ahora está sucediendo esta floración, porque las flores son Seres Vida, seres-maestros cargados de pura esencia que nos vienen a enseñar que en la manifestación del Ser, todo es posible y que todo puede seguir siéndolo también, en estos días de confinamiento.

La tercera flor queda escondida detrás de la central, si os fijáis asoma un poquito su silueta

Porque dentro siempre vive la pura esencia; la luz, la calma en medio del caos Covid19, lo fértil, lo creativo, lo próspero y en nuestro caso de humanos: el saber y aprender a estar confinados, pero habitando el mundo, en más o menos 80m2. Ya no me quejo, como no se queja la Orquídea por estar en una maceta tan pequeña. Y no me quejo porque a ciencia cierta sé, que hacerlo sería una falta tremenda de compasión por los que tienen menos y mucho más aún con los que nada tienen. Porque mientras escribo esto, me viene al recuerdo el hombre alcohólico de mi barrio, que muchas noches de invierno solía dormir en el cajero de Bankia y vete a saber dónde estará durmiendo ahora. Y también pienso en los más ricos; en aquellos que en la opulencia de sus grandes mansiones con jardines, aun teniéndolo todo, están viviendo estos días, muchos de ellos, con gran tristeza y desangelo.

Hay momentos en los que Jordi y yo tenemos que mirar el calendario porque no sabemos muy bien en qué día de la semana estamos viviendo. Perdemos continuamente las referencias y eso que soy consciente de que fuera hay muchísimas lindas personas, colgando actividades múltiples que podemos hacer por Internet…

Pero la mayoría de las veces, nos las perdemos por no saber con certeza qué día es en este Ahora que vivimos.

Sin embargo, aún así, siento que todo está bien en estos momentos. He probado Zoom para las clases de inglés, porque me han avisado mis compis por WhatsApp, y ¿Sabéis? he podido experi-sentir una curiosa sensación de amor flotando en estos nuevos espacios que se están creando en la red. Hasta yo misma empiezo a plantearme la posibilidad de convocar un primer círculo de mujeres a través de Zoom. Pero tengo que acabar de meditarlo, porque no sé aún muy bien como abarcar ese espacio, en que todas nos despojamos de cada uno de nuestros temores en un inmenso abrazo sostenido por las mujeres del círculo. Espero encontrar pronto la mejor manera para abrazarnos en la distancia y en la distancia seguir nutriéndonos día tras día.

Aquí en casa, estamos cocinando sencillo y rico.

Desde hace unos días, subo a la terraza del edificio para ver el amanecer de esta ciudad del mar dormida. Y por la noche, me duermo mirando la luna desde el gran sofá cama del salón. Todo empezó la noche previa a la última luna llena, el 8 de marzo. Desde entonces, mi cuarto está deshabitado porque allí no tengo ventanas junto a la cama y no puedo ver el cielo desde adentro. Así que con las ansias de cielos que estoy sintiendo estos días, he decidido mudarme al salón.

Jordi y yo, al fin hemos conseguido que mamá y papá atinen a hacer y recibir video llamadas de WhatsApp. ¡Es tan gratificante poder verlos en vivo! Comprobar que la pequeña pantalla nos muestra, que ellos siguen bien y que mamá sonría viendo a las gatas durmiendo al sol sobre el sofá, o al coleo y la orquídea floreciendo. En estos momentos, todo eso vale cien mil. Y ese cien mil, es el que está salvando nuestra añoranza.

Cada día invoco al Gran Espíritu y al Dios de los menores, recordando aquella peli: Hijos de un Dios menor que nos enseñaba que había también un Dios para los más desprotegidos de la sociedad y para cada una de las pequeñas cosas. Siento que en esta macro-pandemia está habiendo demasiada gente desprotegida y que eso hace todavía más importante y necesario que nos unamos todos en rezo, cada uno de nosotros desde el lugar que sintamos más concorde con nuestras creencias.

