Escribir del amor, bajo el signo de leo_1

Escribir el amor. Elevar el amor. Bendecir nuestro amor. Re-inaugurarlo. Volver a ser la piel de sus raíces. Su lentitud y enigma. Sus hijos y aprendices. Su templo y equilibrio. Tú y yo; espíritus del aire, del agua, del sol. Hijos, del Dios amor que está vivo en nosotros. Somos lengua en lenguaje de amor. Somos: amor en danza, amor único idioma. El león está reinando en los cielos y tú; eres león en tu pecho rugiéndome de amor.
¿Sabes? Hago ayuno de todo, cuando Soy en tu amor. Hago ayuno de mundo si estás lejos de mí, aquí, en las ciudades jungla. Me nutro solamente de amor y de tu voz. Y soy también león, en mi pecho está vivo el anhelo. Sueño, que estás desnudo frente a mí y te escribo el amor siendo el vientre del fuego. Y soy, la voz que prende el corazón como un faro encendido rendido en el ocaso, frente al mar. Amor sagrado.
Mar lejano, mar adentro, océano mar que solamente ama…
El mensaje del mar es amor, la luz del faro es amor. La palabra: el amor, el camino: el amor. El destino: el amor en la danza del fuego que tú y yo
ahora Somos

Tomar el riesgo de Ser libre

«No eres libre cuando haces lo que quieres,

eres libre cuando expresas lo que eres»

Me tomo el riesgo de ser libre. No lo olvides.

Libre, como las flores. Que expresan lo que llevan, reafirmar lo que son.

Libre, en dibujar lo que sueño, en pronunciar lo que anhelo

en vivir desde este pecho y Ser lo que soy yo…

Libre, en decir que mi casa

es un templo con alas.

Libre, al saber que mi aliento

es mi verbo hecho voz.

Que la vida es la estancia, que el amor es la causa.

Que la flor es el alma, que se abre bajo el Sol.

Me tomo el riesgo de ser libre, ¡Sí!

En estos tiempos que corren…

Viviendo el sueño de ser danza, en cada paso que doy.

Mi danza, fundida en mi canción y en mi palabra.

Mi voz, ardiente en esta flor y en el Amor.

La senda del corazón

Solsticio de verano, 21-6-2020

«La senda del corazón»

Que la energía y la fuerza de este nuevo ciclo

nos sostenga y enseñe

a estar siempre presentes, 

aquí, entre el cielo y la tierra.

Que cada rayo de Sol nos sane,

nos renueve, nos limpie y nos haga ser amor.

Que la gran Madre Divina tome presencia 

en nuestra sangre-agua-y-tierra

y en nuestros corazones-fuego-de-amor.

Y así, que nuestro corazón 

sea por siempre el oficio

y el oficio sea el camino

que dicte desde el pecho

nuestra verdadera voz.

Que podamos desprendernos de todo

lo que ya NO nos pertenece

y de todo, a lo que ya NO pertenecemos.

Que podamos levantarnos y alzar un canto y un rezo

por nuestro espíritu libre, por nuestro cuerpo hogar y templo,

por nuestra mente aliada

por nuestro corazón:

guerrero de paz y amor.

Que la palabra sea honesta

y el amor sea la danza

y la Madre Divina nos acoja por siempre

en su templo-útero

Y Sea uno el Padre Sol

con nuestro espíritu-luz.

Con cada hombre y mujer sobre la tierra

viajando siempre en presencia

la senda del corazón.

Luna llena de wesak…Me lo dijo un pajarito ;)



“Me lo dijo un pajarito” Imagen obtenida en la red

¿No recuerdas, cuando alguien te dijo al oído

que la vida era un juego?

Que el amor era el sexto sentido

Que nacías con cinco y dos manos

Dos orejas, un bello par de ojos

Tan solo una nariz en medio de tu rostro

La boca, puerta del verbo

Un corazón rojo y llenísimo de sangre

recién inaugurado para tu nueva vida

Dos piernas, dos rodillas,

Un pecho, jardín de brisas

Un vientre almidonado

Hijo del Sol y del Agua

Y un alma tan blanca y tan sencilla

dispuesta a cabalgar

la luz de tu camino

Imagen que tomé en la ciudad de Split, en las islas Dálmatas, Croacia

Pero quién te iba a decir

Que un día… Olvidarías la clave en Sol de todo:

Que el Amor es el principio universal del Cosmos

Y que fuiste tú, hijo y viajero del tiempo

Quien decidió entrar al ruedo…

Al juego de la vida y del amor

en este Planeta Escuela

Para aprender la lección

Intentando una

Y otra

Y otra

Y otra vez

Construirte y ser:

¡Humano!

Salir del ruido mental

para empezar a:

¡Vivir, Amar, Gozar!

Tu propia libertad

*Hoy que es Luna de Wesak, vengo a contarte esto pues a mí

me lo dijo al oído un pajarito 😉

TéCanela ft. El Jose – Mi yo cabrón (acústicos SdMA)

¡Quédate en casa! Día 41_ La escuela de la vida

Un sueño lúcido…
Yo sé que, a veces, cuando sueño viajo a lugares secretos que me enseñan la verdad de otra realidad…

Color of Nature, imagen de Wendy Mamattah en Pintarest

Hace un tiempo, tuve un sueño bastante extraño, que hoy os quiero contar…

Yo estaba en una habitación vacía, completamente sola, esperando a que llegase alguien. Era una sala blanca y diáfana, con una gran pizarra situada al fondo y unas sillas dispuestas a lo largo de ella.

