Día: 20 abril, 2020

¡Quédate en casa!_día 36_ corriendo con lobos, cartas a maría

Tocaba ser huracán y ser cómo el huracán o quedarse como brisa suave y permanente enredada cual danza entre las sombras del mismo círculo vicioso. Siempre el mismo círculo amargo de querer y no poder ser lo que yo sentía Ser. Había que salvarse de ser cordero, dejar atrás el pellejo algodonoso y empezar a correr junto a los lobos. Tenía que aullarle a esas noches desgarradas y atreverme al fin a ser yo con todo el peso de mi alma y a beber de la vida con la intensidad necesaria en cada momento.
Decían por entonces de mí, que yo era una mujer intensa. Eso me hacía reír y sentirme orgullosa de mí misma al mismo tiempo. Fue entonces, abuela, cuando me demudé de aquella piel de cordero que ya no sentía mía y empecé a ser loba para correr junto a ellos. Para volver a ser rebelde, una mujer valiente, consecuente y libre, con una niña de aire volando en sus entrañas. Y entonces abuela, me declaré guerrera. Rebelde, sí, pero una rebelde con causa. Y una guerrera.