Fragmento de la película “Hijos de un Dios Menor”,
“Explícame cómo es la música”

Gata-Chamana Kira

Con mi gran Tribu Chamana de la medicina andina Q’ero; estamos abriendo nuestras Mishas cada anochecer a las 20.30h, en una invocación a la fuerza y el poder de la medicina Q’ero, al Gran Espíritu y en una unión profunda de cantos medicina y rezos.

No necesitamos zoom para eso, simplemente estar presentes y saber que tu otro hermano también lo está. Y desde esa presencia compartida, alzar cada uno nuestros cantos y nuestros rezos.

Rezos y cantos por un mundo mejor, después de este huracán.

Y por un llevar mejor la vida en estos días,

cada uno en su Casita-Mundo-Isla

pero todos llenísimos de Amor y de Esperanza en que muy pronto…

¡Volveremos a estar juntos!

Este precioso kirtan con Ravi Ramoneda , desde el Perú
lo he tomado prestado del Facebook
de: Viranananda Yoga Ashram

¡qUÉDATE EN CASA Y LEE UN CUENTO QUE TE HAGA VOLAR…!

LA CASA DEL VIENTO

La casa del Viento, Relato narrado

Se había levantado caminando de puntillas, tarareando una musiquilla para si misma como cuando era niña. Tuvo la sensación de que empezaban a quedar atrás aquellos días de tristeza que habían estado atormentándola desde que él se había marchado. Volver a despertar en aquel lugar era como una liberación para el espíritu. Una sensación de auténtica armonía al reencontrarse con los recuerdos de la infancia, con la quietud de la montaña, escapando de los días grises que en la ciudad se solapaban haciendo que todo pareciera siempre tan monótono.
Pero aquel fin de semana iba a ser diferente porque había regresado, después de mucho tiempo, a la casita de la montaña. El lugar donde sus padres veraneaban.

A Lucía le encantaba conducir por aquellos caminos, se sentía feliz y segura. Avanzaba veloz con la ventana bajada, sintiendo como el aire golpeaba su rostro. Aún habían rincones cubiertos por las últimas nieves y la luz del sol, penetraba a través de las sombras descubriendo aquel bosque que empezaba a despertar del largo letargo del invierno.

Aquella mañana se respiraba un frescor diferente, crecía un rumor a su alrededor y una brisa muy suave, como de primavera, se enredaba entre las ramas casi desnudas de los árboles. Era como si todo se preparara para la llegada de la primavera y esa mañana de febrero se podía sentir su aroma flotando ya en el aire.

Lucía, paró el coche en un claro soleado del bosque para que sus hijos jugaran. Empezó a correr tras ellos intentando atraparlos, pero se escabullían retorciéndose entre risas porque ella jugaba a que nunca los alcanzaba. Ya cansados de jugar, se sentaron en la hierba para desayunar. Después caminaron hacia un mirador que quedaba allí cerca y recogieron piedras pequeñas del suelo para tirarlas al vacío.

Aquel mirador era el lugar favorito de su infancia, el escondite secreto donde con sus amigos pasaba las horas buscando fósiles, tirando piedras al vacío y gritando muy fuerte, sus nombres contra el eco de las montañas.

“La casa del viento”, así habían llamado a aquel lugar desde niños. Una casa abandonada, sin puertas ni ventanas donde circulaba siempre el viento a su antojo y el valle, se vertía bajo sus pies inmenso y solitario.

Recordó el día en que habían encontrado allí mismo un muerto tirado sobre la hierba; un ajuste de cuentas, un preso acuchillado que alguien había abandonado, sin compasión alguna, en el mirador, justo a los pies de la casa.

Desde entonces la gente empezó a llamar a aquel lugar “La casa del hombre muerto”, pero para Lucía y sus amigos siguió siendo siempre la casa del viento y ellos regresaban a escondidas de sus padres, que ya no les permitían volver allí como antes.

Lucía estaba sentada cerca del borde del mirador con sus hijos, contándoles aquella historia, cuando de repente vio que subía un coche por la carretera. Llevaba algo enorme de colores amarrado sobre el techo. Era un ala delta.