Cuando llevaba un rato allí esperando, llegó un hombre vestido con una túnica roja, como si se tratase de un monje tibetano. Iba descalzo y su mirada limpísima me traspasaba, conforme se iba aproximando a mí.

Nada más entrar él en aquella estancia,  sentí cómo me embriagaba una sensación de paz inmensa y recordé porqué estaba en aquel lugar y  a qué había ido exactamente. Aquel hombre iba a revelarme todo acerca de la vida. TODO cuanto yo quisiera preguntarle o necesitase saber.

No hablábamos el mismo idioma, por eso él empezó a dibujar símbolos y unos dibujos maravillosos sobre la pizarra, cuyo significado yo podía comprender poniendo solamente un poquito de imaginación.

Y una por una, él fue respondiendo a todas mis preguntas. Imagino que las típicas que nos hacemos la mayoría de los mortales, ¿Verdad?

¿Qué hacía yo aquí, en este lugar, en este mundo y en este ahora?

¿Era bueno o no tan bueno soñar?

Soñar hasta cuando sabes que estás despierto. Soñar a cada momento y sentir que vives perpetuamente soñando…

¿Y por qué el amor iba y venía y a veces te lastimaba y otras, sin embargo,  te hacía sentir el ser más dichoso de este mundo?

O ¿Por qué seguía yo, año tras año en mi trabajo si ya no había nada allí que me hiciera sentir  mínimamente útil o feliz?

¿Cuál era la razón de que el ser humano, se implicara tantas veces en cosas que no deseaba realmente con el corazón?

Y ¿Por qué en algunas ocasiones cometíamos tantas maldades, cuando nos habían enseñado a ser desde niños buenas personas?

Pero sobre todo…

¿Cuál era nuestro camino o muestra “misión”, sí es que había aquí “misiones” que cumplir?

¿Y por qué algunas veces nos costaba tanto levantarnos, después de algún fracaso? ¿Después de fallar en algo que confiábamos que debería habernos salido bien?

Por qué después de tanto tiempo yo aún no comprendía casi nada del sentido de esta vida. ¿De mi propia vida?

¿Y de qué lugar venimos y hacia dónde vamos?

Si es que nos dirigimos todos hacia el mismo lugar…

Al mismo lugar los tristes que los alegres, los pobres que los ricos, los poetas que los escritores, los músicos que los ladrones, los abogados que los médicos, los que hablan de que los que callan, los que hieren que los que aman, los que matan,  los que salvan vidas, los que sufren, los que padecen, los que entregan, los que florecen, los que gozan…

¿Hacia dónde íbamos cada uno de nosotros?

¿Qué cielo nos estábamos ganando aquí en la Tierra?

Imagen del pirineo aragonés, Valle de Plan, tomada por mí misma

Si es que había, algún cielo que ganarse o que perder.

Aquel hombre, tuvo una santa paciencia conmigo. Recuerdo que estuvimos “conversando” toda la noche, mientras yo dormía sobre mi cama.

Y me sentía inmensamente feliz de saber por fin las respuestas a mis eternas preguntas, aquellas que había empezado a hacerme ya desde que era una adolescente. Una a una, por fin se iban desvelando frente a mis ojos. A veces mediante símbolos que él trazaba en la pizarra, otras a través de aquellos dibujos maravillosos y llenos de vida que plasmaba con sus tizas de colores.

Recuerdo que hasta tomé algunos apuntes para no olvidarme de nada. Como si estuviese de nuevo en la escuela. Porque en ese sueño, aquella sala era:

la Escuela de la Vida.

Pero, ¿sabéis? Lo más terrible fue que al despertarme, no pude recordar apenas nada de lo que él me había explicado tan detalladamente.

Traté de concentrarme mucho, pero fue inútil. La pizarra de mi mente se había quedado prácticamente en blanco. Y mi libreta de apuntes era solamente un objeto perdido en  aquel extraño sueño.

Sí pude recordar,  la presencia y la fuerza de sus ojos entrando en mí,  durante todo el tiempo que estuvimos juntos, mientras él había ido leyendo cada uno de mis pensamientos y de mis dudas.

Recordé también, después de mucho esfuerzo,  aquel momento en que cuando yo le había preguntado acerca del mundo de los sueños, por qué yo soñaba tanto y si eso era bueno y conveniente, sí estaba bien soñar…

Una sonrisa inmensa se había apoderado de su rostro y  sus ojos se habían empezado a iluminar, mientras dibujaba en la pizarra un inmenso arco iris y unos niños que estaban jugando por delante de él, en un gran prado. Y detrás del arco iris, esos niños eran ya hombres, pero con las mismas caras de los niños que estaban jugando por delante del arcoíris.

Yo estaba allí también plasmada en aquel cuadro que él había pintado sobre la pizarra, y me vi en la cara de una niña que jugaba sentada en la hierba con su muñeca y en también en la cara de una mujer que iba  caminando hacia algún lugar detrás del arcoíris, junto al resto de los hombres.

Hoy quiero pensar que aquel hombre tan sabio de mi sueño, pretendía hacerme comprender a través de aquellos hermosos dibujos: ¡Qué sí!  Que soñar es algo bueno y necesario. Y hoy me atrevo a decir:

Qué es bastante bueno es soñar!

Imagen de Henry Perdomo, en Pintarest

Porque al menos, a través de nuestros sueños, podemos llegar a atravesar el arcoíris, a llenarnos de vida, de luz,  de color y seguir siendo niños eternos.

No puedo recordar tampoco, en qué lugar del cuadro de su arco iris estaban situados los niños y los hombres que no soñaban, los que no se atrevían a hacerlo.

