Día 12, December. “Tejerse habitaciones en la lluvia”

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Tejer habitaciones en la lluvia,

en las palabras páramo,

en la certeza pulcra de la bondad del agua…

Tejerse en la palabra: quietudes y bondades. Espejos donde llover sea el trigal y lo sencillo. Donde mirar la sed del corazón se haga necesario. Sus cavidades, su ausencia dentro, su persistencia dentro, su duelo contra la herida en jaula. Saber de su consuelo en el agua. Porque la lágrima es tan pura como la lluvia y como la lluvia, nutre la tierra de nuestro cuerpo-páramo. Nutre. Y ya puedes sobrevivir ante cualquier diciembre y todos los inviernos. Porque al nutrirte se te ha hecho más ligero el abandono, el miedo, el ego dentro del duelo, el caos y el fuego innecesario, que solo andaba insomnio sobre insomnio. Te nutres para que el corazón sea casa y tu verdadero oficio.  Para que se ponga al servicio de lo noble, de las causas precisas, de los otros. De los muchos tantos como tú, más allá de tu propia ceguera y desconsuelo. Te nutres y ansias del corazón tanta bondad para salir a flote…                                                                                                          

Y amar la transparencia. Amar, tal vez volver amar pero sencillamente ofreciendo lo limpio. Porque entonces amar será para crecer y poder ofrecerse con la bondad del agua.   Leer más “Día 12, December. “Tejerse habitaciones en la lluvia””

Día 8, December. “Y entonces fue, la poesía”

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Imagen: “Tiempo de golondrinas” de Teresa Salvador, “Fábulas” en Flickr

si tú no estás

golondrinas azules

buscan tus versos

Día 8, December. “Y entonces fue, la poesía”

Día 8 y llegó la poesía. Primero pequeñísima como una furia diminuta. Como el huesecito roto en la aceituna o como un pequeño riachuelo y un arroyo y la primera niñez. Llegó a mi piel y entonces aquella muerte ya no fue mía, ni tuya, ni tan siquiera fue nuestra. Aquella muerte ya no fue muerte porque llegó la poesía y quiso ser Tsunami; porque el tiempo y la palabra todo lo gobiernan, como el orden preciso de la naturaleza gobierna sobre el Todo. Y mi naturaleza fue entonces poesía; ni tuya, ni mía, ni de nadie. Sólo para el aire: poesía. Sólo para mi boca desalojada, habitada solamente por su boca de culebra. Sólo para salvarme de aquel  friísimo diciembre: poesía, por los dedos, por todos los renglones, por todos los recorridos del instinto y para cada lenguaje.

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Día 7, December. “Sueño, luego existo”

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“Es lo que tiene una mujer de aire;

la piel del corazón más blanca,

la palma de la mano abierta

el alma ilusionada, casi nueva,

los pechos tibios y serenos

Y tú… que aún sabías leerme desde adentro”

http://mujerdeaire.blogspot.com.es/2012/11/debias-leer-en-mi-una-lluvia-de-octubre.html

publicado en “mujer de aire”

Sueño, luego existo

En todos los precipicios: yo, me salvo. Me caigo desde el abismo hacia mí misma y me salvo. Emerjo de este cuerpo y me salvo. Y empiezo los principios en blanco como quien vuelve a la tierra del “verdadero hombre”. No me hago promesas, simplemente me arriesgo; porque sin riesgo tampoco somos nada. Y me recuerdo a mí misma de repente, de puntillas, en tus ojos y quiero pensar que ahí, sí puede haber un buen comienzo. Leer más “Día 7, December. “Sueño, luego existo””

Día 2, December. “Un ángel”

Un poema de Marwan de su libro: “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”

 Casi

Un álbum de cromos inacabado.

El gol que no marcó Pelé.

Una noche de ensueño que acaba sin un te llamaré.

La flor exacta de un cactus.

Mirar el mar a través del cristal.

Que coincidan con el tuyo cuatro

De los cinco números de la lotería.

Una playa artificial.

Escribir la palabra todo

y tirar de la cadena para que al final

nos quedara la palabra casi.

En eso consistió nuestra historia.

Día 2, December

No volveré a escribir tu nombre. Sólo sé que es Diciembre y voy a sobrevivir.

Esta es “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío” o mejor podríamos decir:

“La triste historia de tu amor sobre el mío”

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Cuando empieza un amor, se nos concede un ángel. Así es.

Justo cuando empieza una historia de amor, tenemos a nuestro lado un ángel. Él  es quien “abre la puerta” al amor. Quien muestra las paredes de la casa; si quedaron humedades, o algún que otro desperfecto tras la estancia del último huésped. Es el ángel el que conduce al amor para mostrarle bien todos los rincones. Le enseña dónde se encuentran los puntos frágiles; en qué lugar quedaron daños y cómo ahí, precisamente por eso, debe ser más delicado y entrar con más suavidad en ese nuevo corazón.

Y así es como las paredes del corazón de cada uno de los amantes, son “mostradas” al amor por el ángel para que todo empiece mejor.

En nuestra historia de amor, tuvimos solamente un ángel ciego. Un ángel tan ciego como el propio amor.

En nuestra historia de amor: el ángel fui yo.