Día: 9 octubre, 2020

Yo, Sabana

Tú, buscadora: lo sentías…
Ahora ya no eras la gata de la lluvia maullando en piel ajena, soledades,
¡Ya no eras!
Ahora, dilataba tus pupilas el alma de la luna, danzándole a tus ciclos:
el amor hacia ti misma y la ternura.
Y yo, mujer hermana, tan solo te contaba mi vivencia.
Mi pequeña palabra o verdad. Mi forma personal de sanarme a mí misma, para mí y para el mundo, por si a ti, también te servía.
Yo solo te contaba, que ahora no dormía mi memoria en sueños frágiles de aire.
Que ya cesaba el llanto de mis ojos y giraba veloz sobre mis propios pasos, si es que regresaba: caminante él a mi camino y volvía a recordarme, de qué hoguera y de qué selva habíamos nacido los dos.