“Mujer de aire”, imagen de Teresa Salvador “Fábulas” en Flickr

“La Pasión hace nueva a la vieja medicina:

la Pasión corta la rama del cansancio.

La Pasión es el elixir que renueva:

¿cómo puede haber cansancio

cuando está presente la pasión?

oh, no suspires con pesadez por la fatiga:

¡Busca la Pasión, búscala, búscala!

RUMI  

A Gift Of Love
Rumi Poems| Peaceful music| Sufi |Deepak Chopra/Madonna/Anandmurti Gurumaa

¡Quédate en casa”_ Día 39_diada de San Jordi… y Todo lo que añoro

“Hoy me desgrano en lo que añoro:
el buen amar y el mar de un sueño que vive en
Cadaqués”

Sueño que estoy de nuevo sentada frente al mar. Que nada como recordar su azul intenso, me está devolviendo hoy la calma. Que podría pasarme el día entero allí, porque en los momentos en los que no he sabido bien qué hacer, siempre he caminado por una playa y me sentado frente al mar, para que él me diese una respuesta.

Del mar regresan a mí los dones, los tesoros, también las añoranzas. Las viejas fórmulas que hilaba siempre en mi infancia para ser feliz y vivir confiada jugando, simplemente al juego de la vida.

¿Cómo era jugar con la arena gruesa del mar de Cadaqués o con las pequeñas piedras cayendo entre mis dedos, como si fuesen sueños fértiles a punto de florecer?

Tengo tantas preguntas por resolver, que vuelvo a ser la niña y vuelvo a ser el mar en este sueño. Y hago castillos de verdad y caminos con conchas que me llevan hacia ti.

Vuelvo a sentir un profundo respeto por la bravura del mar de Cadaqués, por eso no me baño en mi sueño. Solo me siento a contemplar su soledad y la mía. Cierro los ojos y estoy dentro de un cuadro. Un pintor me está pintando, allí sentada de espaldas:  mujer, niña y mar. Todo es posible al mismo tiempo, mientras mis ojos mediterráneos, quisieran estar volando hacia el mar de Kerala. Siento que tú aún no conoces las palabras sencillas del buen amor. Las acciones y gestos del buen amor, y que este pintor es un Dios que está leyendo mis pensamientos y que me dice: que TODO es el mismo MAR y el mismo AMOR y que así va a dibujarlo sobre su lienzo.

Se hace de noche y ahora veo la luna nueva, sobre unas aguas que ya se han quedado en calma. Como si las olas también necesitasen dormir sus propios sueños y su deseo de buen amor.

Y yo, vuelvo a recordar que todo es un mismo mar. Que así lo dijo el Dios-pintor antes de marcharse y yo podré descansar, ser la mujer de solo mar mientras miro hacia el cielo y veo nacer la luz de Venus.

Cierro los ojos y sueño que soy una estrella y que ya no tengo cuerpo de mujer. Ahora estoy en un cuadro precioso del firmamento, rodeada de gente estrella como yo. Allí vuelvo a encontrarme al Dios pintor, porque él es quien dibuja el firmamento, en el que estamos todos seguimos soñando por encima de una luna pequeña y blanca y de un planeta Verdi Azul que ya nos queda muy lejano.

De repente,  te veo a ti también junto a mí. Allí es muy fácil reconocernos. Nos damos un beso y nos cogemos las manos y empezamos a mirar el mundo que vive bajo nuestros pies, sintiendo que ya no queremos volver porque es muchísimo mejor ser estrellas, que humanos en cuerpos de hombre y de mujer.

Aquí la arena con la que jugamos es el polvo que dejan los cometas al pasar. No hay olas fuertes y bravas, ni virus del Covid 19 sembrando un caos universal y el miedo en la humanidad, que permanece encerrada, cada uno en su propia jaula y sin saber aún demasiado del buen AMAR.

Todo es Luz en este océano-cosmos lleno de púrpuras y azules, de índigos que envuelven suavemente la tez del universo.

No tenemos hambre, ni sed, ni miedo ante nada. Ni tan siquiera tenemos que esforzarnos en viajar para encontrarnos. O aprender el uno el idioma natal del otro, para intentar comprendernos algo mejor porque aquí hay una estrella madre, grande y luminosa que nos enseña todo cuanto necesitamos saber.

A caminar descalzos por la vía láctea, amándonos sin distancias. Y a sentir la música de las estrellas y hacer piruetas de luz, volando hacia Casiopea, escuchando la melodía del silencio detrás de cada cuerpo estelar, como un sutil canto de océanos.

Y nos sentimos luz de estrella, esa que aún no sabíamos muy bien cómo encender en la Tierra.

Gokanrna-Beach, Imagen de la red

Sueño que se hace de día y que ya no deseamos salir del cuadro pintado en el firmamento y que no necesitamos planear ningún viaje para reencontrarnos, porque ya somos reencuentro.

Pero despierto tristemente, emocionada y otra vez sola en mi habitación. Tú ya no estás a mi lado. Hace rato que ha sonado el despertador y si no empiezo a espabilarme,  llegaré tarde al trabajo en el hospital.

Corro volando hacia la ducha, suerte que me quedaba un poco de café de ayer y me lo tomo en un par de sorbos. Te escribo un mensaje, para contarte que estoy bien y que voy tarde, porque el sueño me atrapa una vez más…

Me visto, salgo a la calle, me pongo alas en los pies y empiezo a volar sobre el asfalto.

