Tomar el riesgo de Ser libre

«No eres libre cuando haces lo que quieres,

eres libre cuando expresas lo que eres»

Me tomo el riesgo de ser libre. No lo olvides.

Libre, como las flores. Que expresan lo que llevan, reafirmar lo que son.

Libre, en dibujar lo que sueño, en pronunciar lo que anhelo

en vivir desde este pecho y Ser lo que soy yo…

Libre, en decir que mi casa

es un templo con alas.

Libre, al saber que mi aliento

es mi verbo hecho voz.

Que la vida es la estancia, que el amor es la causa.

Que la flor es el alma, que se abre bajo el Sol.

Me tomo el riesgo de ser libre, ¡Sí!

En estos tiempos que corren…

Viviendo el sueño de ser danza, en cada paso que doy.

Mi danza, fundida en mi canción y en mi palabra.

Mi voz, ardiente en esta flor y en el Amor.

La senda del corazón

Solsticio de verano, 21-6-2020

«La senda del corazón»

Que la energía y la fuerza de este nuevo ciclo

nos sostenga y enseñe

a estar siempre presentes, 

aquí, entre el cielo y la tierra.

Que cada rayo de Sol nos sane,

nos renueve, nos limpie y nos haga ser amor.

Que la gran Madre Divina tome presencia 

en nuestra sangre-agua-y-tierra

y en nuestros corazones-fuego-de-amor.

Y así, que nuestro corazón 

sea por siempre el oficio

y el oficio sea el camino

que dicte desde el pecho

nuestra verdadera voz.

Que podamos desprendernos de todo

lo que ya NO nos pertenece

y de todo, a lo que ya NO pertenecemos.

Que podamos levantarnos y alzar un canto y un rezo

por nuestro espíritu libre, por nuestro cuerpo hogar y templo,

por nuestra mente aliada

por nuestro corazón:

guerrero de paz y amor.

Que la palabra sea honesta

y el amor sea la danza

y la Madre Divina nos acoja por siempre

en su templo-útero

Y Sea uno el Padre Sol

con nuestro espíritu-luz.

Con cada hombre y mujer sobre la tierra

viajando siempre en presencia

la senda del corazón.

SUEÑO

Porque él aún no sabe:

que yo siempre lo amo,

que yo siempre lo anhelo,

 como se escribe un sueño

para hacerlo real…

Si pudiese abrir al mundo:

mi cofre del silencio

mi corazón secreto

el amor que yo amo

al hombre de mi sueño

(el que ya me ha soñado…)

Si alguna vez pudiese

asirme a sus raíces y aun así

seguir siendo la “etérea”

La rama, la madera, el pétalo, la nube

La tierra y la matriz, del bucle de mi sueño

Mi incuerda memoria de las horas

y mi sabia e indómita, niñez adulta

La piel de mi otra piel

en la primera impronta

latido de mi esencia

Si fuese yo la lluvia

cayéndome sin pausa

precisa y milenaria

como un abecedario

sobre su manto de hombre

sobre el Sol de su nombre…


Si fuese de Venus y la Luna

mi historia y mi leyenda

mi alma, mi ternura

la fe que me tutela

y aun así…

Pudiese él asirme

creerme y abrazarme

nacer de mí tan libre

como un ave…

Un día, de mi pecho

 como una flor del viento

 como un niño de amor

Ahora solo escribo

mientras vivo este sueño

Pero he aquí mi misión…

Un día,

he de dejar la palabra

y descalza en esta tierra

sin remora, ni viento

sin niebla, ni rubor

sin el fervor remanente

de tener que volarme

del hambre hacia mis vértices
                (o lo que son mis alas)

Voy a enseñarle a amarme sin palabras

A almar el corazón sin más lenguaje

                     precisamente aquí:

                                 entre el Cielo y la Tierra del hombre

Voy a retarle a ser libre

y a ser, por libre, un solo Ser conmigo

fundido en dos mitades

Dos mundos por el mundo              

Dos pechos tan desnudos

Trotamundos Aéreos Despiertos

Que se anhelan en beso y son el Beso

Que se escriben en sueño y son su voz

Un día, una estación…

Voy a inundarle de Amor

hasta las cumbres

de mi mujer de aire

de su hombre del Sol

Gracias infinitas a Pau Donés, que ya está en las estrellas,
por tantos regalazos como nos ha dejado
con sus canciones y su hermosa humanidad
, aquí en la Tierra.