Se emocionó al instante relacionando aquella visión con la aventura de un día de su infancia. Se levantó rápidamente, cogió a los niños de la mano y se los llevó hacia al coche mientras les decía:

– Hoy es nuestro día de suerte chicos… ¡Vais a ver volar!

De niña, subía en bicicleta con sus amigos por aquellas carreteras, aunque por aquel entonces no estaban aún bien asfaltadas. Solían inventar que eran los protagonistas de la pandilla de una famosa novela juvenil llamada “Los Cinco”.

Un día, mientras estaban en el mirador de la casa del viento planeando nuevas aventuras, vieron como subía una furgoneta grande por el camino de tierra. Llevaba un ala delta amarrada sobre el techo y se dirigía hacia el montículo que quedaba frente a ellos. Uno de los chicos se levantó diciendo: “¡Vamos a ver lo que hacen!”. Y cogieron todos sus bicicletas y se pusieron en marcha pedaleando con fuerza.

Aún no imaginaban, que iban a contemplar cómo alguien se lanzaba al vacío con aquel gran pájaro de colores.

Por fin llegaron sin aliento al montículo y allí se encontraron con unos hombres bastante jóvenes desplegando el ala delta sobre el suelo, preparando todo para la gran hazaña. Tardaron más de una hora en montarla. Había uno de ellos que caminaba con el brazo extendido hacia arriba, mientras sostenía en su mano un extraño aparato. Cuando los chicos le preguntaron qué hacía, les dijo que estaba midiendo la velocidad del aire mientras aquel instrumento emitía unos ruiditos agudos y él seguía caminando sosteniéndolo.

Lucía y sus amigos miraban intrigados mientras hacían al joven más preguntas. Los demás parecían demasiado ocupados montando el gran pájaro de colores. Todos eran gente agradable, procedente de diferentes puntos de la comarca.

Cuando todo estuvo listo, el joven se acercó a ellos y les dijo: “Bueno chicos, si os quedáis ahí bien quietos podréis ver como me lanzo con mi ala delta y vuelo bajo vuestros pies. Pero sobre todo no os acerquéis demasiado al precipicio”.

Estaban emocionados, ¡Aquello si que era una aventura de verdad!

El hombre joven sonreía radiante, todo estaba preparado y su pequeño público lo esperaba lleno de ilusión. Se acercó hasta sus compañeros y los abrazó. Después, se situó en una especie de soporte que había en el interior del ala y les guiñó un ojo a los chicos, mientras levantaba el dedo pulgar en señal de listos. Ya muy cerca del borde del precipicio, inspiró profundamente mirando hacia el cielo.

Todos estaban paralizados, esperando el momento de la caída, cuando finalmente hizo una pequeña carrera respirando de nuevo con ansias y se lanzó al vacío…

Unos instantes después un grito salvaje inundaba el valle. Era un grito impresionante que rebotaba contra su propio eco y volvía velozmente a oídos de aquel público entusiasmado. Todos empezaron a aplaudir y de repente, Lucía sintió como se le erizaba el vello al escuchar aquel sonido humano inundando la montaña. Fue entonces cuando empezó a pensar que un día, ella también lo haría: ¡Sí! se lanzaría al vacío y gritaría bien fuerte, sintiendo aquella sensación de libertad y descubriendo el placer de oír su propia voz rebotando en las montañas, mientras planeaba en el aire sobre el valle.

Y muchos años después de aquel día de su niñez, estaba de nuevo allí; con su niña de ayer y con sus hijos, viendo como alguien se lanzaba de nuevo al vuelo. Esta vez era una mujer, era morena, de estatura pequeña y aunque no aparentaba ser demasiado fuerte, se movía con energía y parecía muy valiente.

Lucía sintió una gran envidia, cerró los ojos y pudo imaginarse así misma lanzándose al precipicio con sus alas de colores. Imaginó también como saldría de su pecho aquel grito salvaje, mientras vería la sombra de su silueta en la llanura.

Y aterrizó de su propio sueño, justo a tiempo para ver el salto.

Sus hijos aplaudían entusiasmados, tal como ella había hecho 22 años atrás. Esperó impaciente el grito, porque sabía que lo oiría de nuevo…

Apenas transcurrieron unos segundos cuando se estremeció de pies a cabeza, al sentir la voz de la mujer desgarrando el silencio de la montaña.