Uff, casi me olvido de los guantes para entrar en el metro y de la máscara y el cerebro, de la mujer sensata.

uelvo a ser mujer terráquea, o tal vez mujer de aire caída de una estrella y corriendo hacia este día que hoy menos que nunca, me va a gustar vivir sin ti.

Porque aquí, hoy es San Jordi y celebramos el amor, las rosas y la palabra escrita… Y recordamos una leyenda hermosa de nuestra tierra, que habla del valor de un caballero noble y de un temible dragón, que de su sangre nace una bandera, y de una princesa que debía ser rescatada por la nobleza del amor.

Y yo debería estar allí contigo, cerca de Delhi o de Kerala, regalándote un libro bien bonito y diciéndote que aún te amo. O deberías ser tú el que estuviese aquí conmigo, conociendo este tiempo y este mar que no deja de ser el mismo mar eterno.

Pero estamos aún confinados y eso tendrá que esperar…

Como el deseo y el beso y el mar de luz de Kerala,

o el hondo mar Mediterráneo

nos esperarán a ti y a mí y a que todo vuelva a la calma

y nos dejen ser reencuentro

o ser tal vez del mismo sueño y para el mismo mar…

Tal como esta noche me contaba

el Dios-Pintor del Universo

Childhood -L’enfance by Zbigniew Preisner

¡Quédate en casa!_día 36_ corriendo con lobos, cartas a maría

Imagen “golondrinas” de Teresa Salvador, “Fábulas” en Flickr

   Tú lo sabes abuela, yo era pequeña y etérea. Soñaba que volaba. Siempre soñaba que volaba. Hasta despierta, muchísimas veces, sentía que volaba. Y por eso tú me hacías sentir como una “niña de aire”. Porque fui rebelde, cuando la vida no me había enseñado aún a ser rebelde y una gran soñadora. Un alma soñadora y fantasiosa, cuando los sueños aún no habían tenido tiempo para soñarme a mí, a mis mundos y a mi niña de aire creciéndome por dentro.

Yo era sólo una chiquilla, llena de rizos y de pecas. Una niña esponja que se bebía el mundo con sus ganas de vivir y de saber. Entonces tú me decías que era de “carne y de cielo” y a mí me daba la risa y entonces te enfadabas bastante y sostenías muy seria el dedo señalándome, justo ahí en medio del pecho, para decirme que había en mí un cachito de cielo, un cachito de Dios, uno de esos pedacitos que él había repartido por el mundo entre las gentes y que nunca me olvidara de eso.

Por entonces, yo tenía mis alas. Tú me las pintabas cada tarde a la sombra de las parra, junto al olor del romero, debajo de la higuera. Me hiciste ser libertaria en todo lo que hacía y me enseñaste a ver lo que tú llamabas “los estigmas del alma” en las personas.

Y ahora comprendo que eso era ver su luz o su sombra reflejada en el fondo de sus ojos.
Y así fue como aprendí a ver quién era bueno y quién no me gustaba nada, solamente  con mirarlo. Sólo con ser tan valiente como para sostenerles al temple y frente a frente, la mirada.

Era tan niña que no comprendía aún sus “pros” ni sus “contras”. No entendía absolutamente nada de sus interrogantes o espesas palabras. Solamente veía el estigma que llevaban y cerraba los ojos, los oídos y por supuesto los puños, para tomar antes de huir  mis propias fuerzas.

Entonces abría las alas y me iba para no me distraerme de lo verdaderamente importante, que por entonces era: soñar, jugar y aprender a tu lado. Y comer chocolate y almendras garrapiñadas al caer la tarde.

Todo lo demás, quedaba aparte y tú lo sabes abuela. Era un aparte gigantesco, que no me importaba nada, que no afectaba a mi mundo de niña en lo más mínimo. Pero el día que te marchaste y mi realidad tomó un giró y empecé a caer en ese un punto cero sin retorno, sin respuestas, ni esquemas, ni razones y con demasiadas preguntas que ya no tenía a quién hacer.

No pude entender a ese buen Dios tuyo que de tan egoísta que era, te arrancaba de mi lado para llevarte hasta el cielo. Un cielo en el que yo ya jamás podría volver a verte. Pero era libertaría, porque tú me habías enseñado a serlo. A tener voluntad propia y a decidir mi vida. Así que decidí no creer más en tu buen Dios del amor. Iba a ser atea, aunque a ti no te gustara nada y  aunque a él tampoco le gustara. Aunque solamente tuviera 9 años y mi madre me diera un cachete cada vez que le decía que no quería ir a las misas y así rezar junto a ella por tu alma. ¿Alma? ¿Qué alma ni qué carajo? Si tú ya no estabas a mi lado, protestaba llorando de rabia.

Perdóname abuela, tú fuiste la primera muerte de mi infancia y siendo uno niño no está aún  preparado para perderse el privilegio de tener un ángel guardando sus espaldas y sus sueños. Aún así, sabes que traté de seguir soñando, siempre soñando y de recordar en cada duerme vela tus palabras.

Sin darme a penas cuenta, se me cambió aquel cuerpo pequeño de niña y el color de mis mundos detrás de los espejos se llenó de agujeros, por los que de tanto en tanto, se me colaban personas que no me gustaban nada ni por sus ojos, ni por sus formas. Pero eran poderosas y yo de aire y me pesaban, me dominaban y me pesaban intensamente, porque arrastraban consigo tantos pros y tantos contras… Tantas cosas que ya no debían dejar de hacerse o dejarse aparte, porque eran cosas súper importantes del día a día.

