Category: Prosa

Aquello no era amor

Pero ahora ella tenía un marcapasos y él una ciruelita allí donde la próstata. Los mirabas y podías convencerte en dos instantes: eso era lo grande y eso era el amor. La carita de mamá, cansada pero siempre agradecida de poder seguir acompañándolo un día más. Su mano posada sobre aquel aparatito oculto en su pecho, amo de un tic-tac acelerado, cuando a él lo llamaban a la sala de tratamientos. Entonces ella abría su libro, trataba vanamente de leer alguna línea y se llenaba mansa de lágrimas. Cuando él salía, se besaban, volvían a cogerse de la mano, partían nuevamente hacia el tumulto de la calle, cogían el autobús y llegaban a casa.
La casa siempre limpia, el lienzo océano del salón, dos butaquitas en la salita y un televisor para la hora boba de la siesta y el calor de los años. Eso era el amor.

Los mapas

Recompongo los mapas que me nombran. Hablan de mí y a tientas me recorro.

Mirad, este territorio. Estos pedacitos de tierra he sido.

Las huellas que atesoraron en mi cuerpo un palmo a palmo.

Un compendio de historias conjugando mi memoria de haberes y riesgos.

Imaginar…

Nadie nos borra los poemas

Ahora sólo intuyes que la caída es libre. La distancia es un arma de doble filo. Si se te acerca disparas y si se aleja, ya no elegirías ser tú el muerto. Entonces la soledad de los huesos cobra un sentido. Que nadie rompa… Continue Reading “Nadie nos borra los poemas”

Presunto estado del bienestar

Me pregunto en qué telediario denunciarán sus hechos. Cuándo la caja boba nos dirá: “son estos”…. Los más pulcros verdugos, los que juegan a dioses. Los dueños del veneno que corre por la tierra. El que está coronando los pueblos y los días. El que solamente existe para elevar a sueño lo imprescindible…

“Tener un puesto en el mundo. Un salario digno. Un estado del bienestar cuidando de ti y de los tuyos. Enseñándoles a crecer y abastecerse. A ser un día hombres libres…”

Días rebeldes…

No estar del todo cuerda y amar el canto y el verso por puro compromiso con tu sueño. Y sentir el delirio de que no es que estés loca porque andes huyendo de las formas constrictas. Porque vivas en prosa y te quieras bien lejos del colapso constante de los días opacos, rutinarios y cuervos, en que sientes que mueres entre jaulas. Porque sabes muy bien que te quieren: ¡cáscara! Que te quieren sin rima y sin riesgo de ti. Sumisa y rendida para ellos, los amos de tu futuro liso y medido. Y te espetan voraces a ser lo consensuado; a tenerte tenaz, comprometida, conforme con tu capa de lana-corderita. Sin daga para ellos, sin palabras rebeldes, sin miradas que sueñen, sin alma de leona…

Como una religión…

Si pusiera alguna regla, ante este riesgo de amor que nos ronda sería: “guerras cero”. No anhelo conquistar ninguna patria, ni vine a liderar batalla alguna o a cuestionar la libertad y el color de la verdad, en boca de nadie.

Si pidiese un territorio donde vivir este amor, aún consciente, de que ésto que voy a decirte, tal vez, te parezca completamente precipitado y cursi… Sería: una morada con puertas a tu alma. Que antes de mezclarnos en los músculos del órgano que propulsa a ríos nuestra sangre; que antes, incluso, de rozarnos, desnudarnos, desbordarnos o desear encontrarnos a nosotros mismos sobre la piel del otro. Te pases, sin juzgarme por mi rasa frontera de los días. Que te pongas descalzo y si quieres, cruces la aduana de mi tristeza que aún no supo encontrar la respuesta exacta, a cada gesta, en que el amor que ofrecí se fracturó en la vida.

“Testamento”

Ahora que el silencio es un cuerpo de versos que alumbran la mañana. Que mi esperanza es luz y mi voz la trinchera.

Que me conozco, me derrocho y me conduzco, sin faros antiniebla y me pronuncio en ella: en la mujer que gobierna mi piel y mis fronteras. Y tan sencillo es…

Ahora, que al fin escribo:

Que mi piel no es territorio, sino lenguaje. Que mi horma y mi norma, son el viento y el aire, que mi ciudad es de Nadie y mi pueblo, mi Sur.

Ahora que al fin aprendo a vivir con lo puesto, asumo y reconozco: que la tristeza no es manta, ni borla y la reforma es un cauce, no un hogar todavía.

Lo que cuenta…

La primera emoción es lo que cuenta. La canción que me diste, lo que cuenta.

Los ojos de la noche sobre las ramas de mis brazos, contemplando

cuando escribo que te extraño.

El Creo en la hermosa costumbre de mirar a los ojos con los ojos. Eso, es lo que cuenta.

Lo que vale por mil, lo que no compra nadie. Lo que jamás ningún hombre podrá

vendernos. El corazón, es siempre lo que cuenta.

El fuego sobre el verso y el alma sobre el fuego del poema.

Somos, literatura cero…

A punto de licuar el calendario, haces balance de cuentas y regresa de nuevo la misma eterna canción… Amor, conato, principio de acción o fuego… Soledad. Llevas en las venas, la sed de un hombre en guerra. La infancia, de un millón de lágrimas. Otras te dirían: “Llevas, la tez de un hombre triste” y te dibujarían sonrisas y después, cerrarían los ojos para darte un beso. Pero yo ya solo miro debajo de los rostros y si alguna vez nos diésemos un beso, abriría lentamente los párpados porque querría saber si tú, alguna vez, te ofreces al amor con los ojos abiertos.

Día 19, December. “Mi vida, capítulo dos, kilómetro cero!

Mi vida…

Capítulo dos, kilómetro cero, de estos nuevos pasos a tientas, por sendas de la esperanza. Mi vida; razón de Ser sin precisar creer en ti, se ha convertido ahora en el tema principal de mi inocente cordura. Caen los sueños que ayer fueran míos… ¡Qué alguien pare este mundo! para bajarme del aire y bailar en la oscuridad bebiéndome los sorbos de mi propio lamento…

Vivir: sin ya soñar despierta,