El buen amor

“Querer a las personas como se quiere a un gato, 
con su carácter y su independencia, 
sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, 
dejarlo que se acerque cuando quiera, 
siendo feliz con su felicidad”

— Julio Cortázar
 El mar o la mar 
 Como narran los que se sienten poetas 
 Cunas de orillas amantes 
 Rumor de besos fundidos sobre la arena
  
 Sentada frente al mar 
 Resumo todo cuanto para mí vive en el pecho
 Como aquellos amaneceres 
 Que despertaba contemplando el mar 
 Y las tardes que temblaron al crujir de mis años, 
 Entre tantas dunas soleadas 
 Que dibujaron mis dedos
 
 *****
  
 Lenguas de fuego se acoplan 
 A una era entera de placeres milenarios
 Desnudando los mudos lugares 
 en que ya no habitará 
 la dormida calma tras su paso 
  
 Teoremas inimaginarios, 
 gozar sin pausas en las cumbres de su cielo 
 Alas en los sueños y en los brazos 
 Manos que recorren la piel del alma 
 cercando los lugares en que habita 
 lo que nos hace inenarrables
 Y verdaderos
  
 *****
  
 Amapola desnuda 
 A la entraña de una luz  
 Volcán de las ternuras sostenidas 
 Cumbres que se alzan 
 Que enmudecen de verbos 
 Cuando a la luz de los candiles 
 Las palabras sobran 
 Si los amantes se visten
 Con sus sueños 
  
 Como el gran vino 
 Se queda en tu recuerdo pituitario
 El buen amor te entrega
 un cielo vivo en la tierra 
 Te enciende 
 Dejando tu razón en cueros 
 Desatinando en tu fuego 
 A los pies de la mar 
 Del océano 
 o de una hoguera prendida
  
 Un mar inmenso 
 Un bravo manantial de azules a mis pies 
 El buen amor es eso 
 No necesitar razones 
 para pensar en ti 




Cada paso en tu caminar…

«Cada paso que da el hombre en su caminar,

es una gota de agua

que se deposita en su planeta azul»

José Luís Padilla

Báilame en un sueño junto al agua

Escríbeme un poema sin palabras

Cuéntame de tus memorias

Une toda la calma, el aire, la pausa…

Descríbete para mí al detalle

Dibújate al desnudo en mi sueño sobre el agua

Úntame la piel con besos de agua

Duérmete amor sobre mi vientre

Invéntate Invéntame

Dame lo blanco de cada verso

Dime dónde duerme el aire, dónde mi calma

Regrésame a esa tierra

Donde el amor florece

Y el miedo no tiene dónde

Báilame en un sueño junto al agua

Invéntate Invéntame

Hagámonos la piel de ascuas

frente al agua

El Reino Mutante del Agua

El canto del Agua

Hugs, Love, Biggest dreams… Abrazos, Amor y grandes sueños

¡¡Feliz Año 2021, lleno de amor y esperanza!!


Hugs, Love, biggest Dreams…

All are my wishes!

A new year is coming!

Inside eyes light.

Heartbeats giving Music

Human beings become Honest

Animals brothers, far Stars sisters,

Sun is our Father, Earth is our beloved Mom.

Why not believe ourselves?

Why don’t we stop world and put smiles in our Souls?

Now is best moment. Imperishable moment!

To say I love you!

To say I love myself!

The most powerful words

Born from guts and hearts

The ties that Bind us

Love is the truly Universe

Love are you and me

Just we need to believe it

Just we have to CREATE IT!

Abrazos, Amor, grandes Sueños…

¡Todos mis deseos!

Un nuevo año está llegando.

Los ojos interiores se iluminan.

Los latidos crean música

Los seres humanos nos volvemos honestos

Nuestros hermanos: los animales,

Las lejanas estrellas del cielo

El Sol, nuestro padre

La Tierra, nuestra amada gran madre

¿Por qué no creer en nosotros mismos?

