Nayud, un poema de Laura Caro

Laura Caro, Imagen de Twitter
Lectura del poema: “Nayud” de Laura Caro, traducido al catalán. Día 9 de marzo de 2014, en un evento feminista, organizado por Anna Rossell en el Masnou (Barcelona), para “El Dia de la Dona”

Nayud

Pous profunds em miren 
desde Nayud, a qui no puc oblidar. 
Acaba de complir deu anys 
i porta tatuats aquells dies negres que mai arribo a comprendre. 
També aquell dia blanc, fa dos anys, 
quan va anar a demanar, espantada i decidida  el seu divorci a Yemen. 

El dia que li van concedir 
ho va celebrar amb la seva única nina, a la que abans pintava sang a la vagina i blaus als braços.

Després es va posar a preparar absent i pensativa 
els seus llibres gastats per tornar a escola.

Nayud

Pozos profundos me miran 
desde Nayud, a quien no olvido.
Acaba de cumplir diez años
y lleva tatuados esos días negros
que nunca alcanzó a comprender.
También aquel día blanco, hace dos,
cuando acudió a pedir,  asustada
y decidida, su  divorcio en Yemen.

El día que se lo concedieron
lo celebró con su única muñeca,
a la que antes pintaba sangre
en la vagina y moratones en los brazos.

Después preparó ausente y pensativa 
sus libros gastados para volver al colegio.

Laura Caro, (Madrid 1966)

Laura, es una poeta madrileña nacida en 1966. Es madre de familia numerosa y maestra por vocación. Trabaja en la enseñanza pública desde 1989 como especialista en Lengua Española e Inglés. Escribe poemas desde la adolescencia y en marzo de 2010, abre su primer blog: «Poemas desanclados», donde publica su poesía. Actualmente pertenece a los grupos «Mujeres Poetas Internacional» y «Poesía en Sidecar». Recientemente se ha integrado en la «Asociación Marqués de Bradomín de Escritores en Red».

Aquí podéis leer sus blogs:

https://elblogdelauracaro.blogspot.com/

https://poetasesenciales.blogspot.com/

https://sencillamentepaz.blogspot.com/

Cita a Ciegas, un poema de Elvira Daudet

Elvira Daudet 
Imagen de "Cuadernos del Laberinto"
http://www.cuadernosdelaberinto.com/entrevistas/Elvira_Daudet.html
Elvira Daudet
Lectura del poema: “Cita a Ciegas” de Elvira Daudet, traducido al catalán. Día 8 de marzo de 2014, en un evento feminista, organizado por Anna Rossell en el Masnou (Barcelona), para “El Dia de la Dona”
En el vídeo podéis ver a mi lado a mi querido amigo Josep Mª Asensio, que estaba moderando el evento.

Cita a ciegas

Poema del blog de Elvira Daudet https://elviradaudet.blogspot.com/2014/01/cita-ciegas.html

Que no fue concebida en un momento

de plenitud gozosa, como una sinfonía

o un poema de amor alejandrino,

lo supo en los pechos de su madre

que sólo daban lágrimas y sangre.

El semen fue vertido al cáliz de la vida

en un día de plomo,

que anunciaba el final de la esperanza.

A ciegas, amor y destrucción se dieron cita.

Tronaban los cañones, cada vez más cercanos,

estremeciendo en lo hondo los huesos de la tierra,

imponiendo su ritmo a la amorosa entrega.

La muerte, blanco hueso, emergía del humo

a comprobar, avara, la abundante cosecha

de cuerpos destrozados, con los sueños intactos,

que la nieve cubría como un plural sudario.

Su niñez fue una boa de seis cuerpos azules.

Puliéndose el colmillo con navaja de nácar,

llegaban en el coche de pasear

al elegido para muerto urgente.

Los bárbaros violaron el dulce territorio

de la infancia con imágenes crudas,

no aptas para menores.

A punta de pistola le robaron la risa.

La juventud la regaló ella misma;

era lo único hermoso que tenía

para hacer sonreír a un hombre triste.

Él la besó sin prisa,

extrajo del bolsillo una sortija,

una cinta amarilla para el pelo,

un brebaje anisado de su boca,

y una salamandra amaestrada.

Antes de regresar a su camino

-con pies de lana para no hacer ruido-,

le dio tres poderosos talismanes

que vencieron al imán de la parca.

La mujer, que recuerdo como un triste epitafio,

no era una sinfonía ni un poema.

Fue sólo una herramienta de trabajo;

pan en la mesa, libros, y zapatos,

montañas de zapatos, más ternura.