– ¡Es el grito de la libertad! – dijo con entusiasmo a los niños.

Y sintió que empezaba a vivir la suya propia y que empezaba también a saborearla como nunca antes había hecho. Tantos años que habían pasado y aún no había aprendido a volar de verdad…

Y esa mañana de febrero, mientras el viento volvía a golpear su rostro al borde del precipicio y la primavera ya era un presagio, se atrevió a pensar que aún no era demasiado tarde para hacerlo.

Y aquella noche en sus sueños, su corazón quiso volar.

Sentir el canto de los valles y con sus alas inmensas multicolores…

¡Surcar el viento!

Revista literaria EL DESCENSOR, ‎2009/09 – Al viento
Imagen tomada en Puigsagordi, Hostalets de Balanyà
muy cerca de la Casa del Viento 🙂

Quédate en casa papá…

UN POEMA Y UN ABRAZO PODEROSO A TODOS LOS PAPÁS DEL MUNDO

Mi padre, no tiene ni quiere Facebook

pero siempre sostiene un mundo de recuerdos paciendo en la mirada.

Mi padre, guerrero de otro tiempo, revive frente al fuego

la llama de una vida entregada y el duelo del hijo que perdió

sin que el miedo al derrumbe le dejase llorar su dolor.

Y por eso, sencilla y llanamente, fue por eso

la niña frágil de aire que un día me vestí

con el pelo rebelde, cortado a lo chico

por sus manos de añil cicatrices

redimiendo el dolor y el duelo del recuerdo.

Y ahora, después de tanto tiempo

desnuda y despojada de pájaros tribales

al fin comprendo todo y me desbordo

cuando acuden a mí sus ojitos cansados

y aprendo en su vejez:

el milagro del gesto tan lento,

el cauce del abrazo pecho a pecho

y el beso primigenio que sana sin palabras.

Y agradezco infinito la fuerza y la grandeza

el amor y el sustento en los tiempos del agua

¡Los soles de su Ser!

Mientras bendigo en silencio

la franca eternidad del tiempo que nos reste en el ahora.

Ahora, que su calma me abriga y me habita

como un corcel que al tiento deshilacha niñeces antiguas.

Porque mi padre, que hoy cumplió 80 niños años

me abraza y al fin me reconcilia

con cada hombre del mundo.

❤️❤️❤️❤️

Mª Dolores Pradera siempre fue la cantante favorita de mi padre 😉

Aquí dejo también esta otra canción preciosa de Mª Dolores Pradera

Desde aquí quiero transmitir mi cariño y respeto a todos los padres del mundo y a todos los más mayores, que hoy han tenido que pasar el día solos, sin poder ser visitados por sus hijos.

❤️❤️❤️❤️

quédate en casa y… ¡sé Casita de madera y de cristal!

PARTE 1

“No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”

Jiddu Krishnamurti

Imagen del Tor, tomada el 12-9-19 en mi viaje a Glatonbury, Inglaterra

Me gustaría empezar este post como aquella película que tanto me gustaba en mi juventud… Memorias de África

“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong”, nos narraba la voz de Meryl Streep.

Recuerdo la primera de las infinitas veces que habré llegado a ver esa película, que protagonizaban Meryl Streep y Robert Redford. Cuando la descubrí, ya había ganado 7 premios Oscar, incluido el de Mejor Película, Mejor Director y Mejor adaptación cinematográfica. Pero por entonces aún no había leído la novela de la escritora danesa Isak Dinensen (1937), de la cual se hizo la adaptación que todos conocemos para el cine en formato de historia de amor.

Recuerdo que cuando la vi supe que iba a ser feminista, al menos por un largo tiempo de mi vida lo sería. Sin embargo cuando leí la novela, intuí que un día sería simplemente una escritora y que escribiría mi vida y mis viajes en ella. Creo que en estos días de encierro voy a volver a ver la peli, para poder transportarme de nuevo a las sensaciones que me regaló cada una de las veces que la vi. Sensaciones casi gemelas a las que sentí cuando llegué a Glastonbury y me planté con mi maleta, frente a la casita de madera en la que iba a pasar seis días yo solita.