¿Por qué no paramos el mundo y ponemos sonrisas en nuestras Almas?

Ahora es el mejor momento. El imperecedero

Para decir ¡Te amo! y ¡Me amo!

Las más poderosas palabras

Naciendo de tripas y corazones

Los lazos que nos unen

El amor es el verdadero Universo

El amor somos tú y yo

Solo tenemos que creerlo

Solo tenemos que CREARLO

¿Conoces la historia de Hikari Oe?
Un gran compositor que nació gracias al infinito amor y confianza que pusieron en él sus padres

Otoño isla

Amaneceres en el Guinardó

En este otoño Isla el cielo es un regalo

Un sol naciente despierta día tras día

borrándole las sombras

a la ciudad dormida

Respira un nuevo aire en la mañana

que viste de Diciembre este año febril

Un día más deambularemos

antes del toque de queda

Trabajo, rutina, soledad

Y tú,

al otro lado del océano

inmenso amado mar de India

Yo sé que hay un mañana

la tierra lo sostiene

lo abraza a nuestro azul

Los árboles desnudos

saben que somos uno

La oscuridad temprana

reúne las palabras

dos idioma en uno

tus labios con los míos

serán marea y llama 

un día en Rishikesh

Los versos son de piel como la vida

Danzando el alma al aire

faltan caricias de agua en la ciudad vencida

Un último «Te amo» ha sido pronunciado

antes de regresar al mundo de los sueños

En él, viajamos por un bosque milenario

somos dos ciervos enlazados

a espaldas de los hombres

de tu ciudad y la mía

Somos el corazón alado

la voz de Venus y el sueño

que hoy escribo al despertar 

para tu nombre

Mujer de aire

Bruno Schmeltz, Artodissey

«Mujer de Aire»

Habías pronunciado mi nombre en sueños.

La noche andaba buscando, las fábulas de aquel antiguo tesoro

que habías guardado, debajo de tu cama,

cuando empezabas a ser un niño esponja, 

acunado por el canto de las sirenas.  

Allí,  habías escuchado por primera vez mi nombre.

Con él, creció inmensa tu sonrisa,

llevó a tus ojos la llovizna de un amor, que aún no conocías.

No habías aprendido todavía a amar,

pero tus ojos brillaban como estrellas en la noche

cuando pensabas en mí…  

«Algún día, será mía…

La mujer del aire y las espumas del mar»

Creciste demasiado rápido,  te habías hecho mayor y seguías tan esponja…

Buscando sueños por el mundo, te habías olvidado de mí

y de la fuerza universal de mi nombre.  

Y yo, había tenido que estar viviendo todo el tiempo sin ti;

en los versos de los poetas, en los lienzos de los pintores,

en la danza de Venus.

Para que el destino no se olvidara de pronunciarme y pudiese seguir existiendo,

como una Mujer de Aire.  

Esta última noche, volviste a decir mi nombre mientras dormías.

Y tuve que salir de cada verso, de cada lienzo, de la noche y el tiempo de los astros.

Y así, volver a acariciarte en tu sueño de amor alado.  

Ahora, ya sabías amar. Habías aprendido muy bien…

Ya podías desdibujarme y volver a crearme entera, entre tus manos.

Ya podías, borrarme de las venas: la mujer de los versos y los poemas, para hacerla realidad, con tu deseo.

Dejaste en mi blanca desnudez, tus besos.

Se tiñeron tus labios de rojo, besando los míos.

Me dejaste en el vientre, el frescor y la delicia de las espumas del atlántico.

Y yo, respiraba de tu cuerpo mientras tú entrabas en mí

consciente de que ya, nunca podrías olvidarme.

Consciente, de que tal vez algún día

yo volvería a ser del aire y  tú, del océano.

Stephen L. Haynes

He despertado esta noche, entrelazada a tu sueño.

He despertado, con los cabellos rojos

como el color de mis labios y de tu fuego.

