Día 17, December. “Me tienes a mí”

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Me hablabas de tu infancia de abandono, del olor y el motivo de la niebla. Me hablabas de la ausencia temprana de una madre, de gritos en la noche y la palma de la madre sobre tu rostro de niño. Hablabas de tu abuela paterna, que había viajado para cuidar de vosotros. Hablabas y eras tan capaz de imaginarlo todo; de ponerlo frente a ti en un orden conciso de secuencias. Hablabas y conforme lo hacías, seguías inventando y así fue como te hilaste a una historia a la que nunca perteneciste, a una vida que nunca fue la tuya. Trazaste, igual que un niño, el juego perfecto de tu mente; vitrales para un sueño donde nos desterraste, sin más, a los dos. Pero tanta imaginación, conduce al vértigo… Y yo que  sólo te anhelaba, precisamente, fuera del riesgo de que tu amor pudiese hacerme daño,  dejarme en la piel alguna herida nueva… Por eso, primero, habías decidido ser mi amigo.  

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Día 16, December. “Si vas a abrazarte al mar”

Imagen de Teresa Salvador "Fábulas" en Flickr
Imagen de Teresa Salvador “Fábulas” en Flickr

Si vas a abrazarte al mar, debes rendirte azul. Si deseas fundirte con la lluvia, habitarás el agua. Si aspiras a ser beso,  cerrarás los ojos, y serás primero labios. Si crees en los sueños, irás a por ellos. Si el amor en otra piel, lo sueñas auténtico y  lo besas como el labio, lo nutres como el agua, lo amas, con la libertad del ancho mar,  azul inmensidad, podrás tenerlo. Pero si solamente construyes una torre con naipes y el suelo que la alza, es de barro…

Si acaso estás besando, al amor verdadero con los labios, que pronuncian mentiras o pretendes tocarlo con los dedos que cuentas fracasos…

Si llevas un disfraz, que trata de ocultar tu estampa de hombre triste y ni siquiera tú, te amas…

Piensa, un ángel está mirando. Caerá el frío Diciembre sobre ti y sus primeras ventiscas, harán volar tus naipes. Su nieve caerá,  reinando sobre el barro. Se vestirá su invierno de largo y te dejará sin máscaras, desnudo tu disfraz a la intemperie. Tu piel retomará la sed de los caminos. Querrás huir de todo y nada, será  tu andanza el cansancio, Tu corazón de naipes, la senda que trazaste con las mismas manos de haber abrazado el mar, siendo el cartón mojado de una torre de naipes.

Fue lo que sucedió cuando llegó aquel Diciembre. Cuando tú, hombre de naipes, desapareciste y yo lloré tanto y tanto que, al fin, pude diluirme y ahora soy mujer de lluvia.

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Día 15, December. “Respirarte y no estar”

Personas lluvia 14Respirarte y no estar o respirarme… Y volver a volar. Volar de vientos y arrogancias. Volar, de volar en calma. Y no volver a ese “ser y no ser” perpetuo y Shakesperiano que se repite y no cesa cuando regresas tú…. Respirar, descansar de ti en el aire. Pausarme y pausarte. No soñar, ni soñarte. No quererte en el olor de mi sueño, ni de mi duda, ni de mi duelo. No encontrarme con tu nombre a las puertas de mi alma. No quererte ya deseo, ya ni eso quiero vivo. Has sido y me has vencido. Y yo, que nada busco que no pueda encontrar, quiero seguir siendo como la avena silvestre. Quiero volar y hasta después de ti: ser como la avena  silvestre, que busca amor de verdad en la espiga de la vida y del amar. En mi sueño ya me has roto mil veces. De pecados y de ausencias, has quebrado mi nombre. Qué cansancio me sigues provocando…

Regresas porque eres, como un sueño rapaz. Un sueño vigilia y desespero, que no se deja soñar. Me quiero libre de ti.

¡Libre, libre, libre!

Porque me duele la luz de invierno detrás de tus pupilas. Porque me duele la triste estampa que arrastras y esa piel que te vestiste para acudir al amor.

El amor es sólo vida… El amor, ¡Es sólo vida! Entonces sí, te hace libre.

Maldita sea, si esa que tú llamas “libertad”; sólo ha servido para vestir mi piel de nieve… Y yo, que había ido para besarte y hablarte de mi amor y tú,  sólo supiste: temblarme el corazón, huir del fuego y de la hoganza, llover en mí de palabras que como el aire y el viento volaron sobre mi rostro.

Me quiero libre de ti: ¡Libre, libre, libre!

30 de Diciembre de 2013

“Cuaderno de Equilibrio” Inédito

Día 14, December. “En esta habitación”

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Soñar…

En esta habitación no es Diciembre. No es en este nido. No en este corazón. Sueño, en este insomnio que no es Diciembre. Tengo una habitación con vistas a la luna. Una jaula dentro de un gorrión. Tengo un gorrión dormido sobre el pecho. Sueña que sólo vive de mi calor.  ¡Vuela, vuela gorrión, qué fuera no es Diciembre! Debes huir de esta habitación.

Tengo una madre que es pan de Diciembre y una canción que rompe el corazón. “Ese amor era cosa de locos”_ dice madre. “La mentira, la huida; no caben en el alma de Diciembre”_ dice madre.

“Por eso, aquí ya nunca será Diciembre”_ le digo yo. No cabe la mentira en esta habitación. 

¡Despierta gorrión!

¡Vuela, vuela! ¡Qué fuera no es Diciembre!

Tengo una habitación con vistas al blanco y a la luna.   

Tengo dentro un gorrión que ha visto nacer el sol.