Porque, sabéis… Yo tuve una casita de cristal y de madera al pie de la colina del Tor.

En la imagen podéis ver lo chiquita y hermosa que era. Desde el jardín que la rodeaba, podía sentarme a desayunar mientras contemplaba el Tor. Cada día, veía como empezaba y acababa el día, sentada frente a la colina de la que la torre del Tor se alzaba majestuosa.

Dicen que en Glastonbury, está el chakra corazón de la Tierra. Debe ser por eso que mi paz en aquel lugar fue tan intensa y profunda. Recuerdo cuando me tumbaba en el jardín a recibir simplemente la luz del Sol. Era delicioso dormirse allí, bajo el calor del mediodía, y tener sueños reveladores y maravillosos que después recordaba muy bien al despertar.

Fueron unos días sin expectativas. Yo quería visitar Glastonbury, pero sin ninguna prisa. Eran mis días de vacaciones y era el regalo del corazón de la Tierra a mi propio corazón.

Estoy aprendiendo en estos días de encierro, que es bien cierto eso que dicen de que nada sucede por casualidad. Hoy abrí mi bolsita de Yogui Tea, mientras pensaba qué frase reveladora me iba a regalar el día. Ahora mismo os la muestro, para que veáis lo mágica y hermosa que puede ser la vida…

“Love is ectasy”

El amor es éxtasis.

Eso decía hoy mi bolsita de Yogui Tea. Y ese ha sido el mensaje para mi día. A pesar del confinamiento y de empezar a sentir que ya no necesito escuchar más noticias. Porque no me está haciendo bien ver y percibir lo que transmiten y percibir que hay muchas personas que están viviendo con bastante miedo este estado obligado estado de alerta y confinamiento, que el gobierno ha dictado y los medios de comunicación del gobierno están mostrando a cada momento en nuestras pantallas.

Así que he pasado un sencillo día de tele apagada.

He estado washapeando, animando a mis sobrinas y a otros niños a que sigan dibujando Arcoíris y Pensamientos y a que me los envíen para poder compartirlos desde aquí con vosotros y con el mundo.

Para que todos sepan que los niños llevan dentro el Arcoíris y que el amor que nosotros les entreguemos estos días, va a ser el más puro éxtasis que estaremos dando y recibiendo en nuestro encierro.

Poco más he hecho que pasar el día con mi hijo Jordi, hablando de nuestros proyectos. Bueno en realidad no tan poco, porque después de desayunar, nos hemos puesto a hacer una clase de yoga online que está ofreciendo estos días una bella persona que conozco. Después hemos cocinado y hemos subido a la terraza del edificio para tender la ropa al sol.

Desde allí, he hablado un ratito con mi Amor que está en la India y le he grabado imágenes para que vea el estado pacífico de mi barrio y que así, se quede bien tranquilo de que estamos muy bien en casa. Yo no estoy tan intranquila con respecto a él porque sé que en la India viven la espiritualidad de tal manera, que no se permiten a sí mismos entrar en un bucle de pensamientos negativos que les lleve a caer en el vértigo del miedo y de la angustia.

Después me he tumbado en una esterilla y me he quedado dormida bajo el Sol, como en el jardín de mi casita de madera de Glastonbury. Y he vuelto a soñar cosas hermosas y a recordalas al despertarme.

Creo que debemos haber comido sobre las 5 de la tarde porque ahora, Jordi y yo, estamos viviendo unos días sin tiempo y sin horario. Simplemente hacemos lo que nos apetece hacer en casa y cuando sentimos hambre, nos alimentamos lo más sano y vegetal que podemos. Nos está resultando a los dos bastante sencillo vivir sin prisas. Volver a cada rato a nuestro tiempo de madre-hijo-casa-fábula. Juntos, hemos decidido que no queremos más Telenoticias y cabreo y sobresalto. Que preferimos la paz, fuera de la tormenta y el bombardeo de imágenes y mensajes que llegan del exterior. Hemos decidido, que seremos trinchera de hogar en la esperanza. Días de sol y terraza, de cocina sencilla y alguna que otra peli de las que sí molan porque llevan mensajes hermosos que te animan.