Aunque no quedase tiempo para soñar, ni para ser siquiera lo que uno mismo sentía que era.
Y así fue como empecé a hacer las cosas súper importantes que todo el mundo hacía. Porque ya no era una niña, porque ya era una mujer y tenía que ganarme la vida y el pan, pero sobre todo porque había decidido ser atea.

Y no quise darme cuenta de todo lo espantoso que llegaba a ser aquello; que me estaba haciendo un alma demasiado densa, que ponía vendas ciegas sobre mis ojos ciegos, que ya no me revelaba contra nada, ni contra nadie…Que se torcían mis alas y aún teniendo muchas razones para volar, no sabía u olvidaba cómo diablos hacerlo.

Ya nadie me dejaba ser yo misma, porque yo me había hecho un corazón cobarde a la medida perfecta de la moda de los tiempos.

Me levanté una mañana trastornada… Comprendí que aquello si no me movía, si yo no lo movía, si no lanzaba al abismo mis errores, mi arrastre por el mundo de los síes y del conformismo, nada cambiaría jamás en mi vida.

Tocaba ser huracán y ser cómo el huracán o quedarse como brisa suave y permanente enredada cual danza entre las sombras del mismo círculo vicioso. Siempre el mismo círculo amargo de querer y no poder ser lo que yo sentía Ser. Había que salvarse de ser cordero, dejar atrás el pellejo algodonoso y empezar a correr junto a los lobos. Tenía que aullarle a esas noches desgarradas y atreverme al fin a ser yo con todo el peso de mi alma y a beber de la vida con la intensidad necesaria en cada momento.

Decían por entonces de mí, que yo era una mujer intensa. Eso me hacía reír y sentirme orgullosa de mí misma al mismo tiempo. Fue entonces, abuela, cuando me demudé de aquella piel de cordero que ya no sentía mía y empecé a ser loba para correr junto a ellos. Para volver a ser rebelde, una mujer valiente, consecuente  y libre, con una niña de aire volando en sus entrañas. Y entonces abuela, me declaré guerrera. Rebelde, sí, pero una rebelde con causa. Y una guerrera.

Y como loba, me sentí renacer a la vida con mi primer cachorro entre los brazos_ y pensar que ahora ya tiene 22 años. Qué si lo vieras tiene tu mismo brillo en los ojos y tu risa y me hace sentir cómo extraña pensando que has vuelto ahí mismo, camuflada en su piel de niño para alumbrar de nuevo mi camino_ porque ha sido con él abuela, con quien empecé a creer de nuevo en la magia maravillosa que tú me contabas que existía. En la fuerza arrolladora que tiene la vida y en los cachitos de cielo que todos llevamos dentro, que mi hijo lleva dentro y le asoma como un bello estigma por los ojos.

Y sé que debo contarte todo esto, porque nunca es tarde abuela. Nunca es tarde. Y es muy bueno que allí donde estés, ahora sepas que vuelvo a ser rebelde y que vuelvo a ser guerrera. Que estoy corriendo veloz junto a los lobos y ahora sé que ha regresado hasta mi corazón…

Tu buen Dios del amor.

Mi hijo Nil, cuando tenía 7 años
Enigma, Beyond The Invisible

Historias para el despertar

Tomado del muro de Facebook de mi amigo Kokopelli, (Joan Hz)

¿Qué nos están haciendo?

¡Quédate en casa!_Día 3o_ Estoy estudiando el alma de las flores…

Flor del manzano silvestre
Crab apple en el Sistema floral del Dr.Bach

Imagen de Teresa Salvador, Fábulas en Flickr

Estoy estudiando el alma de las flores…

Yo sé, que alguna vez he vivido un amor que no era un buen amor. Que era o parecía un río enardecido. Un amor pequeñito, con un sendero tibio y olor a tallo verde. Y, sin embargo, pequeño como era, llegaba como una inmensa ola arrasadora. Como una bendita primavera que se desborda en la sangre.
Y siempre, casi siempre, era un principio en derroche, en presencia, en detalles…
Después pasaban los días o los meses, y a veces, ese amor pequeñito, sentía volarse libre a otros parajes. Volarse, aún no sé, tal vez presuntuoso, sabiéndose certero de haberlo dado todo.

Volaba y me dejaba sumida en aquel hueco de su ausencia. Mirando hacia mi vértigo o mi miedo, sintiendo mi dolor y mis propias carencias. Recordando entre llantos, su tacto, su enigma, su misterio, sus porqués y por dónde se habrá esfumado en el aire. 

Recuerdo que volaba, ¡Sí! y se llevaba sus alas y alguna que otra pluma de las mías. Después llegaba el ciclo en que todo enmudecía por un tiempo. Y ya no era su voz, ni su brisa temprana blanqueando mis mañanas.

Me he engañado a mí misma, tantas veces con amores finitos y pequeños; con quereres que simplemente eran principio en tallo verde y derroche… Que ahora por fin, ya puedo constatar: que el amor, si es del “bueno” perdura con el tiempo y vive en las estaciones. Que hace falta un verano, un otoño, un invierno… Tal vez, hasta un confinamiento antes de que la impaciencia en la espera quiera hablarte de abril, de lluvias, de loca primavera corriendo por la sangre.
Ahora sé, porque así lo siento: que el amor que es Amor no requiere de esfuerzo. Que es inmenso en sí mismo y atraviesa los tiempos, las millas, los miedos, los silencios y hasta los continentes. Que vive en el presente y el ahora. No busca firmemente una certeza, no necesita una prueba o una señal de amor. Está vivo en el gesto, en la voz, en las pupilas. No se oculta, no calla, ni tan siquiera perece, cuando algo le asusta. Simplemente respira y florece y te ayuda a florecer en ti y en él. Se sabe llama viva y te mantiene vivo entre sus propias ascuas, porque del fuego vino y fuego siempre será.