Mariposa

Tú me enseñaste a llevarte dentro,

como un verso encendido,

como un hombre del viento

A mí que siempre fui,

mujer de aire

Mariposa

Vivir en un cielo detrás del ocaso

Tener un pincel mago y dibujarlo

Dejar el gris en el ayer… ¡Borrarlo!

Volar de nuevo hacia mi sueño raso
Andar sobre las nubes para besar la aurora

Pedirle a un nuevo Dios y de puntillas

Que traiga hasta el volcán de mis orillas

el sueño que de noche mi voz implora

Ser solo un alma alada

de aire, fuego y agua

ansiar las olas

Sentir las bravas olas del océano

y hundir en él los miedos

para atreverse con todo…

Amar siempre la magia

Vivir en su cadencia

¡Romperle el rostro vil a la indecencia!

Ser mariposa azul y abrir las alas

Latir, tu verdadera esencia

Sentirse una flor blanca entre amapolas

Para aprender a volar, se necesita…

Para aprender a volar, se necesitan raíces antes que alas…

 Un día, aquel que estaba a punto de marcharse vino y me dijo:

“Quiero ser libre y volar…

Y sé, que para poder a hacerlo… Se necesita un ángel o una mujer de aire.

Pero hay que darles algo a cambio y yo, aún no tengo nada que ofrecer”


Entonces me dio un beso y se marchó. Tan solo se giró, cuando empecé a gritarle:

Para aprender a volar, primero necesitas: ¡Tener raíces!

Saber de dónde vienes y a dónde quieres llegar.

Y amar tu libertad. Ansiar tu libertad. Buscar tu libertad…

Para poder construirla al detalle, como un mago en el aire.

Soñarla grande y rauda. Latirla, lucharla…

y ¡Vivirla! 

¡Gozar tu libertad para salvarla!

Para aprender a volar, necesitas también de tu palabra.

Hacer del corazón el verbo y el oficio.

Y tener un sueño a cuerpo abierto, que resista contigo el minutero…

Un sueño que te dibuje a ti mismo, que te derrame el anhelo entre la piel y la sangre.

Para aprender a volar debes ansiar:

Ser y no ser de nada, ni de nadie…

¡ Ser, simplemente y vivir!

¡ Ser y apalabrarte!

Gritar muy fuerte contra el viento: ¡Soy del aire…! 

Y ser aire y volar sin detenerte, sin tener patria propia,

sin dormirte en la aurora, sin cohibir tu horizonte.

Sentir tus alas contra el viento del Norte, sanando todo cuanto Eres…

Tu esencia, tu linaje, hallar la fuerza y el don de tus raíces…

Amarte y bendecirte.

Y después, si es un día quieres…

Regresas a mi casa, sin techo ni paredes. 

Y dejas que tu amor sea libre y del sueño que se vive,

que sea un gran guerrero y nos pelee, ya sin egos, ni temores.

Que atrinchere su verbo en nuestras noches del hambre.

Que conozca el insomnio por su nombre y resuma en el tiempo sus razones… 


Que te haga vivirte y vivirme

aprendiendo a vibrar lo que somos

Que se asome a tu brillo y se nombre leyenda

en tus ojos de infancia o en mi risa del agua

Que me obligue y te obligue a doblarnos ante él

¡Qué no pueda culparnos de errores cometidos!

Que libere los cinco sentidos y logre Re-Inventar-Nos

Bajar a los infiernos si hace falta…

Volcarse hacia el abismo para domar

las bestias y las sombras

Desvestir una a una la herida,

sentirse en la marea de la vida,

amando, verde corazón de jungla viva

Ser el chamán y la selva

Y amar en esta Tierra, para volar desnudos…

¡Amar, para Volar!


Puesta de sol en Jaislmair, en Rajasthan


Le pedí demasiado… Me dijo un «¡Hasta siempre!» Giró su rostro y se marchó.

Lo fui perdiendo en la distancia…

Y entonces me quedé, viviendo alada en mi sueño… 

No sé, ni cuanto tiempo transcurrió.

Tal vez pasaron décadas, tal vez vidas enteras…

Pero un día, por fin… volví a saber de él.

Se había hecho un gran guerrero. ¡Abrió su corazón-desnudo, al Sol!

Bebió de sus nostalgias. ¡Se izó a la mar!

Le dio la sal de sus lágrimas, la fe de sus palabras.

¡Volooooó!

Dejó una línea de azul insostenible, quebrando el horizonte.       

Quiso insolarse a cielo abierto; soñarse en el delirio, 

saber que estaba vivo, latiendo con su sueño corriendo por la sangre.