He despertado, con las palabras al viento

y una manta de flores, cubriendo mi deseo.

Ahora sé, que no debo tener miedo de nada.

Ni siquiera, de tus labios cuando me pronuncien.

Ni siquiera, de mi incendio cuando me deje desnuda

para que tú, me tengas:

Mujer de Aire y Fuego

Remedio contra la impaciencia

Deja que avance el otoño, que el pulso de septiembre adentre y se recoja.

Que la humedad se abrevie y la tarde sea corta.

Que el día sea un concierto de ocres y amarillos.

Deja que ordene mi casa, mis pasos, mis motivos…

Deja que me resuelva y te resuelva conmigo. Deja que me constele y regrese, que llore dignamente, que barra la ceniza de la sombra.

Y al amor, si es que llega…
Déjalo  ¡qué se arroje! Déjalo que se muestre, que luzca, que provoque.

Que vista su intención con las mejores galas.

Que tropiece y se caiga de bruces en esta soledad tan hilvanada.
Déjalo que huya un tiempo, que se quede en silencio, que se mire y se enfrente a su vértigo. Déjalo que renazca y se eleve, déjalo que nos sueñe. 
Déjalo que respire, que vibre, que desee, que se lance y te toque y se queme los dedos.
Deja, que llegue el frío del invierno y que huela el viento a limpio, como huele en noviembre. Déjalo que se arriesgue, que se acerque a mi pecho y pueda ver las ramas desnudas de mi abrazo. Deja que me sacuda, que vuelen de mí los pájaros, que mi interior sea haga trigo y nutra el corazón desentrenado.

Deja que se acomode, que fluya por instinto, que se enrede y trace un camino sin nudos en su trama.

Deja que nos contemple, que nos mire a los ojos y que así ¡se haga llama!

Dejémosle que vuele, que se alce, que prenda y nos habite.

Que aprenda nuestros nombres y en la boca los goce.

Déjalo que nos ría y nos llore, déjame que le escriba y le añore, que le roce los labios con el beso prohibido.  

Déjame que lo temple, que lo estrene, que lo queme, que lo arroye contigo.

Entonces si resiste, yo al fin me habré rendido.

Déjame perdonarle por habernos vencido.

Déjame que lo tenga,  que despierte a mi lado. Déjame que lo abrace, que lo lleve en la entraña, que lo meza contigo en el fuego del alma.

¡Démosle el privilegio de ser libre!

Que crezca, que sea como un niño, que nos busca en su juego.
Y entonces, simplemente: dejémosle suceder… 

No hagamos el amor…

Que sea él, quien nos haga.

Escucha “Remedio Contra La Impaciencia” en Spreaker.

hermosa la mujer…

Hermosa la mujer
que cierra sus tinieblas
y enhebra un nuevo pacto con la vida

Valiente la mujer arrecife
la mujer colina
la mujer tempestad
la que escribe sus vértices

y se abre de sal

Auténtica la mujer coraje
la mujer jaguar
la que enfrenta sus miedos
y no busca en la boca 
del temor la derrota

Paciente la mujer de arena
la mujer arroyo
la mujer cobijo
de sus sueños rotos
la mujer de este siglo
la mujer inconclusa
la mujer del ahora

Bendita la mujer esperanza
a pesar de los tiempos que corren
la que rompe los cofres del tedio y del orden
la que viste y se calza su propia verdad
la que nunca se miente
la que canta sin llanto los días de lluvia
la que llora la lluvia y avanza
la que hoy no se rinde

La mujer que me nombra: llama viva y ardiente
La mujer que me vive: alma viva y presente
La mujer que me habita y me danza 
La mujer que me hace amarme y florecer
La mujer de este verbo
y de todo mi SER

Kafka Pinkola

2 poemas de amor y el mar…

«Que se abra el mar»