Quedan aún muchos días por delante, pero tengo la certeza de que van a ser igual a aún mejores que este. Sobretodo, si los dos seguimos en esta buena onda de amor, respeto, transparencia y armonía. Y así, que los que vengan después de este sigan siendo simplemente eso:

días sencillos para el corazón

y para poder Ser casita de madera y de cristal bajo el Sol

Barcelona en días de encierro, desde la terraza de mi edificio
Fragmento de la película Memorias de África

Mañana continuaré con la historia de mi viaje a Glastonbury, para no hacer tan largo este post.

Y recordar, niños del mundo: ¡Qué espero impaciente vuestros dibujos y pensamientos!!!!

¡Quédate en casa! tiempo para vivir… Día 2: ¡LAS CIUDADES ARCOíRIS!

“SER ARCOÍRIS EN EL MUNDO Y TODOS VOLVERÉIS A SER LUZ” mensaje canalizado por María Ubuntu

Terapeuta holística, Mujer Medicina, Sacerdotisa de María Magdalena

“Deseamos transmitir el Amor y la Calma

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ESTA ES UNA LLAMADA DE LA NACIÓN TRIBU ARCOÍRIS, A LOS GUARDIANES DE LA TIERRA Y A LAS CIUDADES DEL MUNDO, ¡Ayúdennos todos a que nuestros niños llenen las ventanas de Arcoíris para que empiece los colores de la Luz del Arcoíris!

Buenos días querid@s,
¡Esta es una llamada a cada uno de los padres y niños del mundo! Un mensaje para invitaros a llenar el planeta de colores e iluminarlo desde las ventanas de nuestras casas y llenarlo de hermosos Arcoíris para nuestros niños…
En estos días en los que nuestros peques van a pasar mucho tiempo en casa, nos proponen (un grupo de creativos imaginarios de Facebook) hacer algún cartel o pancarta con ellos para colgarlo en las terrazas o ponerlo en las ventanas de las casas.
Así, cuando nuestros niños vean en la terraza de enfrente otro cartel se animarán pensando que en esa casa también hay otro niño pasando por lo mismo que él: Recogimiento y Creatividad.

La idea es muy hermosa, porque también va a ayudar a que nuestros niños sientan que están haciendo un gran trabajo en estos días por el mundo. (No olvidemos que nuestros niños son nuestro futuro y la luz y el futuro del planeta en que vivimos)


La propuesta inicial es crear un cartel parecido al que cuelgan en Italia con un Arcoíris y un mensaje de ánimo del estilo:

“Todo va a ir bien”

o

“Todo saldrá bien”

Quien quiera, también puede poner algún mensaje de agradecimiento o solidaridad con el personal sanitario.

Os agradecería que lo hagáis llegar a vuestros conocidos para que nuestros niños vean su barrio lleno de Arcoíris multicolores y de mensajes de amor y esperanza.

Gracias, gracias, gracias

Nación Tribu Arcoíris

Esta iniciativa nace en grupo de Facebook

yo solamente estoy difundiendo el mensaje desde aquí y desde otras redes…Y desde aquí también os pido que me ayudéis a difundirlo

A las 18.20 de la tarde, llegan los primeros dibujos de mis sobrinas:

Naia y Nerea

¡Han estado toda la mañana dibujando sus deseos Arcoíris para los niños del mundo!

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Y ya para finalizar este post os compartimos también esta música que le llegó a María y que nos ofrecen desde la plataforma de YouTube: https://www.vikreative.es/

Es una frecuencia 396hz solfeggio con gong para liberar el miedo. Esta es una frecuencia solfeggio que nos ayuda a liberarnos del miedo. Las frecuencias solfeggio son utilizadas con fines terapéuticos.
Las frecuencias de los sonidos armónicos fueron la base de la música original utilizada en el antiguo canto gregoriano.