Iba desnudo como un Ícaro, volando bajo un Sol de medianoche.

¡Se derritió!

Y, al fin se construyó… Como un Ave de Luz que había aprendido a amarse…

Pudo encontrarse y encontrarme: 

en otro nuevo mundo, en otro inmenso océano…

¡Entre Venus y el Sueño del Aire!

Pudo volver y redimirnos.

Decirme a grito limpio y con la mano abierta sobre el pecho:  

¡Qué ya era el nuevo sueño para el hombre! 

Entonces, yo… ¡Temblé!

¡Me hice tan pequeña entre sus brazos, que mi amor fue un gigante!

Mi corazón tuvo vértigo, por un momento eterno…

¡Volvió a temer el dolor!

Pero ya no había razón para el temor. Ya no.

Porque él, había aprendido a hacer su corazón de vivo fuego…

¡Como un hombre del viento, como un hijo de Orión!


Se amó. Me amó. Nos redimimos. Pudo creer en él mismo y en mí… 

Pudo sentir que era Aire, era Fuego, era Agua, era Tierra, era Libre, era Dios…

Como yo misma lo fui.

मै तुम्हे हमेशा प्यार करूंगा

Pudo sonreírme y sentir. Mirarme y desnudarse para mostrar sus alas. 

Jugar a ser mi espejo eternamente, ahora que tenía la cosa más hermosa que ofrecerme :  

el don para sumar las propias Libertades

la fe para poder:

recomenzar el Aire



Imagen de Santa Batuhtina-Banga, en Pintarest 

Me estoy acostumbrando a ver nacer el sol

Amanecer desde el terrado de mi edificio, en el Guinardó.

Me estoy acostumbrando a ver nacer el Sol.

A contemplarlo en esa hora mágica en la que sé:

que su amor es alto y suave

y sus rayos ultravioletas no dañarán mi visión.

Imagen de Jaguar de Noelia Acuña, en Pintarest

Soy un Jaguar frente al Sol,

una guerrera alada buscando la libertad.

Soy un Delfín bajo el Sol,

vengo de las Pléyades y el Sol conecta mi luz a la de mis estrellas madres.

Soy una Paloma que vuela bajo el Sol,

un Ave-Mar de paz, buscando la hermandad de otras bondades.

Soy un alma tan vieja cuando me miro en el Sol,

que sé que mi corazón, en él se funde y se eleva

llevándome a la edad de otras edades.

Y ahí ya solo Soy…

¡Naturaleza viva!

Y soy

La madre Andina, la diosa India,

la sacerdotisa Hebrea.

El aire, el agua, la madera, la tierra

El fuego y la Chamana, Soy.

Soy un sueño viviendo

entre el Cielo y la Tierra.

Y en cada amanecer,

yo solo espero Ser bajo el Sol…

El mar y sus mareas.

La luz de mis ancestros

corriendo por mis venas.

¡Quédate en casa”_ Día 39_diada de San Jordi… y Todo lo que añoro

“Hoy me desgrano en lo que añoro:
el buen amar y el mar de un sueño que vive en
Cadaqués”

Sueño que estoy de nuevo sentada frente al mar. Que nada como recordar su azul intenso, me está devolviendo hoy la calma. Que podría pasarme el día entero allí, porque en los momentos en los que no he sabido bien qué hacer, siempre he caminado por una playa y me sentado frente al mar, para que él me diese una respuesta.

Del mar regresan a mí los dones, los tesoros, también las añoranzas. Las viejas fórmulas que hilaba siempre en mi infancia para ser feliz y vivir confiada jugando, simplemente al juego de la vida.

¿Cómo era jugar con la arena gruesa del mar de Cadaqués o con las pequeñas piedras cayendo entre mis dedos, como si fuesen sueños fértiles a punto de florecer?

Tengo tantas preguntas por resolver, que vuelvo a ser la niña y vuelvo a ser el mar en este sueño. Y hago castillos de verdad y caminos con conchas que me llevan hacia ti.

Vuelvo a sentir un profundo respeto por la bravura del mar de Cadaqués, por eso no me baño en mi sueño. Solo me siento a contemplar su soledad y la mía. Cierro los ojos y estoy dentro de un cuadro. Un pintor me está pintando, allí sentada de espaldas:  mujer, niña y mar. Todo es posible al mismo tiempo, mientras mis ojos mediterráneos, quisieran estar volando hacia el mar de Kerala. Siento que tú aún no conoces las palabras sencillas del buen amor. Las acciones y gestos del buen amor, y que este pintor es un Dios que está leyendo mis pensamientos y que me dice: que TODO es el mismo MAR y el mismo AMOR y que así va a dibujarlo sobre su lienzo.