He aprendido a sentirlo así mismo; como un amor a mi Aire de Fuego, Tierra y Agua. Como esa Madre Gaia real y tan fructífera que cada día que pasa, te nutre más y más. Como una noble madera del roble al que me abrazo, o como el metal precioso que siempre supe, que no puede oxidarse a la intemperie. Así lo siento, así es, así sea y será…Y ¿Sabes por qué?

Porque ese Fuego, esa Agua, esa Tierra o Madera y hasta ese Metal, simplemente SOY YO y ERES TÚ.

Yo, en mi mujer completa y elemental. Yo, en mi mujer chamana que despierta a la vida, más viva, en este encierro. Yo, cuando al fin puedo ver que ya NADA me falta porque lo tengo TODO. Que me Tengo y me Soy y me he estado intentando, cada uno de los días de este confinamiento: un verbo fiel y perenne a lo que mi sueño ama. Por eso, justa ahora, he vuelto a estudiar el alma de las flores… Para beber de su esencia más pura, cual medicina sagrada que sana al propio corazón de sus temores.

¡Libre, mi corazón de selva! Eternamente verde y libre de aquel viejo patrón del miedo y la carencia.

Han vuelto a venir a mi memoria las frases de mi hermosa madre-abuela María: “Si algo no es para ti, déjalo volar. Y al amor pequeñito ¡Déjalo que se vaya, niña mía!”

Eso repito y reafirmo, leyéndome despacio en el alma de las flores. Y lo he hecho, solamente, por un amor sencillo hacia mí misma. Porque a través de las flores he estado aprehendido a deshojarme. A sanarme, a habitarme, a vivir en el agua, en la calma, en la noble esperanza de un presente mejor.
Y cuando por fin llegue mañana el final de este encierro, cuando salga a la calle y el silencio del aire aún se palpe, sabré: que todo valió la pena. Que esto ha sido un regalo del cielo para mí y que el alma de las flores me trajo al corazón el mantra y la canción de amor para una nueva vida perenne en el AHORA.

Y entonces sentiré que el miedo es solo blanco, igual que las primeras nieves. Tan blanco y tan blandito que ya podré tocarlo, mirarlo muy valiente a los ojos con toda la certeza de este mundo y descalza, muy descalza de armas y batallas. Seré capaz de abrazarlo y de fundirme con él, sanando en mí la herida que lo trajo a mis días.

Y sabes por qué…

Porque en el amor a mí misma que he estado trabajando y bebiendo en este encierro, he estado poseyendo:

El cofre del tesoro entre mis manos.

Lotus-Loto
del sistema Flores de California
Imagen de la red
Diosa Lakshmi
Imagen de mi amigo Sandeep Sharma

quédate en casa y… ¡sé Casita de madera y de cristal!

PARTE 1

“No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”

Jiddu Krishnamurti

Imagen del Tor, tomada el 12-9-19 en mi viaje a Glatonbury, Inglaterra

Me gustaría empezar este post como aquella película que tanto me gustaba en mi juventud… Memorias de África

“Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong”, nos narraba la voz de Meryl Streep.

Recuerdo la primera de las infinitas veces que habré llegado a ver esa película, que protagonizaban Meryl Streep y Robert Redford. Cuando la descubrí, ya había ganado 7 premios Oscar, incluido el de Mejor Película, Mejor Director y Mejor adaptación cinematográfica. Pero por entonces aún no había leído la novela de la escritora danesa Isak Dinensen (1937), de la cual se hizo la adaptación que todos conocemos para el cine en formato de historia de amor.

Recuerdo que cuando la vi supe que iba a ser feminista, al menos por un largo tiempo de mi vida lo sería. Sin embargo cuando leí la novela, intuí que un día sería simplemente una escritora y que escribiría mi vida y mis viajes en ella. Creo que en estos días de encierro voy a volver a ver la peli, para poder transportarme de nuevo a las sensaciones que me regaló cada una de las veces que la vi. Sensaciones casi gemelas a las que sentí cuando llegué a Glastonbury y me planté con mi maleta, frente a la casita de madera en la que iba a pasar seis días yo solita.

Porque, sabéis… Yo tuve una casita de cristal y de madera al pie de la colina del Tor.

En la imagen podéis ver lo chiquita y hermosa que era. Desde el jardín que la rodeaba, podía sentarme a desayunar mientras contemplaba el Tor. Cada día, veía como empezaba y acababa el día, sentada frente a la colina de la que la torre del Tor se alzaba majestuosa.

Dicen que en Glastonbury, está el chakra corazón de la Tierra. Debe ser por eso que mi paz en aquel lugar fue tan intensa y profunda. Recuerdo cuando me tumbaba en el jardín a recibir simplemente la luz del Sol. Era delicioso dormirse allí, bajo el calor del mediodía, y tener sueños reveladores y maravillosos que después recordaba muy bien al despertar.

Fueron unos días sin expectativas. Yo quería visitar Glastonbury, pero sin ninguna prisa. Eran mis días de vacaciones y era el regalo del corazón de la Tierra a mi propio corazón.

Estoy aprendiendo en estos días de encierro, que es bien cierto eso que dicen de que nada sucede por casualidad. Hoy abrí mi bolsita de Yogui Tea, mientras pensaba qué frase reveladora me iba a regalar el día. Ahora mismo os la muestro, para que veáis lo mágica y hermosa que puede ser la vida…

“Love is ectasy”

El amor es éxtasis.

