Categoría: Relato

Fase 0_ Día 2_ Perdidos en el tiempo

Aprendimos mucho en aquel viaje al pasado. En aquel lugar, nos habíamos hecho mucho más livianos.
Aprendimos mucho en aquel viaje al pasado. En aquel lugar, nos habíamos hecho mucho más livianos.

¡QUÉDATE EN CASA!_DÍA 44_ RELATO…VENGO DE LAS ESTRELLAS_PARTE 3

“Los pasos que damos en la vida, son el sentido de nuestro camino
y el camino que recorremos es lo que da sentido a nuestras vidas.
Somos viajeros del tiempo regresando a la Tierra…
Venimos de muy, muy lejos. Venimos de las estrellas.
Somos esencia divina, viviendo una experiencia humana.

Caminando sobre la Tierra para aprender a ser humanos.
Pero eso solo podemos lograrlo siguiendo el único camino verdadero:
el de nuestro corazón.
Caminando con firmeza, con impecabilidad sobre la Tierra,
y poniéndonos al servicio y haciendo del corazón:
el verdadero oficio”

¡Quédate en casa!_día 44_ relato…Vengo de las estrellas_parte 2

Un día al despertar supe que no podría permanecer demasiado tiempo más allí. Apenas tenía sitio para moverme. Ese día, lo reconozco, tuve muchísimo miedo. Un miedo que jamás antes había sentido y me acurruqué, escondiendo la cabeza entre mis brazos, escuchando su latido para recogerme aún más en mí mismo, para no ocupar demasiado espacio, ya que yo no me sentía aún seguro para abandonar aquel lugar que era para mi tan amoroso y placentero.
Me había acostumbrado a jugar con el agua tibia que me envolvía. Intentaba atraparla con mis manos, con mi boca, entraba y salía de ella, se escapaba hacia dentro y cuando en mi torpeza, me la tragaba, me divertía sintiendo como recorría todo mi cuerpo.

¡Quédate en casa!_día 44_ Relato…Vengo de las estrellas_parte 1

“Los pasos que damos en la vida, son el sentido de nuestro camino
y el camino que recorremos es lo que da sentido a nuestras vidas
Somos viajeros del tiempo regresando a la Tierra…
Venimos de muy, muy lejos .
Venimos de las estrellas.
Somos esencia divina, viviendo una experiencia humana.
Caminando sobre la Tierra para aprender a ses humanos.
Pero eso solo podemos lograrlo
siguiendo el único camino verdadero:
el de nuestro corazón.
Caminando con firmeza, con impecabilidad sobre la Tierra y poniéndonos al servicio y haciendo del corazón:
el verdadero oficio”

MM

¡Quédate en casa! Día 41_ La escuela de la vida

Recordé también, después de mucho esfuerzo, aquel momento en que cuando yo le había preguntado acerca del mundo de los sueños, por qué yo soñaba tanto y si eso era bueno y conveniente, sí estaba bien soñar…
Una sonrisa inmensa se había apoderado de su rostro y sus ojos se habían empezado a iluminar, mientras dibujaba en la pizarra un inmenso arco iris y unos niños que estaban jugando por delante de él, en un gran prado. Y detrás del arco iris, esos niños eran ya hombres, pero con las mismas caras de los niños que estaban jugando por delante del arcoíris.

¡Quédate en casa!_día 40_ el mar y volaaaar

Hoy, según mis cuentas, hemos llegado al día 40 de esta cuarentena y yo quería hacer un homenaje a todos los mayores que se han marchado a causa del Covid 19.
Y también a todos aquellos ancianos que están viviendo esta cuarentena en soledad, lejos de sus nietos y de sus seres queridos.
Y por supuesto, también a todos los niños que están siendo los verdaderos héroes, aprendiendo a volar y a soñar desde sus hogares.
Por eso, hoy este relato de mi infancia es para todos ellos.

¡qUÉDATE EN CASA Y LEE UN CUENTO QUE TE HAGA VOLAR…!

LA CASA DEL VIENTO Se había levantado caminando de puntillas, tarareando una musiquilla para si misma como cuando era niña. Tuvo la sensación de que empezaban a quedar atrás aquellos días de tristeza que habían estado atormentándola desde que él se había marchado. Volver…

Día 21, December. “La niña de la cueva y yo”

Vivíamos sin dar paso al invierno, la niña de la cueva y yo. Llevábamos leotardos y aún así; seguíamos con los sueños completamente helados. Pero al fin y al cabo: sobrevivíamos, al margen de otras cosas. Siempre dentro de la cueva. Siempre, la niña y yo…

Persistíamos en ese caminarnos tan descalzas sobre la lana o la nieve del recuerdo. Y el recuerdo era fértil; paría otros recuerdos y toda la cueva era una hecatombe de vivencias-recuerdos y nosotras debíamos caminar como esquivando los bultos y el hielo y las espinas que había derramado, lo fiero de Diciembre. Nos protegíamos del hielo prendiendo un fueguecito de palabras. Entonces, llegaban los poemas. Y las dos decíamos al unísono: ¡Entrad poemas! y los pobres poemas entraban en la cueva, completamente inconscientes de que jamás podrían salir de ella. Serían poemas para nutrir nuestra hoguera de palabras. Serían quemados por lo inútil de servir para otra cosa.

Día 17, December. “Me tienes a mí”

Me hablabas de tu infancia de abandono, del olor y el motivo de la niebla. Me hablabas de la ausencia temprana de una madre, de gritos en la noche y la palma de la madre sobre tu rostro de niño. Hablabas de tu abuela paterna, que había viajado para cuidar de vosotros. Hablabas y eras tan capaz de imaginarlo todo; de ponerlo frente a ti en un orden conciso de secuencias. Hablabas y conforme lo hacías, seguías inventando y así fue como te hilaste a una historia a la que nunca perteneciste, a una vida que nunca fue la tuya. Trazaste, igual que un niño, el juego perfecto de tu mente; vitrales para un sueño donde nos desterraste, sin más, a los dos. Pero tanta imaginación, conduce al vértigo… Y yo que sólo te anhelaba, precisamente, fuera del riesgo de que tu amor pudiese hacerme daño, dejarme en la piel alguna herida nueva… Por eso, primero, habías decidido ser mi amigo.

Llueve y de repente ya no…

Llueve… La tercera vez que trato de escribirte y llueve. Llueve, con una lluvia finísima. Como de justicia sobre la ínfima paz del hombre y  la Tierra. Llueve, como si el amor fuese prescindible y no hablasen de él los planetas. Como si enfadarse contigo o…