Se hace de noche y ahora veo la luna nueva, sobre unas aguas que ya se han quedado en calma. Como si las olas también necesitasen dormir sus propios sueños y su deseo de buen amor.

Y yo, vuelvo a recordar que todo es un mismo mar. Que así lo dijo el Dios-pintor antes de marcharse y yo podré descansar, ser la mujer de solo mar mientras miro hacia el cielo y veo nacer la luz de Venus.

Cierro los ojos y sueño que soy una estrella y que ya no tengo cuerpo de mujer. Ahora estoy en un cuadro precioso del firmamento, rodeada de gente estrella como yo. Allí vuelvo a encontrarme al Dios pintor, porque él es quien dibuja el firmamento, en el que estamos todos seguimos soñando por encima de una luna pequeña y blanca y de un planeta Verdi Azul que ya nos queda muy lejano.

De repente,  te veo a ti también junto a mí. Allí es muy fácil reconocernos. Nos damos un beso y nos cogemos las manos y empezamos a mirar el mundo que vive bajo nuestros pies, sintiendo que ya no queremos volver porque es muchísimo mejor ser estrellas, que humanos en cuerpos de hombre y de mujer.

Aquí la arena con la que jugamos es el polvo que dejan los cometas al pasar. No hay olas fuertes y bravas, ni virus del Covid 19 sembrando un caos universal y el miedo en la humanidad, que permanece encerrada, cada uno en su propia jaula y sin saber aún demasiado del buen AMAR.

Todo es Luz en este océano-cosmos lleno de púrpuras y azules, de índigos que envuelven suavemente la tez del universo.

No tenemos hambre, ni sed, ni miedo ante nada. Ni tan siquiera tenemos que esforzarnos en viajar para encontrarnos. O aprender el uno el idioma natal del otro, para intentar comprendernos algo mejor porque aquí hay una estrella madre, grande y luminosa que nos enseña todo cuanto necesitamos saber.

A caminar descalzos por la vía láctea, amándonos sin distancias. Y a sentir la música de las estrellas y hacer piruetas de luz, volando hacia Casiopea, escuchando la melodía del silencio detrás de cada cuerpo estelar, como un sutil canto de océanos.

Y nos sentimos luz de estrella, esa que aún no sabíamos muy bien cómo encender en la Tierra.

Gokanrna-Beach, Imagen de la red

Sueño que se hace de día y que ya no deseamos salir del cuadro pintado en el firmamento y que no necesitamos planear ningún viaje para reencontrarnos, porque ya somos reencuentro.

Pero despierto tristemente, emocionada y otra vez sola en mi habitación. Tú ya no estás a mi lado. Hace rato que ha sonado el despertador y si no empiezo a espabilarme,  llegaré tarde al trabajo en el hospital.

Corro volando hacia la ducha, suerte que me quedaba un poco de café de ayer y me lo tomo en un par de sorbos. Te escribo un mensaje, para contarte que estoy bien y que voy tarde, porque el sueño me atrapa una vez más…

Me visto, salgo a la calle, me pongo alas en los pies y empiezo a volar sobre el asfalto.

Uff, casi me olvido de los guantes para entrar en el metro y de la máscara y el cerebro, de la mujer sensata.

uelvo a ser mujer terráquea, o tal vez mujer de aire caída de una estrella y corriendo hacia este día que hoy menos que nunca, me va a gustar vivir sin ti.

Porque aquí, hoy es San Jordi y celebramos el amor, las rosas y la palabra escrita… Y recordamos una leyenda hermosa de nuestra tierra, que habla del valor de un caballero noble y de un temible dragón, que de su sangre nace una bandera, y de una princesa que debía ser rescatada por la nobleza del amor.

Y yo debería estar allí contigo, cerca de Delhi o de Kerala, regalándote un libro bien bonito y diciéndote que aún te amo. O deberías ser tú el que estuviese aquí conmigo, conociendo este tiempo y este mar que no deja de ser el mismo mar eterno.