Eso decía hoy mi bolsita de Yogui Tea. Y ese ha sido el mensaje para mi día. A pesar del confinamiento y de empezar a sentir que ya no necesito escuchar más noticias. Porque no me está haciendo bien ver y percibir lo que transmiten y percibir que hay muchas personas que están viviendo con bastante miedo este estado obligado estado de alerta y confinamiento, que el gobierno ha dictado y los medios de comunicación del gobierno están mostrando a cada momento en nuestras pantallas.

Así que he pasado un sencillo día de tele apagada.

He estado washapeando, animando a mis sobrinas y a otros niños a que sigan dibujando Arcoíris y Pensamientos y a que me los envíen para poder compartirlos desde aquí con vosotros y con el mundo.

Para que todos sepan que los niños llevan dentro el Arcoíris y que el amor que nosotros les entreguemos estos días, va a ser el más puro éxtasis que estaremos dando y recibiendo en nuestro encierro.

Poco más he hecho que pasar el día con mi hijo Jordi, hablando de nuestros proyectos. Bueno en realidad no tan poco, porque después de desayunar, nos hemos puesto a hacer una clase de yoga online que está ofreciendo estos días una bella persona que conozco. Después hemos cocinado y hemos subido a la terraza del edificio para tender la ropa al sol.

Desde allí, he hablado un ratito con mi Amor que está en la India y le he grabado imágenes para que vea el estado pacífico de mi barrio y que así, se quede bien tranquilo de que estamos muy bien en casa. Yo no estoy tan intranquila con respecto a él porque sé que en la India viven la espiritualidad de tal manera, que no se permiten a sí mismos entrar en un bucle de pensamientos negativos que les lleve a caer en el vértigo del miedo y de la angustia.

Después me he tumbado en una esterilla y me he quedado dormida bajo el Sol, como en el jardín de mi casita de madera de Glastonbury. Y he vuelto a soñar cosas hermosas y a recordalas al despertarme.

Creo que debemos haber comido sobre las 5 de la tarde porque ahora, Jordi y yo, estamos viviendo unos días sin tiempo y sin horario. Simplemente hacemos lo que nos apetece hacer en casa y cuando sentimos hambre, nos alimentamos lo más sano y vegetal que podemos. Nos está resultando a los dos bastante sencillo vivir sin prisas. Volver a cada rato a nuestro tiempo de madre-hijo-casa-fábula. Juntos, hemos decidido que no queremos más Telenoticias y cabreo y sobresalto. Que preferimos la paz, fuera de la tormenta y el bombardeo de imágenes y mensajes que llegan del exterior. Hemos decidido, que seremos trinchera de hogar en la esperanza. Días de sol y terraza, de cocina sencilla y alguna que otra peli de las que sí molan porque llevan mensajes hermosos que te animan.

Quedan aún muchos días por delante, pero tengo la certeza de que van a ser igual a aún mejores que este. Sobretodo, si los dos seguimos en esta buena onda de amor, respeto, transparencia y armonía. Y así, que los que vengan después de este sigan siendo simplemente eso:

días sencillos para el corazón

y para poder Ser casita de madera y de cristal bajo el Sol

Barcelona en días de encierro, desde la terraza de mi edificio
Fragmento de la película Memorias de África

Mañana continuaré con la historia de mi viaje a Glastonbury, para no hacer tan largo este post.

Y recordar, niños del mundo:

¡Qué espero impaciente vuestros dibujos y pensamientos!!!!

¡QUÉDATE EN CASA! DÍA 1_ CUIDA DE TUS MAYORES Y EMPIEZA A BUSCAR COLIBRÍ, LA FLOR DE TU CORAZÓN

Imagen tomada el 2-2-2020, en Montserrat
Montaña Sagrada

EL LENGUAJE DE LAS MONTAÑAS NO ES ALGO MISTERIOSO Y SECRETO, SINO QUE ES UN LENGUAJE COMPLETAMENTE VIVO QUE NOS HABLA…

Siempre me han gustado las montañas. Desde niña sentí su poderosa fuerza, su Vida_Viva y su profunda naturaleza amorosa y elevada.

Hoy día 1, tras la declaración del Estado de Alerta en todo el territorio Español, desde aquí mi ciudad del mar Barcelona, vengo a hablaros de la fuerza Inconmesurable de las montañas. Las montañas esos Seres Divinos que como dice la hermosa canción “Mariposas” de Silvio Rodríguez (él habla de las mariposas, no de las montañas, pero la metáfora me gusta también mucho para las montañas), habitan por debajo del Cielo y por encima del Mundo

Retomando la canción de Silvio…

Tu tiempo es: ahora una mariposa, navecita blanca, delgada nerviosa.

Siglos atrás inundaron un segundo: debajo del cielo, encima del mundo”

Canción Mariposas de Silvio Rodríguez

Puedes escucharla aquí: “Mariposas con el regalazo previo de un recitado de Mario Benedetti

Y justo este es el mensaje que deseo transmitiros… ¿Qué tan importantes nos creíamos, verdad? Bueno al menos, algunos…

Llega ahora a nuestras vidas esta Corona-infección planetaria, que ya han etiquetado como Pandemia, para que nuestro suelo tiemble y nuestros cimientos y esquemas se rompan. Al menos eso es lo que estoy sintiendo yo.

Fijaros en la palabra “Corona” (y no lo he deducido yo sino que lo ha hecho mi buen amigo-hermano Kratu, gran hombre medicina y constructor de tambores), “Cor” en catalán significa corazón y “Ona” significa ola. ¡Qué potente mensaje! ¿Verdad?

