Categoría: poemas míos

“Mujer elemental”

Conozco una mujer naturaleza
Una mujer vivencia y secreto
Mujer asida a la tierra, a la lluvia
al Dios universal de las estrellas
Mujer voz y eterno sueño de la mujer
que vivo en mi cuerpo
Reitero su belleza desnuda de abalorios…

El grito del abuelo

Soy una insensata con fortuna.

No tengo ni espero marido y sé,

de una soledad de trigo

que te ayuda a quererte

más de lo que otros hicieron.

Una, que si alguna noche te desvela

la piel sabe de dónde viene y el por qué.

Soledad, es esta página

Le hubiese dado un verso
como un faro anti niebla

Le hubiese dicho:
no necesitas del perdón
porque no existe la culpa
si ahora al fin y al cabo
por fin podremos ser
lo que nunca nos dimos

Hubiese podido derrotarlo
al borde de mi abismo
con una sola palabra
clavada en su miseria

“Testamento”

Ahora que el silencio es un cuerpo de versos que alumbran la mañana. Que mi esperanza es luz y mi voz la trinchera.

Que me conozco, me derrocho y me conduzco, sin faros antiniebla y me pronuncio en ella: en la mujer que gobierna mi piel y mis fronteras. Y tan sencillo es…

Ahora, que al fin escribo:

Que mi piel no es territorio, sino lenguaje. Que mi horma y mi norma, son el viento y el aire, que mi ciudad es de Nadie y mi pueblo, mi Sur.

Ahora que al fin aprendo a vivir con lo puesto, asumo y reconozco: que la tristeza no es manta, ni borla y la reforma es un cauce, no un hogar todavía.

Una llamada

Hay labios que callan millones de puedos

Cometas que vuelan en sueños hambrientos

Montones de manos ausentes de gesto

Hay palabras que mienten en labios de incendio

Y todas las noches regresan los versos

poemas escritos en horas sin tiempo

Cupidos que lanzan al alma del verso…

Baila o sueña que baila…

Es una ciudad que vive frente al mar

y como el mar en su ahínco

te baña palmo a palmo

Calle a calle va contigo

como tú vas con ella

y aunque te alejes o huyas

siempre regresa a ti

“Colisiones”

“Los rockeros”

Nadie hubiese dado un duro
porque tú, un día;
estuvieses leyendo poemas
como leyendas urbanas
y cruzaras la noche
con la soledad inyectada
de palabras ajenas
que se van metiendo en ti
como en la víscera

Día 20, December. “Un adiós tan sencillo…”

Escribir nuevamente el adiós necesario.

Con los pies, con las manos,

con tu nombre.

Olvidar el reproche

el cómo y el cuándo.

El por qué.

Saber que no has de volver

cuando te muerdan los dedos

tus soledades.

Día 18, December. “Y sí, me he escrito desnuda…”

Y sí,
me he escrito desnuda
porque desnuda soy
y ya no es el frío.
Desnuda soy la voz
sin la niebla
ni la ausencia
ni el vestigio o el hálito del frío.

Día 13, December. “Mi piel contiene un bosque”

Sencillamente fue…

No preguntar por qué

pues el “por qué” padece de inacaboses.

Cada vez que me caigo:

un ángel acude, me besa las rodillas.

Una niñez acude, como el bosque a la lluvia.

Mi piel: también contiene un bosque…