Día 16, December. “Si vas a abrazarte al mar”

Imagen de Teresa Salvador "Fábulas" en Flickr
Imagen de Teresa Salvador “Fábulas” en Flickr

Si vas a abrazarte al mar, debes rendirte azul. Si deseas fundirte con la lluvia, habitarás el agua. Si aspiras a ser beso,  cerrarás los ojos, y serás primero labios. Si crees en los sueños, irás a por ellos. Si el amor en otra piel, lo sueñas auténtico y  lo besas como el labio, lo nutres como el agua, lo amas, con la libertad del ancho mar,  azul inmensidad, podrás tenerlo. Pero si solamente construyes una torre con naipes y el suelo que la alza, es de barro…

Si acaso estás besando, al amor verdadero con los labios, que pronuncian mentiras o pretendes tocarlo con los dedos que cuentas fracasos…

Si llevas un disfraz, que trata de ocultar tu estampa de hombre triste y ni siquiera tú, te amas…

Piensa, un ángel está mirando. Caerá el frío Diciembre sobre ti y sus primeras ventiscas, harán volar tus naipes. Su nieve caerá,  reinando sobre el barro. Se vestirá su invierno de largo y te dejará sin máscaras, desnudo tu disfraz a la intemperie. Tu piel retomará la sed de los caminos. Querrás huir de todo y nada, será  tu andanza el cansancio, Tu corazón de naipes, la senda que trazaste con las mismas manos de haber abrazado el mar, siendo el cartón mojado de una torre de naipes.

Fue lo que sucedió cuando llegó aquel Diciembre. Cuando tú, hombre de naipes, desapareciste y yo lloré tanto y tanto que, al fin, pude diluirme y ahora soy mujer de lluvia.

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Día 15, December. “Respirarte y no estar”

Personas lluvia 14Respirarte y no estar o respirarme… Y volver a volar. Volar de vientos y arrogancias. Volar, de volar en calma. Y no volver a ese “ser y no ser” perpetuo y Shakesperiano que se repite y no cesa cuando regresas tú…. Respirar, descansar de ti en el aire. Pausarme y pausarte. No soñar, ni soñarte. No quererte en el olor de mi sueño, ni de mi duda, ni de mi duelo. No encontrarme con tu nombre a las puertas de mi alma. No quererte ya deseo, ya ni eso quiero vivo. Has sido y me has vencido. Y yo, que nada busco que no pueda encontrar, quiero seguir siendo como la avena silvestre. Quiero volar y hasta después de ti: ser como la avena  silvestre, que busca amor de verdad en la espiga de la vida y del amar. En mi sueño ya me has roto mil veces. De pecados y de ausencias, has quebrado mi nombre. Qué cansancio me sigues provocando…

Regresas porque eres, como un sueño rapaz. Un sueño vigilia y desespero, que no se deja soñar. Me quiero libre de ti.

¡Libre, libre, libre!

Porque me duele la luz de invierno detrás de tus pupilas. Porque me duele la triste estampa que arrastras y esa piel que te vestiste para acudir al amor.

El amor es sólo vida… El amor, ¡Es sólo vida! Entonces sí, te hace libre.

Maldita sea, si esa que tú llamas “libertad”; sólo ha servido para vestir mi piel de nieve… Y yo, que había ido para besarte y hablarte de mi amor y tú,  sólo supiste: temblarme el corazón, huir del fuego y de la hoganza, llover en mí de palabras que como el aire y el viento volaron sobre mi rostro.

Me quiero libre de ti: ¡Libre, libre, libre!

30 de Diciembre de 2013

“Cuaderno de Equilibrio” Inédito