Pero estamos aún confinados y eso tendrá que esperar…

Como el deseo y el beso y el mar de luz de Kerala,

o el hondo mar Mediterráneo

nos esperarán a ti y a mí y a que todo vuelva a la calma

y nos dejen ser reencuentro

o ser tal vez del mismo sueño y para el mismo mar…

Tal como esta noche me contaba

el Dios-Pintor del Universo

Childhood -L’enfance by Zbigniew Preisner

¡Quédate en casa! _Día 22_ Un poema sanador para mujeres arcoíris

yo Sabana, poemas sanadores para mujeres arcoíris

Yo, Sabana. Poema recitado

Tú, buscadora: lo sentías…

Indian woman, Imagen de Pintarest

Ahora ya no eras la gata de la lluvia maullando en piel ajena soledades

¡Ya no eras! 

Ahora dilataba tus pupilas el alma de la luna danzándole a tus ciclos: el amor hacia ti misma y la ternura.

Y yo, mujer hermana, tan solo te contaba mi vivencia. Mi pequeña palabra o verdad. Mi forma personal de sanarme a mí misma, para mí y para el mundo, por si a ti, también te servía.
Yo solo te contaba, que ahora no dormía mi memoria en sueños frágiles de aire. 

Que ya cesaba el llanto de mis ojos y giraba veloz sobre mis propios pasos, si es que regresaba: caminante él a mi camino y volvía a recordarme, de qué hoguera y de qué selva habíamos nacido los dos. Y entonces yo mudaba, leona, a mi pelaje. Alborotaba al viento la melena ¡Y rugía! Rugía de verdad, voceando frente al mar:

¡Qué yo ya no llevaba el peso de la lluvia o de la culpa en las entrañas de la primera Eva!
Porque ahora era auténtica. Era, mujer universal.
Ya no tenía que maullar en piel de Adán o Adanes. No volvería a ser la flor trémula del aire prendiéndome en el pecho, versos con pétalos mojados en lágrimas, para un amor de nadie, para un amor fugaz solo de aire…

Yo ya empezaba, a ser: Luz y Sabana
El alma de la selva, del agua y del volcán.
Y era mi vida todo eso: la luz de aquella estrella, mi espíritu salvaje, mi sangre y mi linaje. Todo eso era.

Y sí, también era mi corazón desprendido, en otros tiempos, volviendo a ser prendido a la vida y a la rama.
Mi corazón desprendido, asido firmemente a la rama de la selva y mi vientre de la selva. Mis ojos, de la tierra del hombre verdadero. 

Mis ojos: sus espejos. Y sus ojos: mis espejos.

Yo era mi Dios y mi Diosa en el camino, hacia un dulce equilibrio.  Sabía bien mi destino porque ya, había aprendido a intuir…
Fluía con la vida, olía el viento acre y el beso del almizcle y volvía a reinventar: mi calma o mi ternura. Mi grito contra el viento de la nada, mi auténtica victoria sobre el ego vencido.

Yo era mujer de un solo eje, montaña o cordillera ¿Sabes?
Era mamífera intuitiva y audaz. Humana, parida del cielo de lo humano. Hija del sol y la luna, del único latido de la vida y la jungla.

¿Y sabes, hermana? Ya no fui más felina, maullando a gatos pardos que no sabían aun si eran amigos del diablo o habían perdido el corazón y cuatro o siete vidas sin un amor verdadero.  Solo podía reconocerme: en otra piel como la mía, en otra selva como la mía, en otro corazón sin rejas, sin escarcha, sin torres, sin domar. 

Porque ahora solo era, mírame: “La divina”.
Aquella de la que el hombre del miedo siempre por siempre huiría, por mi bien, cada vez que intuyera que yo empezaba a ser la mejor versión de mí misma, cuando él, aun no estaba listo para serlo.
La mejor versión de mí misma, parida por mí misma para la Tierra. Ya no quedaba guerra ni guerrera. Mi tierra era tan solo la sabana, que abría y entregaba un ser puro de fuego, o el beso en la horma de otro pecho rugiendo sangre viva y auroras frente al alba, como yo.

Esa era ahora ¡mi Sabana extendida! Mi amor para mí misma, hoy, ya, por siempre, era. Principio y primavera, el cauce universal de Dios y lo divino. Sagrado femenino para el mundo. La auténtica mujer que, como tú, hoy despierta.

Hermana, esta es mi palabra. Mi pequeña historia para ti y para mí.

Yo: la maga, la enlazadora de mundos, caminante del cielo y de la tierra, como tú.

Te entrego mi decreto con todo el amor del corazón. 

Xaman woman, Imagen de Pintarest


Yo, la Dakini                                    
Yo, la Chamana  Yo, de la Selva
Yo, de la Luz
Yo, como tú, mi Hermana
Mi dulce Espejo
Azul
🎇☪️🕉☯  

Zbigniew Preisner to know