Bien, pues ha llegado el momento de que esta gran Ola haga que tiemblen nuestros cimientos y se empoderen nuestros corazones. Tiempo de que apaguemos la tele y encendamos la VIDA. Porque la vida nos está haciendo una potente llamada al Despertar ya de una p. vez, con perdón…

Tiempo para quedarse en casa no por MIEDO, sino por PRECAUCIÓN. Porque si no tenemos esa precaución, no podemos cuidar el momento, que es justo el AHORA y que son nuestros MAYORES.

Ellos son la prioridad número 1 en estos días. Cuidarlos, escucharlos, respetarlos, atender sus necesidades. Porque todos los que estamos trabajando en el mundo sanitario, estamos viendo muy bien que, en estos momentos, ellos están siendo los más vulnerables. No, nosotros. No tu hijo, no tu pareja, no tu mascota. Solo tus Mayores y las personas afectadas por enfermedades múltiples.

Y como bien dicen los Q’eros, habitantes de la Nación Q’ero, una de las civilizaciones con una cosmovisión del mundo y de la vida más elevada, nuestros Mayores son nuestros Tesoros y eso es algo que estamos olvidando últimamente tanto en Occidente como en Oriente.

Imagen obtenida del website de Jimmy Nelson

Qué casualidad que a finales de Junio se publicaran las palabras de Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo y ex directora gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional) estuviese hablando de que la ancianidad se está prolongando demasiado y que tendría que hacerse “algo” al respecto, porque estaba empezando a representar un alto “coste” para el sistema. Conste que no estoy citando literalmente las palabras de esta señora, porque considero que esta señora, por cierto de 64 años, no merece que sus palabras sean citadas (podéis verificarlo por ej. AQUÍ)

Simplemente traigo al recuerdo el mensaje que transmitió al mundo para invitaros ahora a la reflexión…

Qué casualidad, ¿verdad? Europa preocupada por el tiempo tan prolongado que están viviendo nuestros ancianos y de repente ¡Zasca! llega el CoronaVirus con toda su mala leche hacia ellos…

Querida gente, ya tengo la edad o vivencias suficientes para no creer en las casualidades. Así que pongo en negrita y en mayúsculas las palabras “VAMOS A CUIDAR DE NUESTROS MAYORES” por que está claro que aquí, la cosa va con ellos.

Vuelvo a repetirme, como las natillas…

Esto no va contigo y conmigo, no con nuestros hijos, no con los que más o menos estamos sanos. Porque si el virus llega a nosotros, no va a ocasionarnos muchas más molestias que una gripe. Créeme. Pero Sí que corren peligro nuestros Mayores, nuestros Tesoros, nuestros Sabios.

Así que cuídate por ti y por ellos y cuida de ellos como Nunca. Vamos a ayudarles a que no sientan el miedo (no olvidemos que el miedo baja el sistema inmunitario y que por eso lo usan…) que los medios les están provocando y así que puedan sentirse profundamente abrigados y protegidos por nosotros.

Regresando a mis queridos Q’eros de las montañas del Perú, ellos en su cosmovisión andina hablan de las montañas como seres sagrados. Las montañas son para ellos los APUS, los espíritus sagrados que habitan sus propios ancestros o antepasados. Cada Apu en Perú, recibe un nombre que lo honra, de la misma manera que ellos honran cada instante de sus vidas…

Así que yo simplemente sugiero; que son muy buenos días para subir a las montañas, para elevar en ellas un rezo, para escuchar sus mensajes y su sabiduría y para empezar a darnos cuenta de lo poderosos que somos cuando nuestro Corazón-Colibrí vibra y canta ahí arriba en lo alto, en un lenguaje de Amor y Rezo.

¡Sí, ahí arriba en lo alto…!

“Tan por debajo del Cielo y por encima del Mundo”

Estoy emocionada estos días, viendo cómo mis amigos positivos no dejan de compartir cosas hermosas en las redes sociales.

Mi profe de inglés, nos propone seguir con las clases de inglés online a través de Zoom. Amigas profes de yoga, van a impartir sus clases también online. Mi escuela de QiGong lo mismo…

Fijaros cómo esta crisis nos esta volviendo cada vez más creativos, cómo la necesidad de Amor y Equilibrio está despertando nuestros mejores Dones. Es algo maravilloso y por lo que debemos estar profundamente agradecidos…

Hace un par de días, hice una llamada en Facebook para subir hoy Domingo, a la montaña. Pero bueno, soy consciente de que las cosas van cambiando día a día. Y de que quizás no sea el mejor momento para subir tod@s juntos. Pero sí que podemos ir individualmente o en familia a la montaña o cerro, más cercano que tengamos (yo tengo muy cerquita el parqué del Guinardó que tiene un pequeño cerro, desde el que se ve preciosa la ciudad)

¡Seamos creativos, gente!

Y una vez recibido el mensaje de alerta del gobierno, Des-conéctate del miedo y Conéctate con la creatividad y con el inmenso poder que tiene el corazón humano cuando está vibrando en el Amor.

Y si acaso no puedes acercarte a ninguna montaña, canta y deja que la montaña venga a ti…

¡Y sé tú la Montaña!

¡Y sé tú el Ruiseñor!

¡Y sé tú el Colibrí!

Imagen obtenida en la red (desconozco el autor)
Vídeo tomado en Montserrat el día de la Candelaria
(Sí, la que canta soy yo…y canto una hermosa canción que nos enseñó el gran músico y chamán Raffa Martínez)