El grito del abuelo

images (22)
Imagen tomada del blog: ivansainzpardo.blogia.com

Soy una insensata con fortuna.

No tengo ni espero marido y sé,

de una soledad de trigo

que te ayuda a quererte

más de lo que otros hicieron.

Una, que si alguna noche te desvela

la piel sabe de dónde viene y el por qué.

Mis hijos, empiezan a ser hombres

a pesar de mis dudas

de seguirlos consintiendo más de la cuenta.

Tengo un trabajo que nos deja vivir…

Contando lo que toma cada mes de mi salario

don judas-capitalismo

casi siempre logro pagar las facturas,

llenar la nevera de casa

y una semana al año_cruzo los dedos_

huir con mi familia hacia algún territorio

cercano y rodeado de azul de mar.

Sigo luchando para que bajo este techo

nadie le haga ascos a ninguna comida.

Dono dos euros al mes a una ONG africana

y vivo con la vergüenza a cuestas

de saber que eso es nada.

Tuve un abuelo materno

que fue republicano hasta la muerte.

Rebelde en un mundo de atroces,

ahora sólo puede gritar desde mi sangre.

En los días peores le imploro alguna tregua de silencio

y lloro mientras rompo malos poemas

que no nos dejan ni luchar por lo que somos

ni soñar la libertad de los nuestros.

Duermo poco y a veces canto a solas.

En los días de fiesta me disuelvo

por esta ciudad hermosa y sin alma

que mira fijamente al mar.

Gloriosa se proclama: “ciudad europea”

pero en sus calles enfermas, la vida se detiene

a cada vuelta de esquina en la tez de la pobreza.

Te mira con sus ojos de matar y a veces,

te habla de hambre en otras lenguas…

La miras de reojo porque sus manos abiertas duelen

y le arrojas unas monedas, mientras sientes:

la soledad ronca del otro.

La culpa, la furia, la sangre,

la daga impotente de la angustia.

El grito acorralado del abuelo.

indigente-pobre-crisis--644x362
Imagen tomada de la red

Como una religión…

ser-y-universo

Si tuviese que poner alguna regla, ante este riesgo de amor que nos ronda sería:

“guerras cero”

No anhelo conquistar ninguna patria, ni vine a liderar batallas o cuestionar la libertad de nadie.

Si pidiese un territorio donde vivir este amor, aún consciente, de que ésto que voy a decirte puede parecerte precipitado o cursi…

Sería: una morada con puertas a tu alma. Que antes de mezclarnos, antes,  incluso,  de rozarnos, desnudarnos, desbordarnos o desear encontrarnos a nosotros mismos sobre la piel del otro. Te pases, sin  juzgarme por mi rasa frontera de los días. Y si quieres; cruces la aduana de mi pena que no sabe encontrar la respuesta, a cada gesta, en que el amor que ofrecí se fracturó en la vida.

Deseo que comprendas, que si supiese cómo definir la poesía ayer hubiese sido: cualquiera de mis coágulos, mis charcos de barro y lágrimas.

 Hubiese sido mi poema, la brecha y la resiliencia del “género mujer” sobre este cuerpo, que se sigue arriesgando a arropar mi espíritu.

Y hubiese sido poesía, no para mí,  para otros, el abismo escrito sobre aquel huracán que ya ni quiero mencionar.

Pero  hoy,  solo deseo que comprendas que poesía: es el canto del fuego que he visto bailando en tus ojos. O tus manos repletas de pasión, en todo eso que haces mejor que nadie. Decirte, que veo poesía en el perfil de la niñez que te asiste y alguna vez tambalea sobre el hueso a tu hombre. Poesía, en tu causa de lobo, tratando de salvarte, como yo, de este jodido y absurdo pretérito de mundo a punto de extinción.

Si pudiera contemplar a solas, sin poesía: la jungla de tu corazón. Verde, poroso, principiante o copioso de lluvia como el mío y tú, supieses el vértigo que sufro, cada vez que me acerco a un precipicio y siento que quiere devorarme la ley de la gravedad…

Insisto, por mucho que pueda llegar a parecerte aún innecesario o cursi, que hoy; un día como otro, para intentar  que el amor sea mucho más que mi primera regla “guerras cero”  Deseo que si llega; si sucede que viene y se esboza en nosotros, con su peso y su fuerza sobre el peso infinito de la tierra. Si se queda, a pesar de todos mis desperfectos, mis fracturas, de los tuyos y las tuyas, insisto: por mucho que puedas pensar que estoy exagerando.

Ese amor sería como un árbol asido a nuestro tiempo. Y nosotros, el género mestizo viviendo lo hermoso de lo humano sobre sus raíces. Y entonces, serían mis manos, tus ramas, nuestras llamas, nuestros besos:  como una religión desnuda para  ateos.

Soledad, es esta página

luz-c1ms-komic-libreria
Imagen de Antonio Seijas, de su libro: “La luz”                                                 http://www.komic.es/lecturas/375-la-luz-antonio-seijas-de-ponent.html
Le hubiese dado un verso
como un faro anti niebla
 
Le hubiese dicho:
no necesitas del perdón
porque no existe la culpa
si ahora al fin y al cabo 
al fin podremos ser para otros
lo que nunca nos dimos
 
Hubiese podido derrotarlo 
al borde de mi abismo
con una sola palabra clavada
en su miseria
Le hubiese dicho:
niño o hambre
fraude de hombre
Judas sobre los Judas
 
Le hubiese llamado
una y mil veces:
vértigo
precipicio
absurdo 
inocente
 
¿Qué hablas de soledad?
 
Soledad
es esta página
La sombra de esta sombra
La boca que hubiese ido a darte 
el último beso
como un jirón
de adiós
y hasta nunca sin guerra
sobre el temblor de mi sangre
 
De nada ha de servirte 
mi perdón
como de nada sirve
la hoguera 
de la culpa
¡Llora!
¡Derrámate!
Hasta que empapes 
de lágrimas tu herida
y ella te haga digno 
de ser llamado 
hombre
 
¡Llora!
como tu buque hundido
como sangró en mi pecho
la hemorragia
 
Soledad es esta página
 
El cuerpo del silencio
que visto
en este olvido