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*Imágenes obtenidas de la red

Día 13, December. “Mi piel contiene un bosque”

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Fue. Sencillamente, fue…

No preguntes por qué, pues el “por qué” 

padece de inacaboses.

Cada vez que me caigo:

un ángel acude y me besa las rodillas.

Una niñez acude, como el bosque a la lluvia.

Mi piel, también contiene un bosque

y yo contengo la lluvia y su equipaje.

Sólo el niño pregunta sus porqués…

No puede comprender aún su inacabose.

Sin embargo, la frialdad del suelo te lanza otra pregunta:

¿Para qué…? y el para qué es un principio

hacia el camino del orden.

Sé que el amor cuando es del bueno

jamás te deja al margen

y que es preciso caer

una o mil veces

y que la piel se prenda al bosque.

Fue. Precisamente fue, para que el ángel…

Fue para el amor al agua.

Para sentirse un todo con el cuerpo en la lluvia.

Para poder decirle adiós sin negruras.

Para vivir la voz y que la voz conozca

cómo escribirte

el bosque.

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Poema de Marwan, de su libro: “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”

Día 12, December. “Tejerse habitaciones en la lluvia”

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Tejer habitaciones en la lluvia,

en las palabras páramo,

en la certeza pulcra de la bondad del agua…

Tejerse en la palabra: quietudes y bondades. Espejos donde llover sea el trigal y lo sencillo. Donde mirar la sed del corazón se haga necesario. Sus cavidades, su ausencia dentro, su persistencia dentro, su duelo contra la herida en jaula. Saber de su consuelo en el agua. Porque la lágrima es tan pura como la lluvia y como la lluvia, nutre la tierra de nuestro cuerpo-páramo. Nutre. Y ya puedes sobrevivir ante cualquier diciembre y todos los inviernos. Porque al nutrirte se te ha hecho más ligero el abandono, el miedo, el ego dentro del duelo, el caos y el fuego innecesario, que solo andaba insomnio sobre insomnio. Te nutres para que el corazón sea casa y tu verdadero oficio.  Para que se ponga al servicio de lo noble, de las causas precisas, de los otros. De los muchos tantos como tú, más allá de tu propia ceguera y desconsuelo. Te nutres y ansias del corazón tanta bondad para salir a flote…                                                                                                          

Y amar la transparencia. Amar, tal vez volver amar pero sencillamente ofreciendo lo limpio. Porque entonces amar será para crecer y poder ofrecerse con la bondad del agua.   Sigue leyendo “Día 12, December. “Tejerse habitaciones en la lluvia””

Día 11, December. “Dejaré de escribirte”

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Dejaré de escribirte y tú: dejarás de ansiar mi verbo. Te caerás del basto insomnio, del mundo al otro lado del océano y sólo serás tu propio territorio con amor de trincheras. Ya nadie te tejerá una espera. Nadie te escribirá una piel para poemas; una historia sin historia o un final de decadencia. Una ausencia o su falta de nobleza. Nadie. Ya nadie te escribirá. Yo, dejaré de fragmentarte y tú: dejarás de ser mi duelo. Dejarás de andar día tras día en mi recuerdo, multiplicando por dos mi verdadera edad. Dejarás tu andar de cauce en mis memorias. Dejarás de ser mis sombras, dejarás mi persistencia. Pero sobre todo: dejarás de contemplarme resumida en esta jaula de palabras.

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Día 10, December. “A diez palabras de ti”

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Estoy a diez palabras de ti. A diez minutos de la lluvia. A diez mil leguas marcadas sobre el mapa infinito, que no saben mis días, que ya  he recorrido. Estoy a diez instintos del grito o del silencio sagrado.  Solo estoy a diez metros de la mirada de un ángel de esos, que instalan nuevamente la cordura en su lugar perfecto. Estoy a diez latidos del corazón del abismo, que ha de llegar donde comienza el agua. A diez caminos de salvarme del puto frío, para sanar cada una de mis fracturas.

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Día 9, December. “Un fueguecito en la palabra”

"Luces de Navidad", Diciembre 2014
“Luces de Navidad”, Diciembre 2014

Hace un frío inmenso y no puedo recordar si alguna vez mi voz dijo:   “te amo”…   Si alguna vez mi amor, contuvo un ángel dentro y siendo ángel voló y yo quedé vacía y ausente en este frío.

Es diciembre y el frío ha llegado a mi ciudad para que mi piel no finja que, bajo ella, gobierna aún la nieve y que estas palabras que escribo, desde el más crudo invierno,  apenas pueden ser mi candela. Un intento de fogata que deseo prender para que mi corazón se eleve otra vez a 37º.

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Día 8, December. “Y entonces fue, la poesía”

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Imagen: “Tiempo de golondrinas” de Teresa Salvador, “Fábulas” en Flickr

si tú no estás

golondrinas azules

buscan tus versos

Día 8, December. “Y entonces fue, la poesía”

Día 8 y llegó la poesía. Primero pequeñísima como una furia diminuta. Como el huesecito roto en la aceituna o como un pequeño riachuelo y un arroyo y la primera niñez. Llegó a mi piel y entonces aquella muerte ya no fue mía, ni tuya, ni tan siquiera fue nuestra. Aquella muerte ya no fue muerte porque llegó la poesía y quiso ser Tsunami; porque el tiempo y la palabra todo lo gobiernan, como el orden preciso de la naturaleza gobierna sobre el Todo. Y mi naturaleza fue entonces poesía; ni tuya, ni mía, ni de nadie. Sólo para el aire: poesía. Sólo para mi boca desalojada, habitada solamente por su boca de culebra. Sólo para salvarme de aquel  friísimo diciembre: poesía, por los dedos, por todos los renglones, por todos los recorridos del instinto y para cada lenguaje.

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