Y este otro Solfeggio es ideal para reforzar el Sistema Inmunológico

Este otro vídeo lleva más de 30.000 visualizaciones.La grabación incorpora de fondo la fecuencia Solfeggio 528 HZ que también se conoce como el “Tono Milagroso” o la “Frecuencia de la Transformación”
Esta frecuencia actúa en el cuerpo físico conectándote con un estado mental asociado con la reparación del ADN y el fortalecimiento de la pared celular.

¡QUÉDATE EN CASA! DÍA 1_ CUIDA DE TUS MAYORES Y EMPIEZA A BUSCAR COLIBRÍ, LA FLOR DE TU CORAZÓN

Imagen tomada el 2-2-2020, en Montserrat
Montaña Sagrada

EL LENGUAJE DE LAS MONTAÑAS NO ES ALGO MISTERIOSO Y SECRETO, SINO QUE ES UN LENGUAJE COMPLETAMENTE VIVO QUE NOS HABLA…

Siempre me han gustado las montañas. Desde niña sentí su poderosa fuerza, su Vida_Viva y su profunda naturaleza amorosa y elevada.

Hoy día 1, tras la declaración del Estado de Alerta en todo el territorio Español, desde aquí mi ciudad del mar Barcelona, vengo a hablaros de la fuerza Inconmesurable de las montañas. Las montañas esos Seres Divinos que como dice la hermosa canción “Mariposas” de Silvio Rodríguez (él habla de las mariposas, no de las montañas, pero la metáfora me gusta también mucho para las montañas), habitan por debajo del Cielo y por encima del Mundo

Retomando la canción de Silvio…

Tu tiempo es: ahora una mariposa, navecita blanca, delgada nerviosa.

Siglos atrás inundaron un segundo: debajo del cielo, encima del mundo”

Canción Mariposas de Silvio Rodríguez

Puedes escucharla aquí: “Mariposas con el regalazo previo de un recitado de Mario Benedetti

Y justo este es el mensaje que deseo transmitiros… ¿Qué tan importantes nos creíamos, verdad? Bueno al menos, algunos…

Llega ahora a nuestras vidas esta Corona-infección planetaria, que ya han etiquetado como Pandemia, para que nuestro suelo tiemble y nuestros cimientos y esquemas se rompan. Al menos eso es lo que estoy sintiendo yo.

Fijaros en la palabra “Corona” (y no lo he deducido yo sino que lo ha hecho mi buen amigo-hermano Kratu, gran hombre medicina y constructor de tambores), “Cor” en catalán significa corazón y “Ona” significa ola. ¡Qué potente mensaje! ¿Verdad?

Bien, pues ha llegado el momento de que esta gran Ola haga que tiemblen nuestros cimientos y se empoderen nuestros corazones. Tiempo de que apaguemos la tele y encendamos la VIDA. Porque la vida nos está haciendo una potente llamada al Despertar ya de una p. vez, con perdón…

Tiempo para quedarse en casa no por MIEDO, sino por PRECAUCIÓN. Porque si no tenemos esa precaución, no podemos cuidar el momento, que es justo el AHORA y que son nuestros MAYORES.

Ellos son la prioridad número 1 en estos días. Cuidarlos, escucharlos, respetarlos, atender sus necesidades. Porque todos los que estamos trabajando en el mundo sanitario, estamos viendo muy bien que, en estos momentos, ellos están siendo los más vulnerables. No, nosotros. No tu hijo, no tu pareja, no tu mascota. Solo tus Mayores y las personas afectadas por enfermedades múltiples.

Y como bien dicen los Q’eros, habitantes de la Nación Q’ero, una de las civilizaciones con una cosmovisión del mundo y de la vida más elevada, nuestros Mayores son nuestros Tesoros y eso es algo que estamos olvidando últimamente tanto en Occidente como en Oriente.

