hermosa la mujer…

Hermosa la mujer
que cierra sus tinieblas
y enhebra un nuevo pacto con la vida

Valiente la mujer arrecife
la mujer colina
la mujer tempestad
la que escribe sus vértices

y se abre de sal

Auténtica la mujer coraje
la mujer jaguar
la que enfrenta sus miedos
y no busca en la boca 
del temor la derrota

Paciente la mujer de arena
la mujer arroyo
la mujer cobijo
de sus sueños rotos
la mujer de este siglo
la mujer inconclusa
la mujer del ahora

Bendita la mujer esperanza
a pesar de los tiempos que corren
la que rompe los cofres del tedio y del orden
la que viste y se calza su propia verdad
la que nunca se miente
la que canta sin llanto los días de lluvia
la que llora la lluvia y avanza
la que hoy no se rinde

La mujer que me nombra: llama viva y ardiente
La mujer que me vive: alma viva y presente
La mujer que me habita y me danza 
La mujer que me hace amarme y florecer
La mujer de este verbo
y de todo mi SER

Kafka Pinkola

2 poemas de amor y el mar…

«Que se abra el mar»

Remo tristezas que no desaparecen

duermen anémonas en esta soledad

allí no llega mi voz

ni el viento

ni el canto de las sirenas blancas

Ninguna luna ha permitido amores en el aire

Si yo pudiese volar

cruzando el paralelo de tus brazos

sería todo matriz de un mismo sueño

en esa isla que hoy deseo

nuestro hogar

Allí donde levanta la aurora boreal

mi piel aún tiene frío y ausencia de tus manos

El tiempo es un letargo sostenido

escarcha en cada valle

tectónica de placas en su cauce

que no abren tierra alguna

en medio de este mar

Dame una prueba de amor irrefutable…

¡Qué arda el aire y se abra ancho el mar!

Que ya no sean cobardes las flores del destino

si pueden ver que tú

estás aquí conmigo

*******

Mi voz…

Mi voz guarda memorias recónditas de océanos
Mi voz, que ayer era del agua…

Hoy es solo del viento y lleva en su silencio
recónditos secretos
que nunca conté al hombre
porque eran sol y fuego


Espíritus del Aire, anhelos desde el Cosmos, semillas de mis sueños…

Mi voz, dormida en los océanos
callada aún en la Tierra
vivía en los elementos, tenía la sed del bosque
y el verso de otros tiempos

Entonces, despertaba
desnuda y habitada
y en lágrimas de lava
otra voz me decía:

que Universo era yo y Él era

en mi palabra

Escribir del amor, bajo el signo de leo_3

Luna y Venus, amanecer en Puigsagordi

¿Sabes lo que deseo? 

Salirme de este sueño. Volarme de estos versos y que tú, no solamente me sueñes. 
Que no me pienses cuando duermes y quieras invocarme, desnuda entre tus brazos. Y que así, me vivas en tu sueño y creas, que ahí me tienes. No.
No dibujes con tus manos en la noche mi talle. No me exilies a tus besos sin carne. No me llames con lenguaje secreto y volátil. 
¡No me estalles, volcán de aire, en medio de la nada! 
¡No te vayas sin mí, ni de mí!
No me duermas, sin ti. No me dances, nocturno y sin baile. No me sientas, en una piel del aire. 
No me prohíbas, cuando levante la mañana y el mundo me prohíba. 
No te rindas, ni te escribas en el tiempo sin mí. No te fugues, a ningún lugar concreto sin mí. No me escondas de día, no me calles de día, no me mueras de día, no te olvides de mí. 
¡No me falles! No me sueñes solamente… Solo, tenme. Solo, víveme. Solo, siénteme.
Porque yo, no solo te vivo cuando duermo. No solo te pienso y te beso, porque te alcanzo en mi sueño. No solo te pido en mi deseo y te desnudo sin tiempo y te llevo, como se lleva a un sueño vivo y ardiente. Yo te siento. 

Tenso las cuerdas del tiempo y si están flojas, me mido en la distancia que falta hasta tu boca. Y cuando caigo en picado desde el aire, tú eres la voz que me levanta. Tú, eres la llama. Y si tú no me hablas: cierro los ojos y me apago lentamente, me duermo en este sueño que se me ha hecho realidad. Y cuando me desvelo; me exilio al clamor de tu silencio, te miro con mis ojos de fuego. Te pido, rubor a mis mejillas y a toda fantasía: amor puro te bebo.

Y entonces, puedo sentirte en mi verbo: te huelo, te respiro, te palpo. Renazco de tus labios y solo somos verso, viento, lava. Beso en la piel de la mañana y realidad.

Y no es que solamente sea eso, no. No es que yo tema, o te prohíba al despertar y entonces tú, te vueles con mi sueño tras el sol.
No es que yo pida, amor, que acabe pronto el día y llegue una vez más la noche a pronunciarte…

No es que te viva al despertar y te retenga en mi prisa, o te esconda debajo de mi piel, de mi sonrisa y te lleve por el mundo y sepa simplemente que un día: has de ser. Es que has de ser…

Porque está escrito en el libro de la vida.
Porque lo he escrito yo, a golpe de deseo y de sueño de tu amor.
Porque este sueño, en mí está despierto…
Mientras que tú, te vuelas hacia el sol cuando levanta otra mañana y allí ya solamente me contemplas. Templas mi piel, me miras, me das vida, pero también me lastimas…

Porque me sueñas y me vives y me olvidas.

Así que no me sueñes…

Solo, tenme. Solo, siénteme. Solo, quiéreme.

Escribir del amor, bajo el signo de leo_2

Detrás de la mujer de los ojos rasgados

donde se pierde mi llanto y se acaba mi sal

mi arena y mi ternura

mis largas horas ciclotímicas

son solo la incoherencia y el ciclo incordura

y el manso remanso

que va buscando la orilla de la calma

Levantan sus velas al horizonte mis horas o mis alas

y a veces son rasgadas telas apenas ya sin rumbo

(Oh pena mía)

y a veces blancas telas con el canto de mi dicha remando los soles

(cándida esperanza mía)

Y en cada azul que no alcanzo para pintarte los sueños

que tú estás esperando

un llanto se alza volando hacia los astros

Y allí nadie respira nadie habita nadie dice nada

Y por debajo del aire las sombras

aquí en el vano mundo de los hombres

repleto ya de sombras

Aquí no hay nada ni nadie que se alce

Y arriba inmenso cielo

solo está el gran Dios sentado sobre su reino

solo el aire duerme y el aire nos vela

y el alma mía para el aire vuela

porque quiero

que respiremos mañana al despertarnos

la luz de los astros

No hay más nada que el murmullo de los astros

dentro de la mujer de los ojos rasgados

Detrás de mi mirar no hay nada ni nadie

sin tus soles