De su cuerpo salvaje quedó apenas

un pequeño puñado de cenizas:

las llamas del amor

lo calcinaron

Elvira Daudet, fue una poeta y periodista española que nació en Cuenca en 1938 y murió en Madrid el 2 de Junio de 2018. Como podréis ver en Wikipedia, nos ha dejado un legado importantísimo y valioso.
Siempre ha sido una de mis poetas más admiradas.
https://es.wikipedia.org/wiki/Elvira_Daudet




Aquí podéis ver la entrevista que Paloma Corrales hizo a Elvira Daudet para el programa Con versando de Veoguadatv.com
https://www.youtube.com/user/veoguadatv

Día 5, December. “Las cosas buenas y sus ojos”

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Todas las cosas buenas alguien decidió un día pintarlas de azul. El mar, el cielo, la sangre de los reyes, las plumas de los pájaros del paraíso, el vestido de la cenicienta transformada en doncella, los ojos de los querubines, el príncipe que ha de rescatar a cualquier mujer, los pitufos, la habitación de un niño que todavía no ha nacido. A partir de ahora quiero que tus ganas de verme sean azules, y que tus miedos y tus esperanzas ya no sean verdes nunca más, sino también azules. Lo único que no quiero que cambie su color son la pasión y tus ojos.

La pasión la necesito roja, como la lava, como la sangre, como todas las cosas que nunca pueden quedarse quietas. Y tus ojos, los quiero negros, como la noche, como la muerte, como todas las cosas que nos llenan de inquietantes silencios.

 “Un mar de azul” Fragmento de: “La hora bruja” de Silvia Manzana

 Día 5, December. “Las cosas buenas y sus ojos”

Hoy es el día 5 de este insólito diciembre y ayer fueron sus ojos.
Hay un principio, un prolegómeno en sus ojos. Y hay veces; en que sus ojos me miran como si se quisieran atreverse  a mí, pero después sus gestos nunca le acompañan.  Lleva una leyenda abierta tras los ojos. Una sombra, una duda , un equilibrio. Una ternura añil, que parece ser proclamada como en primera persona detrás de toda esa rudeza con que se adorna y se ofrece y en la que tantas veces yo, me aflijo.
Vive una literatura entera tras sus ojos. Una, que no sé si alguna vez aprenderé a leer o a transcribir. Porque en sus hay ojos una ciclotimia y lo vivo de la herida tras la angustia. El niño por la culpa de la angustia. Pero por encima de eso, existe un sus ojos un todo, un “víveme” , un ángel y un motivo.

Un precipicio, al margen de la primera noche que vi encendidos sus ojos.

Ahora escribo esto porque sé que él no me lee y ni siquiera sabe que estoy tratando de huir del hombre, para salvarme solísima en este tercer diciembre. Es mucho mejor así, a pesar de sus ojos de ayer y de que tal vez  ya no esté a tiempo ni para intentarlo, ni para huir de sus ojos.

Hay un paradigma y un secreto en ellos. El alma del preludio. La tez de la nobleza. La exactitud arrolladora del principio del vértigo. Y a mí,  me va inquietando todo ese fuego sobre fuego.  Ese abismo del negro sobre el negro  y el mundo de duales que abarcan sus pestañas.

Hay un territorio oscuro, casi virgen, puro. Una patria tan libre como herida,  que el mundo no comprende y yo:  anhelo recorrer. Pero sobre eso, en sus ojos hay un camino, un sentimiento fino y un vestigio. Y ese precipicio hacia el instinto. Ese principio de él…

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Deciros que hoy me ha ido muy bien en el Slam de Hospitalet.  Y que a estas alturas, me sé una mujer valiente. Consecuente con lo que decido.  Soy: esta soledad que ahora elijo para caminar mi fuerza y mi equilibrio.
Seguiré en el avance por este febril diciembre, salvándome del mundo a toda costa, a pesar de sus ojos y el calor que desprende este instinto…

Este principio o precipicio de él.

Día 2, December. “Un ángel”

Un poema de Marwan de su libro: “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”

 Casi

Un álbum de cromos inacabado.

El gol que no marcó Pelé.

Una noche de ensueño que acaba sin un te llamaré.

La flor exacta de un cactus.

Mirar el mar a través del cristal.

Que coincidan con el tuyo cuatro

De los cinco números de la lotería.

Una playa artificial.

Escribir la palabra todo

y tirar de la cadena para que al final

nos quedara la palabra casi.

En eso consistió nuestra historia.

Día 2, December

No volveré a escribir tu nombre. Sólo sé que es Diciembre y voy a sobrevivir.

Esta es “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío” o mejor podríamos decir:

“La triste historia de tu amor sobre el mío”

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Cuando empieza un amor, se nos concede un ángel. Así es.

Justo cuando empieza una historia de amor, tenemos a nuestro lado un ángel. Él  es quien “abre la puerta” al amor. Quien muestra las paredes de la casa; si quedaron humedades, o algún que otro desperfecto tras la estancia del último huésped. Es el ángel el que conduce al amor para mostrarle bien todos los rincones. Le enseña dónde se encuentran los puntos frágiles; en qué lugar quedaron daños y cómo ahí, precisamente por eso, debe ser más delicado y entrar con más suavidad en ese nuevo corazón.

Y así es como las paredes del corazón de cada uno de los amantes, son “mostradas” al amor por el ángel para que todo empiece mejor.

En nuestra historia de amor, tuvimos solamente un ángel ciego. Un ángel tan ciego como el propio amor.

En nuestra historia de amor: el ángel fui yo.