Imagen obtenida del website de Jimmy Nelson

Qué casualidad que a finales de Junio se publicaran las palabras de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo y ex directora gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional) estuviese hablando de que la ancianidad se está prolongando demasiado y que tendría que hacerse “algo” al respecto, porque estaba empezando a representar un alto “coste” para el sistema. Conste que no estoy citando literalmente las palabras de esta señora, porque considero que esta señora, por cierto de 64 años, no merece que sus palabras sean citadas (podéis verificarlo por ej. AQUÍ)

Simplemente traigo al recuerdo el mensaje que transmitió al mundo para invitaros ahora a la reflexión…

Qué casualidad, ¿verdad? Europa preocupada por el tiempo tan prolongado que están viviendo nuestros ancianos y de repente ¡Zasca! llega el CoronaVirus con toda su mala leche hacia ellos…

Querida gente, ya tengo la edad o vivencias suficientes para no creer en las casualidades. Así que pongo en negrita y en mayúsculas las palabras “VAMOS A CUIDAR DE NUESTROS MAYORES” por que está claro que aquí, la cosa va con ellos.

Vuelvo a repetirme, como las natillas…

Esto no va contigo y conmigo, no con nuestros hijos, no con los que más o menos estamos sanos. Porque si el virus llega a nosotros, no va a ocasionarnos muchas más molestias que una gripe. Créeme. Pero Sí que corren peligro nuestros Mayores, nuestros Tesoros, nuestros Sabios.

Así que cuídate por ti y por ellos y cuida de ellos como Nunca. Vamos a ayudarles a que no sientan el miedo (no olvidemos que el miedo baja el sistema inmunitario y que por eso lo usan…) que los medios les están provocando y así que puedan sentirse profundamente abrigados y protegidos por nosotros.

Regresando a mis queridos Q’eros de las montañas del Perú, ellos en su cosmovisión andina hablan de las montañas como seres sagrados. Las montañas son para ellos los APUS, los espíritus sagrados que habitan sus propios ancestros o antepasados. Cada Apu en Perú, recibe un nombre que lo honra, de la misma manera que ellos honran cada instante de sus vidas…

Así que yo simplemente sugiero; que son muy buenos días para subir a las montañas, para elevar en ellas un rezo, para escuchar sus mensajes y su sabiduría y para empezar a darnos cuenta de lo poderosos que somos cuando nuestro Corazón-Colibrí vibra y canta ahí arriba en lo alto, en un lenguaje de Amor y Rezo.

¡Sí, ahí arriba en lo alto…!

“Tan por debajo del Cielo y por encima del Mundo”

Estoy emocionada estos días, viendo cómo mis amigos positivos no dejan de compartir cosas hermosas en las redes sociales.

Mi profe de inglés, nos propone seguir con las clases de inglés online a través de Zoom. Amigas profes de yoga, van a impartir sus clases también online. Mi escuela de QiGong lo mismo…

Fijaros cómo esta crisis nos esta volviendo cada vez más creativos, cómo la necesidad de Amor y Equilibrio está despertando nuestros mejores Dones. Es algo maravilloso y por lo que debemos estar profundamente agradecidos…

Hace un par de días, hice una llamada en Facebook para subir hoy Domingo, a la montaña. Pero bueno, soy consciente de que las cosas van cambiando día a día. Y de que quizás no sea el mejor momento para subir tod@s juntos. Pero sí que podemos ir individualmente o en familia a la montaña o cerro, más cercano que tengamos (yo tengo muy cerquita el parqué del Guinardó que tiene un pequeño cerro, desde el que se ve preciosa la ciudad)

¡Seamos creativos, gente!

Y una vez recibido el mensaje de alerta del gobierno, Des-conéctate del miedo y Conéctate con la creatividad y con el inmenso poder que tiene el corazón humano cuando está vibrando en el Amor.

Y si acaso no puedes acercarte a ninguna montaña, canta y deja que la montaña venga a ti…

¡Y sé tú la Montaña!

¡Y sé tú el Ruiseñor!

¡Y sé tú el Colibrí!

Imagen obtenida en la red (desconozco el autor)
Vídeo tomado en Montserrat el día de la Candelaria
(Sí, la que canta soy yo…y canto una hermosa canción que nos enseñó el gran músico y chamán Raffa Martínez)