Remo tristezas que no desaparecen

duermen anémonas en esta soledad

allí no llega mi voz

ni el viento

ni el canto de las sirenas blancas

Ninguna luna ha permitido amores en el aire

Si yo pudiese volar

cruzando el paralelo de tus brazos

sería todo matriz de un mismo sueño

en esa isla que hoy deseo

nuestro hogar

Allí donde levanta la aurora boreal

mi piel aún tiene frío y ausencia de tus manos

El tiempo es un letargo sostenido

escarcha en cada valle

tectónica de placas en su cauce

que no abren tierra alguna

en medio de este mar

Dame una prueba de amor irrefutable…

¡Qué arda el aire y se abra ancho el mar!

Que ya no sean cobardes las flores del destino

si pueden ver que tú

estás aquí conmigo

*******

Mi voz…

Mi voz guarda memorias recónditas de océanos
Mi voz, que ayer era del agua…

Hoy es solo del viento y lleva en su silencio
recónditos secretos
que nunca conté al hombre
porque eran sol y fuego


Espíritus del Aire, anhelos desde el Cosmos, semillas de mis sueños…

Mi voz, dormida en los océanos
callada aún en la Tierra
vivía en los elementos, tenía la sed del bosque
y el verso de otros tiempos

Entonces, despertaba
desnuda y habitada
y en lágrimas de lava
otra voz me decía:

que Universo era yo y Él era

en mi palabra

Escribir del amor, bajo el signo de leo_2

Detrás de la mujer de los ojos rasgados

donde se pierde mi llanto y se acaba mi sal

mi arena y mi ternura

mis largas horas ciclotímicas

son solo la incoherencia y el ciclo incordura

y el manso remanso

que va buscando la orilla de la calma

Levantan sus velas al horizonte mis horas o mis alas

y a veces son rasgadas telas apenas ya sin rumbo

(Oh pena mía)

y a veces blancas telas con el canto de mi dicha remando los soles

(cándida esperanza mía)

Y en cada azul que no alcanzo para pintarte los sueños

que tú estás esperando

un llanto se alza volando hacia los astros

Y allí nadie respira nadie habita nadie dice nada

Y por debajo del aire las sombras

aquí en el vano mundo de los hombres

repleto ya de sombras

Aquí no hay nada ni nadie que se alce

Y arriba inmenso cielo

solo está el gran Dios sentado sobre su reino

solo el aire duerme y el aire nos vela

y el alma mía para el aire vuela

porque quiero

que respiremos mañana al despertarnos

la luz de los astros

No hay más nada que el murmullo de los astros

dentro de la mujer de los ojos rasgados

Detrás de mi mirar no hay nada ni nadie

sin tus soles

Escribir del amor, bajo el signo de leo_1

Escribir el amor. Elevar el amor. Bendecir nuestro amor. Re-inaugurarlo. Volver a ser la piel de sus raíces. Su lentitud y enigma. Sus hijos y aprendices. Su templo y equilibrio. Tú y yo; espíritus del aire, del agua, del sol. Hijos, del Dios amor que está vivo en nosotros. Somos lengua en lenguaje de amor. Somos: amor en danza, amor único idioma. El león está reinando en los cielos y tú; eres león en tu pecho rugiéndome de amor.
¿Sabes? Hago ayuno de todo, cuando Soy en tu amor. Hago ayuno de mundo si estás lejos de mí, aquí, en las ciudades jungla. Me nutro solamente de amor y de tu voz. Y soy también león, en mi pecho está vivo el anhelo. Sueño, que estás desnudo frente a mí y te escribo el amor siendo el vientre del fuego. Y soy, la voz que prende el corazón como un faro encendido rendido en el ocaso, frente al mar. Amor sagrado.
Mar lejano, mar adentro, océano mar que solamente ama…
El mensaje del mar es amor, la luz del faro es amor. La palabra: el amor, el camino: el amor. El destino: el amor en la danza del fuego que tú y yo
ahora Somos